“Congelé mis óvulos”, me dijo mirando al infinito y con un pisco souer en la mano. Yo quedé atónita… Ella tiene 36 años, mi edad. Yo ni siquiera me cuestionaba esa posibilidad, hasta esa conversación.
La historia entera, en Revisa Miss K,
“Congelé mis óvulos”, me dijo mirando al infinito y con un pisco souer en la mano. Yo quedé atónita… Ella tiene 36 años, mi edad. Yo ni siquiera me cuestionaba esa posibilidad, hasta esa conversación.
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Me acordé de esta canción. Tenía el cassette y me lo robaron del auto hace mil años. Me acuerdo que me la aprendí porque el día que todo terminó con un tipo que me encantaba, era el 21 de septiembre. (Curioso, 15 años después, él felizmente casado y con dos hijos, y yo, estamos medio volviendo a ser amigos).
Yo sé que hay versiones más cool, onda en italiano y todo, pero soy perna. Me gusta la Jury versión ochentera. Esa es la de mi memoria.
En la universidad, me acuerdo que tuvimos que hacer un trabajo para Fidel Sepúlveda, en “Arte y Vida”. Era sobre la patria. Nosotras éramos tres, la Denise, la Ximena Ulibarri y yo. Yo hice un guión-paya sobre cosas que hablamos, la mezclamos con “la Consentida”. La Xime hizo las diapos (no power point entonces). Usamos una maleta y una bandera, e hicimos una performance. Un 7, claro.
Camilo, compañero también, hizo un trabajo donde hablaba de septiembre. Y decía que no quería al 18, porque se relacionaba con el 11… Hasta entonces, yo, nunca había hecho esa relación. Raro, pero así pasó. Esa fue la primera vez.
Pasado el 2000, también se me apareció una maldita primavera en el corazón.
En fin, me acordé de esto porque es 18 de septiembre. Se supone que uno festeja con sus amigos y lo pasa bien… Yo estoy sola en un departamento en la ciudad. Los colores caen, las luces aparecen…. Y pienso en todo lo que fue y en lo que no fue…
El año pasado estaba al otro lado del mundo, y ahora estoy aquí y algo pasa que no pasa nada con la distancia a veces.
Leí hartas cosas. Corregí sobre arte, hablé de Arquitectura de la Información, y no obstante, lo que publico ahora tiene que ver con cosas viejas. Es raro. Se me mezcló todo. Y me acordé de la “Maldita Primavera” y de “De vez en cuando la vida, te besa en la boca”. No sé muy bien cómo todo se hizo un post, pero pasó, y aquí está.
Resulta que el otro día me asusté, vi que mi pierna izquierda tenía como un racimo de venas rojas. La mitad de la pierna, y entre la rodilla y el tobillo. Eran por tercer día consecutivo, y me urgí.
Hablé con la V. y me dijo que parecía de derma, hablé con la Sol, y me dijo que eso de venas era otra especialidad, vascular periférico me contó. Yo ni sabía de la existencia de esa área médica.
La cosa, es que si bien debo N en Colmena, aún puedo sacar bonos, y con el dolor de mi bolsillo pero superada por mi angustia, pues tome hora con un dr. de esos vasculares. “Y que es raro, pero no es de venas grandes. No sé lo que es, pero parece una dermatitis”. Dijo y me mandó a una dermatóloga. Y fui, el diagnóstico fue Eritema Abignes.
Es una dilatación de los vasos sanguíneos producto de la radiación de calor, onda estufa o guatero. Y claro, como soy la reina de las friolentas… Todo el rato estoy cerca de esas cosas.
Lo raro era que he sido adicta a la estufa desde siempre, dado el frío que me aqueja en invierno (tengo alma tropical yo). Y nunca me había pasado esto de que se me enrojeciera nada…
El tema es raro, pero no es grave, es feo, y se tarda en desaparecer (8 meses promedio dijo la dra.) y puede ser permanente. Pero, como llevaba sólo tres días, ella tiene esperanzas que se quite.
La gente con mala circulación como yo es propensa a eso. Hay algunas cosas que debo echarme y tomar, la receta completa, me sale 100 lucas, Uff (pero es para las piernas, pues ya está apareciendo en la otra, los pies que tengo otras cosas, y la cara. Todo por la mala circulación). Con descuento colmenístico, sale 90. Carín. Menos mal que ahora tengo varios clientes… Ediciones pagará la farmacia, supongo. Ja.
Por otra parte, ayer llegué a la Univ, y mi amiga está sentada en el banco esperando que abran la sala. Está mal y me cuenta su día negro. Una de las cosas que le pasó, es que su tío diabético fue a un podólogo, le hicieron un mal tratamiento y mal… Anoche le tuvieron que amputar su pie. Desde el podólogo a la amputación, pasó sólo una semana…
Salí de la U, y llamé a mi amigo y comida en Normandie. Atravieso providencia, y me encuentro con T, un amigo que no veía hace muuucho. Nos reímos y hablamos en francés, de viajes y negocios frustrados, en la mitad de la calle y como siempre quedamos de juntarnos. Y me cuenta que el padre de un ex mío, murió de cáncer terminal hace un mes. Recordé el cigarro que no dejaba… Y anoté en mi mente, “llamarlo”.
Seguí al encuentro con el trío dinámico. Todos teníamos noticias fuertes esa noche. Era bueno compartirlas con cebiche y postres deliciosos y lo pasamos súper, como siempre. Y ya de salida, caminando a tomar un taxi, luego de un día complejo por muchas cosas, a título de nada, resulta que dice algo trivial casi, y yo respondo también sin ni medio ánimo de polemizar, pero lo digo indebidamente.
Y entonces siento un florecimiento rojo en las venas del alma de todos. Mal.
A veces las palabras se transforman en radiaciones calientes que queman las capas del alma, y molesta y duele, aunque no sea grave, queda. Y puede ser permanente.
Me ha pasado muchas veces, pero no siempre me he dado cuenta a tiempo. Anoche me percaté al rato, y procuré echar una de las cremas, que espiritualmente son raras, pero si las ves, las puedes encontrar al tiro en el corazón y son gratis. Como ayer.
Pero otras veces el tratamiento ha sido equivocado o inexistente, y ha generado amputaciones de confianzas y afectos. Situaciones que además, he conocido mucho después, sin querer, cuando ya es muy tarde. Tarde para reparar, pero no tarde para evitar la reiteración.
Eso me pasó hoy, en conversaciones con mi hermana y con mi amigo. Y he visto que he generado en la vida cosas poco gratas en gente que quiero, evitables absolutamente. Cosas como el eritema abignes, quizá no muy graves, pero feas, y quizás permanentes.
Cuando mis queridos me han mostrado eso, he pedido disculpas, que ya casi no sirven. Pero he agradecido mucho que me las cuenten. Y eso ha ocurrido por mantener conversaciones, de esas donde caben las confesiones. Creo que ahí está la clave, ya que si apelas a la humildad, te permite ver, y ya no para resarcir, pero sí para prevenir.
Pues, he visto muy patente estos días algo que sabía, pero que había ocultado: que el cáncer no sólo es corporal, es emocional también.
(Se puede provocar cáncer en las relaciones humanas. Y las matas. La internet es una agente delicada al respecto (puede ser benigna… o maligna…). Igual que las radiaciones, te pueden quitar el frío o generar eritema abignes, todo depende de como la uses).
El cáncer se produce muchas veces porque no paras a tiempo… No paras cuando te dicen que pares de fumar, o de hacer aquello que haces (ser indiferente, ser poco empático, etc.). No paras cuando el otro te dice, no paras cuando tu vocecita interna te dice.
Yo me equivoco mucho, la asertividad me es esquiva, pero no soy sorda, y no me haré la lesa con las voces del cosmos. Las de afuera y las de adentro. No quiero provocar cáncer evitable ni en el cuerpo ni en el alma. Ni que me amputen cosas preciadas por mal tratamiento. Y tampoco quiero que me salgan más eritemas por conductas inoportunas. Porque son feas, y a mí me gusta la belleza.
Por ahora, supongo que como todo, hay que dejar que los ungüentos hagan su pega con el tiempo. Para la piel y el alma. También hay que saber evitar los agentes inductores tipo estufa y guatero espirituales (que podrían ser termas delicados, momentos, maneras). Y obvio, estar despierto y llamar a la humildad para parar, cuando haya que hacerlo. Ah, también ayuda la lluvia, que suele limpiar el aire… Es lo único que me gusta del invierno.
Foto: “Esa noche llovía”, del Flickr de Flavio Camus. Sentí que esta foto se vinculaba con lo que decía. Que lo pequeño puede ser grande, que lo trivial puede ser brillante u oscuro, dependiendo del enfoque. Y pasajero o permanente, según si se registra en el alma como una foto, o no.
De Rosa Markmann supe recién tipo 2006, por el entonces “prometido” de mi hermana. Quien resultó ser pariente bastante directo de ella, y que obviamente le decía tía Mitty. Y así empecé a llamarla yo.
Con el tiempo, en muchas sobremesas en mi casa, se habló de Gabriel González Videla, qué hizo, qué no. No era “el” tema, pero sí se dio varias veces. Así fui sabiendo cosas de esa familia…
Era raro. Para mí antes de conocer a mi cuñado, este ex presidente era una figura lejana, como de hace mil años. Lo único que en verdad sabía de él, era su influencia en la Arquitectura de La Serena, porque me encanta. Y es la única urbe del país que tiene ese estilo, debido a este personaje.
Un día mi hermana y su marido me cuentan que van a ir a buscar unas cosas a “la casa de la tía Mitty”. Ahí supe que estaba viva y me apunté para conocer.
Llegamos a una mansión hermosa en la calle Pedro Torres. Ocupaba una manzana entera. Era un día frío pero con sol, quizá octubre. Había un jardín enorme y una bugambilia en flor. Nos recibió la nana, que saludó afectuosamente a mi cuñado. Entramos.
La casa tenía la misma distribución y materiales que la casa de mi tata, en Luis Uribe (con Marchant Pereira). La misma escalera como de mármol (o de mármol verdadero), a la entrada con balaustrada dorada art décaux. Me impresionó el parecido.
¿Mi abuela, que era tan high, y la tía Mitty habrán tenido al mismo arquitecto, o las mismas ideas, habrán sido amigas? Ya nunca lo sabremos…
La casa tenía muy pocas cosas y los recintos casi vacios se veían enormes. Tenía algo del palacio Cousiño. Un salón para esto, otro para aquello, pisos de parquet fino, techos altos… Era como viajar a un tiempo entero glamoroso.
La Nana accedió al tour que le pedí… Me mostró las piezas del segundo piso, que tenía un balcón con terraza grande, igual que la casa de mi Tata. Fuimos a la cocina, enorme, que tenía una sección para repostería , y otra (que era como otra cocina entera aparte) para lo salado.
Había cosas como desperdigadas aquí y allá, como una taza o un plato, pero nadie estaba ahí en verdad. La nana cuidaba, quizá iba algún jardinero… Pero la casa permanecía entera y altiva, guardiana de un lujoso pasado que se olía entre sus paredes.
Las cosas de mi cuñado estaban en la casa “del cachuero”, afuera, y las fuimos a buscar. Caminamos por el jardín, que hasta tenía una laguna de verdad (sí, una laguna).
Aprovechamos de bordear la piscina, que era como olímpica (en serio). Tenía cuadraditos de azulejos azules, típico de las piscinas de antes, y había camarines para hombres y para mujeres, y un sector para asados.Todo eso era muy lindo, de madera blanca, y enredaderas.
Y luego de imaginar las historias que ocurrieron en esa piscina, de la cual la Nana dijo que hacía bastante que no se usaba por diversas razones, llegamos a la casa de atrás. Era para el servicio…. Pero… ¡Ojalá alguna vez yo tenga una casa así!
Era amplia, de piedra, living con chimenea. Tenía dos piezas. Habían cosas tiradas… Mi cuñado quería sacar una cama, por ciertos recuerdos. Empezamos a “hacer” espacio despejando los cachibaches…
Había poca luz, pero entonces veo. Cintas de celuloide, ahí, en el suelo. Y objetos antiguos. Pregunté si podía llevarlos, pero otra parte de la familia iría…
Llevamos entonces las cosas a la casa, y nos quedamos un rato a mirar. Vimos una sala de música. En una esquina había como un closet alto y arriba tenía un equipo de música con parlantes enormes, y abajo de ello una estantería llena de discos ordenados… Y obvio, un piano. Eso era la antesala de la biblioteca. También a la entrada, había una foto de Pinochet.
La biblioteca era gigante, tipo un salón de baile. Tenía cortinas de esas como de teatro, y había un sofá. Ningún otro mueble. Vi albumes de fotos empastados en cuero, hermosos. Vi las fotos de la tía Mitty en muchos lugares, la vi junto al presidente Truman en Estados Unidos, en un descapotable. Era bella, bella, bella…
Estuvimos harto rato ahí, viendo fotos en blanco y negro. Mi cuñado nos explicaba cosas en las imágenes… La tía Mitty era preciosa, parecía una princesa. La Grace Kelly chilena. Su vida, según esas fotos, era como de película.
Estuvimos algunas horas, creo que sacamos algunas fotos, con un celu maybe, pero no las encuentro (no tenía cámara digital entonces. Curioso, de esto de hace sólo 3 ó 4 años y parece que hablara de la prehistoria…). Luego, por compromisos varios, nos fuimos.
Me acuerdo que quise conservar las fotos y las películas, pero no era tema, los dueños estaban en otra... Escribí entonces al centro cultural palacio de la Moneda, que era como nuevo, contando el asunto a ver si se interesaban en ir a hablar con la familia. Me respondieron, di los datos de contacto, pero no hicieron nada…
Creo que vi a la tía Mitty una vez, estaba bien viejiiiiiita, no se parecía a la mujer rubia y elegante de las fotos.
Hace poco supe más cosas de ella, como que las mujeres le debemos el voto. Nada de menor.
Después supe de la demolición de la casa, me dio tanta pena, era tan linda. Las cosas se perdieron, y esa arquitectura increíble, también.
El sábado supe por twitter de la muerte de la tía Mitty, a los 101 años. LLamé a mi hermana.
El funeral fue esa tarde sabatina. Estuvo triste y lluvioso, hacía frío, hablaron los nietos. Estaba la Lucía Hiriart, Así se contó su muerte en twitter.
Supe por mi sister que los restos de la tía Mitty serían llevados a La Serena, donde la familia aún tiene una casa. A la que he estado invitada varias veces, pero que aún no conozco. Cuando vaya, esta vez, sí sacaré fotos, para la posteridad... Debe ser tan linda como la que ya no existe (busqué fotos de la casa de Ñuñoa en Internet harto rato, pero fue en vano).
En fin, sólo quería escribir esto, en memoria una mujer que además de bella y elegante, usó su inteligencia y poder en pro de causas nobles. Entre ellas, nos dio voz y voto pleno y para siempre, a todas las chilenas. Gracias por eso tía Mitty. Y descansa en paz, te la mereces.
Foto: la obtuve de aquí.
*Hay muchas web con historias de ella y su esplendorosa familia. Algunos artículos que me gustaron:
La muerte de Benedetti no es una muerte más,
Como la de cualquiera.
Como la tuya o la mía. No.
La muerte de Benedetti es una muerta distinta.
Una muerte trágica.
Una muerte que no debía ser.
Porque no.
Porque no se puede morir el alma de las letras cotidianas
Porque no se puede morir esa manera de dar cuenta de lo profundo en simple
Porque no se puede morir la pluma que puede contar mejor que nadie las historias de acá.
Sí, las de acá te digo.
Esas que sientes tuyas y cercas.
Esas que se guardan no sólo en la memoria, sino que también en el librero.
Incluso en la era digital o de mudanzas.
Porque hay que tenerlas a mano, en la mano.
Para leer y re leer en esas noches…
¿Quién va a contar ahora y así las historias de personas comunes?
Ya no va a haber escritor para esos relatos.
(Esas almas quedaron huérfanas, incluso antes de su desenlace (de ellas)).
Y nosotros, lectores profanos, perdimos a nuestro representante…
No, te insisto, la muerte de Benedetti no es como la de cualquiera.
Fue injusta y tacaña.
Como si abundaran esas palabras hiladas así, que hacen que uno se sienta y vea (incluso aunque sea ciego), imagine, camine por Montevideo, se enoje con el tipo nuevo, y llore, así de adentro, con tantas cosas.
Fue un llamado prematuro.
La parca enamorada se llevó al hombre que hacía poesía de la nada… Claro, lo quiso para ella sola.
Egoísta, como si no tuvieras a tantos genios ya a tu haber. ¿Porqué no podías esperar?
¿Quién va a poetizas a los oficinistas, a las gentes que se ponen viejas, a los que les da pena y hacen treguas, tácticas y estrategias?
No va a haber otro que de una bomba atómica puede hacer un poema, aunque sea frustrado. Con una pluma Mont Blanc, o sin ella. No va a haber, ya no.
Sólo Benedetti podía aclarar el lado oscuro del corazón.
Y ha muerto.
Benedetti, el gran escritor de acá, ha muerto.
Pd- Soñé con parte de este poema un noche, hace algunas noches, y lo terminé de inventar hace poco. La muerte de Benedetti me caló profundamente.
Mi papá leyó esto, y me mandó un poema que yo no recordaba, tan preciso para la ocasión…. Pasatiempo, de Benedetti, obvio.
Foto del stand andaluz, 2023 (foto mía, ver álbum ) Desde que me acuerdo, el 12 de octubre, feriado, para mí era sinónimo de ir al Estadio E...