La muerte de Benedetti

 

La muerte de Benedetti no es una muerte más,

Como la de cualquiera.

Como la tuya o la mía. No.

La muerte de Benedetti es una muerta distinta.

 

Una muerte trágica.

Una muerte que no debía ser.

Porque no.

 

Porque no se puede morir el alma de las letras cotidianas

Porque no se puede morir esa manera de dar cuenta de lo profundo en simple

Porque no se puede morir la pluma que puede contar mejor que nadie las historias de acá.

 

Sí, las de acá te digo.

Esas que sientes tuyas y cercas.

Esas que se guardan no sólo en la memoria, sino que también en el librero.

Incluso en la era digital o de mudanzas.

Porque hay que tenerlas a mano, en la mano.

 

Para leer y re leer en esas noches…

 

¿Quién va a contar ahora y así las historias de personas comunes?

Ya no va a haber escritor para esos relatos.

(Esas almas quedaron huérfanas, incluso antes de su desenlace (de ellas)).

Y nosotros, lectores profanos, perdimos a nuestro representante…

 

No, te insisto, la muerte de Benedetti no es como la de cualquiera.

Fue injusta y tacaña.

 

Como si abundaran esas palabras hiladas así, que hacen que uno se sienta y vea (incluso aunque sea ciego), imagine, camine por Montevideo, se enoje con el tipo nuevo, y llore, así de adentro, con tantas cosas.

Fue un llamado prematuro.

La parca enamorada se llevó al hombre que hacía poesía de la nada… Claro, lo quiso para ella sola.

Egoísta, como si no tuvieras a tantos genios ya a tu haber. ¿Porqué no podías esperar?

¿Quién va a poetizas a los oficinistas, a las gentes que se ponen viejas, a los que les da pena y hacen treguas, tácticas y estrategias?

No va a haber otro que de una bomba atómica puede hacer un poema, aunque sea frustrado. Con una pluma Mont Blanc, o sin ella. No va a haber, ya no.

Sólo Benedetti podía aclarar el lado oscuro del corazón.

Y ha muerto.

Benedetti, el gran escritor de acá, ha muerto.

 

 

Pd- Soñé con parte de este poema un noche, hace algunas noches, y lo terminé de inventar hace poco. La muerte de Benedetti me caló profundamente.

Mi papá leyó esto, y me mandó un poema que yo no recordaba, tan preciso para la ocasión…. Pasatiempo, de Benedetti, obvio.

Commentaires

Flavio Camus a dit…
Algunas voces solo se extinguen en silencio..
Algunas no merecen propagarse en el eter.
Pero algunas especiales hacen eco para la eternidad, y son precisamente las que extranamos...
Anonyme a dit…
Katina, espero que estés muy bien. La muerte de Benedetti, me causó ciertos sentimientos extraños...si bien sus libros no son para nada de mi estilo preferido, debo decir que cuando leí La Tregua y Gracias Por El Fuego experimenté una sensación de angustia transmitida por sus personajes principales que jamás había sentido, lo que me conmovió terriblemente y me marcó bastante.

Una gran pérdida...pero bueno...sus palabras perdurarán por siempre, es la suerte de los escritores.

Cuídate!

Leslie.
Holaaaa... volví!
Benedetti me gusta mucho y lamenté su muerte.
Cómo va la vida mujer?
Saludos,
M34

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