Historias de micro

1- El chófer de la 503

El otro día me subí a la micro, y como siempre, saludé al chófer. Esta vez, él contestó:

"Hola muñeca, ¿cómo ha estado?". Quedé muda, abrí los ojos grandes y avancé rauda hasta el final del pasillo, a un asiento vacío. Me fui todo el camino mirando por la ventana... Y la sonrisa no se me quitó en todo el día.



Al chófer de la 503 (Colón-Providencia), la semana pasada, tipo 13 hrs.


2- La señora santa

Ese lunes, como todos los lunes, tenía prueba de Actualidad. Salí corriendo de la oficina y pasé a robarme La Tercera del Sturbuck, de Alonso de Córdoba (lo que a las 6 de la tarde no me parece un pecado en verdad), y subí a la micro.

La señora a mi lado dice: "¿Ese es el diario de hoy"?, "sí," contesto, sin muchas ganas de que me metiera conversa, ni que me pidiera mi "tesoro"... Porque por una parte yo tenía que estudiar y por otra, nobleza obliga y debería habérselo dado. Y entonces ella dice: "¿Salió la noticia de las hermanas de San Carlos, de la niña que quemaron?"... "No sé", respondo buscando esa información.

Y entonces la señora me empieza a contar que eso ha sido la noticia de todos los medios, que se supone que ellas robaron 10 mil pesos o algo así, que son dos hermanas jóvencitas, que no tienen mamá, que ésta apareció ahora por este tema, que la niña quemada tiene gran daño en el cuerpo y además cierto retardo mental.

Me cuenta que supo porque su hermana (la de ella, de la señora) le avisó, y ella partió al hospital a ver "qué podía hacer, en qué podía ayudar". Yo la miro incrédula. (Jamás he hecho eso cuando escucho una noticia terrible, salvo para la teletón, donde voy al banco). La señora debe tener 50 años y algo, se ve una persona trabajodara, humilde...

Sigue hablándome: "Así que fui, y vi a la hermana mayor, la de 18 años. La pobre no sabía qué hacer con los periodistas, se notaba que no tenía adonde ir, así que me la llevé a mi casa". Y entonces ella añade como si nada, sonriéndo ante mi sorpresa: "Yo siempre llevo a mi casa a gente así, que se nota que no tiene. En eso puedo ayudar... Ya, yo me bajo aquí"...

Le tomé la mano y le dije "que le vaya bien", y se fue. Yo me quedé con el diario, pero no lo pude leer más.

3- "Desafiandóme a mí misma"

Es temprano y subo a la micro. Va más o menos llena, pero encuentro asiento al poco andar. A mi lado, ella teje. "Qué viaje más útil" le digo. Y nos ponemos a conversar. Me cuenta que es para sus lolas, una de 17 y otra de 20, creo. Que ya lleva varios tejidos este mes, que ella hace muchas cosas, que ahora va a cuidar a un paciente, que trabaja de turnos de 24 hrs., día por medio.

Hablamos de la vida y me cuentó que vino de chica desde sur, que no sabía hacer nada así que trabajó de nana. Que al tiempo hubo unos cursos de capacitación en la municipalidad y ella se dijo "esta es la mía". Y agregó: "Pero no era así no más, habían sólo 80 vacantes y postulamos como 500 personas". "Y ¿porqué quedaste tú"? le pregunté, súper interesada. "Yo creo que fue por la respuesta que di, dije que quería saber si yo podía lograrlo, que yo quería desafiarme a mí misma". La miro contenta de toparme con alguien como ella...

Me sige contando que le hicieron hacer un ejercicio de relajación y que ella cerró los ojos y estuvo al segundo en su lago... La profesora le dijo que ella tenía una sensibilidad especial, y ella le creyó. Hizo unos cursos de masaje de relajación, así que ahora a sus enfermos los masajea. Así descansan ellos, y ella también. Por eso ella solía tomar los turnos de noche de sus colegas del hospital.

Algunos años después había que evaluar si estos cursos seguirían o no en la municipalidad, así que empezaron a ver en qué estaban los capacitados. La ubicaron. Y le hicieron un resportaje , salió en El Mercurio. El título fue el mismo de este relato... Hoy ella trabaja independiente. Nos bajamos las dos en Vitacura, nos despedimos de beso y obviamente le pedí el celular.

La semana pasada en un asado de unos ex compañeros de mi papá alguien necesitaba una cuidadora de enfermos. Les conté esta historia... Y les tincó. Le di su número. Ja, ahora soy yo la que le da pega a otros. Bien.

Imagen: de aquí



Commentaires

Fer a dit…
me encantaron las historias. más porfavor ;-)
Anonyme a dit…
Me pregunto cuántas historias de micro me he perdido por ir enchufada al Ipod...apoyo el comentario anterior, otra historia por favor!

Saludos
Leslie
Anonyme a dit…
hay k puro andar en micro y abrir los ojos....
tu eso lo sabes hacer bien!

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