Pausa

Hoy es un día que debió ser bueno, pero es de esos malos.

Es tarde, me duele la guata, no puedo dormir y pienso en tooooodo lo que tengo que hacer y que no me dan ganas.

Terminar el reportaje que hago, organizar un sitio web más pro para este blog (y uno para los servicios que vendo, con un cv online choro); revisar unas fichas, sacar las fotos de la cámara, organizarlas, limpiar el mail... Ordenar y limpiar mi casa, y así. Lo pienso y me agoto.

También pienso en cómo están las cosas, cómo estaban hace un año, antes, cómo pensé o esperaba que iban a estar.... Y ahí entre lo esperado, lo ocurrido, lo planificado y lo logrado hay tantas inconsistencias...

Este día debió ser bueno porque terminé, por fin, los trámites en la Universidad para que pronto me den fecha de examen de grado, y así ser periodista de derecho, no sólo de hecho. Avancé harto en el reportaje. Me quedan bien ahora unos pantalones que en abril no me entraban... 

Pero todo eso, a veces, en vez de ser motivo para celebrar con risas, amigos, guitarra y vino, por decisiones y acciones poco asertivas, de alguna manera se va al carajo, y en raya para la suma, queda un sabor amargo.

Y así, en vez de avanzar en lo pendiente o sentir que hoy hice un paso más, sólo me quedo acá, un poco paralizada, mirando las  luces de la ciudad desde el piso 19, en el centro de Santiago, en el que vivo desde abril. Apretando pausa en pleno rodaje.

La foto la saqué yo, desde la ventana de mi pieza, un día de lluvia de este año, cuya fecha exacta olvidé.

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