dimanche, octobre 16, 2011

Las canciones que W. me dejó

La primera vez que vi a W. me dijo “¿a ver, qué canción es esta?” y comenzó a silbar… Era bien tarde, pero ¡claro que adiviné! era mi canción favorita de la Violeta, “Run Run se fue pa’ el norte”.
De W. podría decir muchas cosas, pero me voy a detener en las canciones que me dejó.


Gracias a él supe que existía Manuel García. W y yo a veces nos juntábamos en su casa, en el piso 32, y con una vista increíble de la capital, él tocaba guitarra y cantaba, entre otras cosas, “El Reproche”, y así terminé aprendiéndomela.


Poco tiempo después, W. me contó de una cantante canadiense, de 36 o algo así, que se había muerto el 2010 de cáncer, que cantaba en inglés, francés y español, Lhasa de Sela. ¡Estuvo bien pegado con ella harto tiempo! Y de paso, a mí también me gustaron algunos de sus temas, sobre todo “La Marée Haute”.


Hace una semana, W. vino a mi casa y me dijo que había descubierto a Evelyn Cornejo, y me mostró “Los Ratones”. Me gustó.


Luego, me dijo, “tienes que ver este video” y me mostró uno de Calle 13, “Latinoamérica”. No suele gustarme mucho ese grupo, pero esa canción era tan… no sé, potente, acertada….
Para él lo era sobre todo el video, para mí, la letra de la canción.(No encontré el video que él me mostró, este no era).


Hoy me acordé de eso, porque fue la Marcha Mundial de los indignados (15 de octubre, #15-0 en twitter), y en mi Facebook una amiga mía compartió un video donde aparecía la gente con pancartas anti sistema neoliberal, y la canción de fondo era justo esa, Latinoamérica, de Calle 13. Donde dice que no se puede comprar el calor, el viento… Cierto.

Era tarde el viernes pasado, cuando W. y yo empezamos a hablar de algunas de nuestras cosas favoritas. Comida favorita, película favorita, libro favorito y así.

Él me habló de un pescado con arroz que hace su mamá y de que, además de Volver al Futuro 1, 2 y 3 (yo ni siquiera sabía que había una 3, ja), la película que él debía decir que era su película favorita cuando le preguntaran eso, era “Los Huérfanos”, creo que algo me contó de ella, ya no me acuerdo, yo no la ubico. (Pero la busqué y la encontré. Si no me equivoco... Es de un director quebéquois, canadiense, de 1997 y basada en un hecho real. No encontré su trailer, sí su referencia, aquí). No recuerdo si me contó sobre libros.
Up: date: No era esa la peli a la que W. se refería, sino una de un director de apellido Kápula o Cápula o algo así, que busqué, infructuosamente, en Google.

Yo le dije que me gustaban los mariscos, ojalá crudos y son salsa verde. Que mi película favorita es “No Amarás”, dónde me me enamoré, especialmente, de cómo se trabaja el silencio ahí. (Él me dijo si había visto Hierro 3, le dije que sí, coincidimos en que ahí el silencio es más atmósfera que guión).
Le dije que “No Amarás” era del decálogo de Kiesloswki, mi director preferido en el mundo (*). Le conté, antes, alguna vez, creo, que fueron 10 films hechas para la TV polaca, donde se tocaba, de una manera muy particular, cada uno de los mandamientos. Y fue a fines de los 80.

El viernes pasado, también le dije  a W. que “No Amarás”, junto a “No Matarás”, eran las únicas películas de esa serie que fueron también de larga duración, y proyectadas en el cine (las demás, para la TV polaca, fueron de una hora). Y que este director fue el mismo de la trilogía, Bleu (de cuya música me prendé sin remedio), Blanc, Rouge, que W. sí había visto.

(*) La Referencia de Wikipedia sobre el Decálogo fue obtenida de una ponencia escrita en el 2006, sobre este director, a 10 años su la muerte, y a mi juicio, es muy muy muy buena: es esta .


También le conté de otra de mis pelis predilectas, del 2006, alemana “La Vida de los otros” (tengo muchas más, pero hablé de esas dos).


Le hablé de mis libros favoritos, no sé si de todos, pero sí del Padrino de Puzo (y no recuerdo si le dije sobre al menos otros dos, La Insoportable Levedad del Ser y Demian).

(Claro, es cierto que dije que hablaría de las canciones, y sumé algunos libros y películas, no sólo que él me comentó, sino que yo también… pero bueno, estas cosas se mezclan, de ahí que no sólo nombre, sino que linkee… porque igual son cosas que me parece que vale la pena compartir… En fin, seguimos con las canciones).

Tras eso, él me dijo “¿y cuál es tu cumbia favorita?”… Me reí. No tengo, le dije, “¿y la tuya?” pregunté… Me dijo una que olvidé. Le dije si sabía bailar, dijo que sí, le pedí, le rogué que lo hiciera, pero no me dio en el gusto.

Con el pasar de la semana, si bien sigo sin tener una cumbia favorita, caché que me gusta mucho mucho “Se me rompe el Corazón” cantada por Washington-Camiroaga.


Así como la de “te vas, te vas, te vas” de Américo, y esa que dice “Todo eso fuiste, pero perdiste”, no sé de quién es, ni quién la canta, pero hoy la escuché.



Hoy en twitter vi que en Av. Italia con calle Caupolicán, barrio Italia, habría un evento llamado “ #mi cuadra”, donde habría carritos de hot-dogs del Dominó y helados del Emporio La Rosa, gratis, y fui. Y era, y comí, (fui sin cámara). La cosa es que, además, tocó una banda que se llama “La Guacha”, cuya vocalista, Soledad del Río, canta realmente lindo.

Me encantaron las canciones, que eran onda del amor-desamor desde el punto de vista de las mujeres. (No las encontré en su web). Pero este grupo es el que canta la canción “Esperanza, cántale a la Esperanza”, el tema principal de la primera teleserie chilena para después de almuerzo.


Y también tienen una canción en un ranking de la Cooperativa “Tanta”, que me encantó (ranking en el que están también “El Reproche” y “Los Ratones”).


Y bueno, esta cabra cantó la canción de “todo eso fuiste, pero perdiste”. (Que bailé, hoy, ahí, en la calle). Y me acordé que esa cumbia me gustaba, y que no le conté a W.

Tampoco sé si podré contarle en persona, pues, él, como el Run Run de la Violeta, también se va pa´el norte, pronto, a vivir (y tampoco "sé, cuando vendrá"). Así que se lo conté acá.

Y no creo que visite este espacio, pero si lo hace… Gracias, W., por las veladas guitarreadas con Merlot y las canciones que me dejaste. Salud.
(Pd-Este post lo escribí como a las 5 am. de puro desconcentrada que ando, porque es sábado en la noche y no he terminado el reportaje que debía entregar ayer, aunque me dieron plazo para el lunes o martes. Ni he comenzado a preparar mi examen de grado, para el jueves (¡este jueves!). Así son mis nervios. Se calman, un poco, escribiendo post de madrugada, sobre canciones asociadas a gente que pasó por el alma).

lundi, octobre 03, 2011

Pausa

Hoy es un día que debió ser bueno, pero es de esos malos.

Es tarde, me duele la guata, no puedo dormir y pienso en tooooodo lo que tengo que hacer y que no me dan ganas.

Terminar el reportaje que hago, organizar un sitio web más pro para este blog (y uno para los servicios que vendo, con un cv online choro); revisar unas fichas, sacar las fotos de la cámara, organizarlas, limpiar el mail... Ordenar y limpiar mi casa, y así. Lo pienso y me agoto.

También pienso en cómo están las cosas, cómo estaban hace un año, antes, cómo pensé o esperaba que iban a estar.... Y ahí entre lo esperado, lo ocurrido, lo planificado y lo logrado hay tantas inconsistencias...

Este día debió ser bueno porque terminé, por fin, los trámites en la Universidad para que pronto me den fecha de examen de grado, y así ser periodista de derecho, no sólo de hecho. Avancé harto en el reportaje. Me quedan bien ahora unos pantalones que en abril no me entraban... 

Pero todo eso, a veces, en vez de ser motivo para celebrar con risas, amigos, guitarra y vino, por decisiones y acciones poco asertivas, de alguna manera se va al carajo, y en raya para la suma, queda un sabor amargo.

Y así, en vez de avanzar en lo pendiente o sentir que hoy hice un paso más, sólo me quedo acá, un poco paralizada, mirando las  luces de la ciudad desde el piso 19, en el centro de Santiago, en el que vivo desde abril. Apretando pausa en pleno rodaje.

La foto la saqué yo, desde la ventana de mi pieza, un día de lluvia de este año, cuya fecha exacta olvidé.

lundi, septembre 19, 2011

Cuándo...

Contexto:

Ya es tarde. Bajo un driver de una impresora en el computador recientemente re formateado. Estoy sola. Hablo con mi amiga en gtalk. Pienso en este 18. Y en antes. Ha sido un tiempo intenso. 

La intensidad partió hace varias semanas. Creo que partió cuando ganó la U. Yo estaba en mi casa, con un amigo que me ayudó a arreglar unas cosas. En ese momento, él y yo estábamos distanciados.

Él es entero chuncho. Ganó la U y lo supimos por los bocinazos que se oían desde mi balcón. Era histórico, me contó el amigo que me acompañaba entonces. Y me dio tanta pena que él estuviera lejos...Que hice estos pequeños dos videos pensando en dárselos, quizá, alguna vez...

Poco tiempo después, hubo una ceremonia de los 100 años, o algo así, del teatro Experimental de la Universidad de Chile. María Maluenda fue invitada, y su hija, mi amiga, fue en su representación y yo la acompañé.

Fue muy lindo todo, saqué fotos y videos (que alguna vez subiré, creo). Luego, cuando llegué a mi casa... La ceremonia me hizo pensar tantas cosas....Y le escribí un mensaje diciéndole que lo echaba de menos, cerca de las 9 pm.

No supe nada de él. Me acuerdo que conversé casi un Merlot entero por Skype con un amigo hasta como las 2m. A esa hora, bastante triste, me fui a acostar... Y entonces llamó él, me quería ver....

Y ese día, todo, de alguna manera, retomó su cauce.... por un tiempo. Un día de esos, pasó algo mágico, un 7 del 7...... Tras lo cual dormí mil horas seguidas como hacía muuuuucho tiempo. Además, me dio con escuchar y cantar "Derroche" de la Ana Belén...



Estaba tan feliz que escribí un relato... Un relato especial.... Lo edité por una semana, y cuando estaba casi en su versión final, en un arrebato (que no debió ser), se lo mostré. Ese fue, creo, el principio del fin. Empezó a haber un huracán de sinceridad... y como todo huracán, si bien limpia, también destruye. Y comencé un silencio (que nunca terminó).

Cosas que pasan durante al silencio

En eso estaba,  ensilenciada, cuando un amigo me llamó y me pidió que fuera su ayudante en la UDP. Ese mismo día fui a una inauguración de pinturas. Y, al salir, fue el cacerolazo, el primero.

Bajé en auto desde el Golf hacia mi casa, en Portugal con Lira, pero desde Vicuña Mackenna hacia abajo era un Santiago completamente diferente al que yo conozco. Barricadas y desmanes por doquier. Yo sola. Me asusté. Lo eché de menos.

LLegué a mi edificio, y en el hall de entrada había una señora, con un bastón y un carrito de feria lleno de cosas. Me dijo si le podía dar un café... Le dije que subiera. Me contó que caminaba por ahí cuando vio toda la trifulca y el conserje la dejó entrar. Le di café. Finalmente me pidió pasar la noche en mi depa... Le dije que sí, por supuesto (¿qué más podía hacer?..).

Mi roomate estaba con su amiga, y los 4 nos sentamos a tomar vino y conversar de la situación. Él me contaban que hacía una hora (como a las 9) estaban al menos 100 personas abajo del edificio, que en nuestra torre, y en las del frente y en todas partes, estaba lleno de gente tocando cacerolas, como lo que yo vi en la calle al bajar en auto. Y me acordé de él, de que me hubiera gustado tanto tanto que fuera parte de la mesa conversada de esa noche.

Al día siguiente, mi amigo de la UDP me cuenta que un genio, amigo en común, se había suicidado. Me dolió TODO. Yo lo conocía, me caía muy bien, vivía cerca de la CEPAL o sea, cerca de mi pega por casi 2 años, y yo lo recordaba a menudo, pero nunca lo llamé, ni visité ni le hice saber que lo estimaba y que las puertas estaban abiertas para cuando él quisiera entrar... Me llegó. Y me dieron ganas de no estar distante con gente que aprecio, y me acerqué. También, un poco, a él.

 Durante esos días hubo varios caceroleos desde mi ventana (los grabé, pero perdí el audio). Y también caminé varias veces por el centro, y la tónica, como hasta hoy, eran las marchas:




La ciudad, los amigos y las emociones

Poco tiempo después fui a La Serena, un finde rápido, en auto, con un amigo. Paramos a comer empandas de queso en Huentaelauquén, conversamos mucho, y conversé mucho también, luego, con mi amiga anfitriona. Allá caminé por la orilla marina, hice ejercicios con vista al mar y hasta bailé hasta las 4 am. (En la OVO, música de los 80, DJ Chico Pérez, TOP). Y ahí en la playa, le cuento a ella, que sería su cumpleaños esa semana yno sabía si llamarlo o no. 

Vino el paro nacional, y mi vecina y yo deambulábamos por la ciudad, pensando en cosas absolutamente propias ¡Éramos unas completas descontextualizadas!. Para estar un poco en sintonía, sacamos fotos. 

Ese día me llamaron  para pedirme que hiciera una entrevista a un botánico para una revista especializadas en forestal. Dije que sí, claro.Decidí que habría  mensaje para su cumple y un CD de fotos, era al día siguiente.

La entrevista fue en francés, a un botánico muy interesante. Ese mismo día murió María Maluenda, la actriz y diputada, que era la mamá de una muy amiga mía, y por ende estuve ahí. Del cementerio me fui al seminario en la FAO (ponencia del botánico) y esa tarde, antes y luego de ese evento, me encontré, respectivamente, con dos amigos de hacía tiempo.

El viernes de esa semana fui a un evento a Corfo, era sobre emprendimiento en tecnología, en la biblioteca. No conocía, me gustó. Y me encontré con Daniel, un compañero de arquitectura de hacía años. No lo reconocí, él sí a mí. Ahora es el dueño de un proyecto-empresa maravilloso que se llama mi ciudad de papel (miciudaddepapel.cl) y se ganaron un corfo de innovación y todo.

El fin de esa semana remató con el accidente del avión, donde murió Felipe Camiroaga. Me impactó, me hizo reflexionar sobre la fragilidad de la vida, la necesidad de estar tranquila y en buena onda con la gente... Me dio mucha pena también. Y el domingo de esos días fui a TVN con otra amiga (compañera de la CEPAL), su pareja y su perro.

Me emocionó tanto afecto, me cargó tanto vendedor... Los mercaderes del templo ¿Cómo no les da vergüenza?...

CEPAL, entrevistas, paseos, Valparaíso

La semana siguiente fui alumna en un curso, durante 5 días completos, de Gobierno Electrónico, en la CEPAL, que dirigió la Ale, a quién quiero tanto.

Esa misma semana, tuve un encuentro completamente desafortunado en un espacio impensado y en el peor momento imaginable. Luego, hablé con una de mis grandes amigas de la vida, quien tuvo un encuentro similar...Nos reímos de las coincidencias. Por la entrevista y otras cosas tuve harta trasnoche trabajando y además una pesadilla, nunca tengo, y tuve. Y hasta me desperté, mal.…

El curso de egov también incluyó vida social con los compañeros, muchos extranjeros, y al final, inspirada por la onda turística, deambulé un domingo veraniego por Bellavista. Comí sopa de cebolla en la Bohême, que me encanta, y saqué fotos por la Chascona, la plaza Camilo Mori y cercanías. Además, a mi retorno, en esa plazoleta había un show de fiestas patrias y grabé un poco.

La entrevista al botánico le gustó al editor y me encargó un reportaje, para ello debí, el martes, partir a un seminario en el Congreso, en Valparaíso, sobre la nueva legislación Forestal. Ahí escuché varias ponencias, la que más me impactó fue la e Cristián Frêne, de Ing. Forestales por el Bosque Nativo.

Él dijo, entre otras cosas, que el sector forestal es el segundo de importancia, luego de la Minería, y que está en mano de tres grupos económicos, 2 de ellos son familias, los Matte y los Angelini. Estamos hablando de un gran territorio... quedé helada. También hablaron de las condiciones laborales.... Me impactó. Pronto escribiré sobre todo eso, en el reportaje.

Aproveché y me quedé en casa de amigos queridos, de mi época de proyecto de arquitecta, en el puerto... a quienes no veía hace tiempo, (su casa, en el cerro Alegre, remodelada, es entera design). Y luego salí a sacar fotos en una mañana de lluvia... En ese trayecto y desde mi llegada, él se me apareció en el puerto, vestido de señales, por todas partes.


18


Al día siguiente, jueves chico, luego de cerca de 2 meses de un casi riguroso silencio, hablamos por msn. Me dolió la conversación. Y no dormí… 

De desvelada chatée con amigo, agendamos cerro para el sábado. Viernes. Merlot, amiga, risas, cigarros y lágrimas.

Traté de ir al cerro el sábado, pero no pude, sólo quería mi cama , y entonces mi amiga me convenció de ir a la Yein Fonda. A media mañana caminamos a comprar las entradas, al Paseo Ahumada.

Caminar por el centro medio vacío un sábado a medio día, en una mañana primaveral, fue muy grato. Y entonces conocimos a Dinah (Dayna se dice).

¿Houla, sabes dounde hay una tienda de anillos?  Nos dijo en mal español. ¿De dónde eres?... USA, dijo, y el diálogo siguió en inglés. Es que hoy es feriado… ¿Qué tipo de anillos quieres? … Y resultó que daba lo mismo, ella necesitaba el tamaño... Su novio en USA le pidió matri, y necesitaba el número para el anillo de rigor. ¡Ay qué romántico lo encontramos!

Y la acompañamos por Ripley, Almacenes París y una que otra joyería abierta que vimos. En el camino ella contó que la gran ocasión (media armada ya, dado lo del anillo) sería en Hong Kong, en octubre… No viven juntos. Pololean hace sólo un mes (yo abrí los ojos grandes), y entonces contó que se conocen hace muchos años, por sus familias. Todo era muy de cuento… Averiguamos el tamaño, ella estaba muy agradecida.

Caminamos hasta la Feria del Sta Lucía y murió de la risa con el Indio pícaro. Le recomendamos cosas de cobre y lápiz lázuli. Luego nos dimos datos, nos sacamos una foto y quedamos de vernos el otro finde. Nos despedimos con el corazón calientito.

Volví a mi casa.Chat con una compañera de curso que no veía desde  4 medio, desde mi cama, claro (ella se separó tras 14 años, y ahora vive sola, en el barrio Brasil, con 6 gatos...).

Cerca de las 9 pm, a la Yein, Quinta Normal, en metro. Mi amiga-vecina y yo caminamos hacia al parque, y ahí, dos señoras con un niño, por alguna razón del destino, nos regalaron sus dos entradas, así que luego pudimos vender las nuestras ¡Súper!.

 El show era con Illapu, Los Tres y, lo mejor  para mí, Buddy Richard. Además, entre medio, mucha música, muy buenaaaa. O sea, ¡Qué manera de cantar y bailar!. Fotos, videos. Choripán y chicha a $1500. Perfecto.  Me acordé enonces que él me debía un libro, y quiero que me lo devuelva antes que se vaya de la ciudad… Taxi y home… Tampoco dormí.

Domingo y asado a Peñaflor. Amiga querida que no veía hace un tiempo, sólo teléfono. Está de novia, conocí, por fin, al galán en carne y hueos y me gustó para ella. Casa grata y me mostró la que se compró. Se me puso feliz el alma. Carne, ensaldas y tinto. Todo delicioso..

Caminata por los alrededores, lleno de árboles y cerros, mucho silencio. Cansancio a la vela. Ducha a las 8 de la noche y pijama a las 9:30. 10 pm leía, 10:30 apagué la luz. Desperté cerca de las 6 am, dormí, pero seguía cansada.

Vuelta home a mediodía del lunes. A sacar un par de cosas y asado donde mi súper amiga. Hasta las 6. A esa hora, en La Reina, el sol caía delicioso adentro del auto, todo parecía calmo y enciendo la radio, y Arjona canta “Cuándo”…

No es de mi favoritas (sí, me gusta Arjona… qué le vamos a hacer), y, cuando cantó “cuándo fue la última vez que te quisieron tanto”, “Cuándo te ganó el orgullo y elegiste el llanto”, la pena me explotó en la cara.

¿Cuándo?… Esa es la pregunta del millón…  ¿Cuándo todo mejorará?...

Igual, en el intertanto, un galán se me apareció... Me dice puras cosas lindas... y eso ayuda bastante. Sobre todo ahora que llegó la primavera.

Además, recientemente, se publicó la entrevista al botánico francés, en la revista. Un tipo espectacular que estudia el dosel de los árboles a bordo de un Dirigible, si quieres saber más, aquí está la entrevista.

Es justo media noche. Bajé el driver pero me pidió un archivo entero raro p1005clp.dll que no pude encontrar ni supe qué hacer. Y mientras hacía todo esto, escuchaba diversas canciones, incluyendo "Se me rompe el corazón", cantada por Felipe Camiroaga. , tema que me cae como anillo al dedo... y aproveché de escribir este relato. Ahora, trataré de dormir.(La canción "Cuando", que detonó este post, es esta ).

vendredi, août 19, 2011

Violeta, ayayay


Fui a ver esta película. Lo que han dicho, que es bella, que la actriz lo hace increíble, y todo lo demás lo comparto. Amerita por supuesto comentarios de filmografía, y los sé hacer, quizá hasta debería hacer uno, quizá hasta lo haga, pero después. Por ahora, en estas líneas quiero dar cuenta de mi sensación, no de mi opinión profesional…

Hacía tiempo que no escribía de lo que me pasó con una peli, y ahora me dieron ganas… (Por si, si no la has visto, y la quieres ver, mejor no leas esto).

Salí triste del cine. Todo me dio pena. Me dio pena que Violeta se matara. Me dio pena que se pegara un tiro porque se le acabó la voz, porque Run Run se fue pa´el norte…

Pero más, mucho más, me dio pena la terrible sensación-certeza de que, quizá, los cantos de pájaro de Violeta, en su guitarra y en su garganta, hubieran permanecido un rato más, hasta tal vez mucho más, si hubiera tenido motivación. Si hubiera sentido apoyo.

Violeta era una grande. Una artista grande, de esas de una vez cada mucho tiempo. Una que le cantó al amor, a la vida, a la justicia, desde palabras simples, imágenes cotidianas y propias de nuestra geografía. Chile pasó a tener un nombre con ella, como con Neruda. Ellos dieron cuenta de este territorio… Pero era bueno ser chileno, sólo cuando se estaba en el extranjero.

Violeta se va de Chile, porque “quedarse era enterrarme viva” dice. Pero, ella, como muchos grandes, llenos de ganas de comunicar lo que saben en casa, vuelven. Y aquí Violeta efectivamente se enterró, pero muerta.

Dicen que le dio la depre por el suizo casado en Bolivia, su Gavilán, y seguro que sí la afectó muchísimo. Pero ¿y si la Carpa de La Reina se hubiera llenado como la Yein Fonda?  Pero eso no pasaba. Ni siquiera cuando vino el grupo Los Jairas (sí, no Los Jaivas. Los Jairas era un grupo boliviano, donde tocaba su Gilbert, y en ese entonces fue un grupo muy exitoso y reconocido).

Violeta era una folclorista, y por ende sólo con pega para fiestas patrias, como ella dijo. Violeta era importante mientras triunfaba en París. Acá, a su regreso, en los lugares elegantes, la miraban como una mera distracción. El anfitrión de la cena de gala, “de gente”, le ofreció comer en la cocina… Pije relamido y sordo…

Aquí, en este ingrato país, sus pinturas, expuestas y admiradas en el Louvre, yacían tiradas como si no tuvieran valor alguno…. Llenas de colores vivos que se quedaron yermos…

Me dio tanta pena y vergüenza ver lo clasista de este país. Antes y ahora. Los clasistas sin clase. Porque la clase no viene del dinero, viene del alma. La clase tiene que ver con saber lo que está bien y lo que está mal, es la que permite maravillarse con lo maravilloso, y valorarlo, venga de quién venga. Europa tiene clase, aquí sólo hay clasistas desclasados.

Violeta, la misma que le dio Gracias a la Vida, la que cantó y fue ovacionada de pie en muchas partes del mundo, a la que en Suiza le hicieron una película por sus telares, aquí se quedó triste y  callada.

Sí, es cierto que se le fue el hombre, es cierto que eso fue duro, muy duro… Pero a ella, antes se le murió un hijo, y pudo seguir… Pudo seguir donde la querían. Como ella misma dijo, la gente la motivaba a hacer todo lo que hacía. Y los reconocimientos e invitaciones eran una demostración de eso, por supuesto. El entorno, entonces, parece que importa…

Aquí, en cambio, se le cansó el cuerpo. Aquí su carpa-universidad del folklore no tuvo cuorum. Y, quizá, como al Quijote, de repente, de tanto picanearle, la realidad se le apareció imponente y hegemónica, llena de invierno con goteras, frío y  vestidos haraposos. Y entonces le dice a su hija que ella es muy pobre, que todo lo que cantó y lo que escribió no sirvió para nada. Se me aprieta todo.

Y escucho eso y casi indignada, convencida,  me digo-pregunto ¿pero cómo que no?… Y justo en ese minuto siento su mirada clavada en mis ojos… Una mirada imaginaria que me desafía a demostrarle que me equivoco, que sé sirvió, qué sí le sirvió además… Y pienso, en la práctica, en su vida... Y me muerdo los labios... Visto así, sin motivación, sin proyecto, sin destino, con harapos... Claro, era cierto. No servía. Agacho la cabeza avergonzada…. y triste. 

¿Por qué tiene que ser así, por qué no hubo un sistema que la acogiera debidamente para que cantara en vida y no que contáramos que no pudo seguir cantando?....

Y recuerdo las palabras de su hermano, el impresionante Nicanor, "a Chile sólo le alcanza para paisaje"... ¿Quién podría cuestionarlo?...

Ella lo sabía. No pensó en las matemáticas, sólo en los remolinos. Y nos dejó una historia para cantarla, para que alguien como Wood, muchos años después, personal de por medio, con mucha gestión, también presupuestaria, la pudiera mostrar. Y gracias, y bravo para él. Pero ella no la pudo seguir contando….

Y Violeta no fue la única. Cuando escribía esto recordé la historia del Gitano, que más de una vez me la contó su hijo (alguien muy especial para mí).

Y todavía eso es cierto. Raúl Ruiz se tuvo que morir en París, y nos llenamos la boca diciendo que es chileno, cuando lo único que Chile le dio fue el RUT.

¿Si se hubiera venido a radicar aquí, habría alguna entidad pública o privada que lo hubiera apoyado para que hiciera sus películas?… La respuesta es un NO radical, porque si eso hubiera podido ser, lo hubieran hecho. Pero no. Y nos perdemos Las Violetas, Los Gitanos y tantos más....

Este país mata los sueños, se los mató a Violeta. La vida aquí sigue siendo tan Violeta. Ay Violeta, tu ayayay todavía sigue tan vigente, tanto.

dimanche, juillet 31, 2011

Donde un beso era como un huracán

Encontré esta canción de Manuel García,

y me gustó tanto, me hizo tanto sentido….

Me quedó rondando el verso del título,

pero el tema se llama “Como dices tú”.

Como dices tú que era yo
hoy quisiera ser mucho mejor
o idéntico a esa versión
mía y dibujar peces en el sol
mía y dibujar cosas de los dos
Y no estar aquí hablando así
en este lugar tan especial

Donde un beso era como un huracán
devastando todo en esta gris ciudad
donde un beso era como un huracán

Como dices tú que era yo
dulce encantador y mágico
un poco hablador pero simpático
siempre despeinado bajo el árbol

Y hoy que estoy aquí tan pálido
ni la sombra soy de un pájaro
y el tiempo se rompe como un cascarón
y el amor que nace es más como un dolor.

lundi, juillet 04, 2011

El fatal apego a la esperanza

 

Otra vez me pasó. Él me llama de la nada y dice que vendrá, yo me ilusiono aunque ya conozco la dinámica y sé que en el minuto en cuestión no lo hará. El frío, la hora, o whatever. Pero igual ordeno la casa y cocino, por si acaso… En general no avisa, esta vez lo llamé sobre el deadline dado por él mismo y le pregunté… Y dijo que finalmente no, como era previsible. Igual, sabiendo eso, yo me apegué a la esperanza de que él hiciera lo que dijo que haría, y como siempre, me fue mal.

Pero no me pasa sólo con eso. También espero que alguien esté o vuelva, o esté o vuelva de cierta manera, cuando es evidente que no lo hará. Espero que fulano cumpla sin que yo deba mendigar por ello. Espero que me llamen de ese lugar. Espero sobre todo que él me diga eso que necesito escuchar. Y así, espero lo que sé que no va a ocurrir.

En resumen me apego a la esperanza de que ciertas cosas pasen, en vez de hacerme cargo de la realidad y asumir que no va a ser como yo quiero que sea. Y que en virtud de ese escenario hay que actuar… Ahora, hay situaciones en que eso es más difícil que en otras.

Por ejemplo, dado que no se puede saber hasta cuándo Cerati estará en coma, entonces cabe preguntarse: ¿Hasta cuándo la familia podrá considerar la esperanza de que reviva? ¿Debe mantener al cantante en coma por la improbable excepción de que, tras más de un año, despierte? ¿Son malas personas si evalúan y hasta deciden desconectarlo? ¿Cuál es el precio emocional y monetario para los cercanos que ese apego a la esperanza implica?, etc.

Es una situación compleja, muy. Y quizá en esas situaciones límite se entiende el apego a la esperanza, porque da una luz, que es como lo único que permite seguir.

Pero hay veces en que ese apego se da igual, pero dado que la situación no es tan heavy, no se le da la debida atención. Y como que pasa piola, medio colado. Hasta que de repente aparece cuán grande en verdad es, y clava sus agujas justo en el corazón… Porque eso que esperabas, no pasó… Sino que otra cosa, quizá justo lo que temías, y te pilló así, desprevenido, sin plan B, en pausa. Mal.

Con esto me acordé de “El Coronel no tiene quién le escriba”, novela que leí en el colegio y me cargó. Me aburrí profundamente y no entendía que se escribiera toooodo un libro para decir lo mismo hoja tras hoja:

Hace 20 años que el Coronel espera una carta vital para él, que le daba sentido a todo, y por un lado él considera que dado que ha pasado tanto tiempo, el día D se acerca avasalladoramente (o sea que recibirá su carta). Eso, versus el juicio de todos los demás, incluida su hija, que dice que, obviamente, dado todo ese tiempo, ya no recibió la famosa carta (evidenciando que el silencio ES una respuesta y muy elocuente). Recuerdo que todo me parecía TAN obvio y no podía comprender cuál era la gracia de esa obra de García Márquez.

Y entonces, como en el libro, en mi vida pasó el tiempo. Y me percato que tal como el Coronel, muchas veces me apego a una esperanza que parece inofensiva, y que como toda esperanza, es tranquilizadora, auspiciosa, linda, etc.  Y por ende no veo, o no quiero ver, las señales, onda silencio, y doy el beneficio de la duda a cosas que no lo contienen (tipo Coronel), en vez de asumir y actuar como indica el sentido común.

O sea me convenzo y me apego a las excepción en vez de a la regla… Como sacarse el Kino. Es cierto que hay mucha gente que se lo saca. Pero ¿cuál es la proporción entre los que juegan y los que ganan? y, aunque se juegue, igual uno sigue con su vida, no pone pausa en virtud de “es que si me lo gano, entonces…”, si eso pasa, lo que consideramos improbable, veremos, mientras tanto se actúa con lo que hay, o sea, sin Kino.

Ahora, por alguna razón, pese a tener eso ultra claro, en cosas importantes de la vida, varias veces juego a que justo me va a tocar a mí el premio mayor, y en vez de seguir con todo, pongo pausa como el Coronel, imaginando una otra realidad, mucho mejor, claro.

La ficción así es perversa. Y quizá es producto de tanto cuento de hadas que una leyó de chica. Y/o de historias como la de Penélope (el mito y la canción de Serrat), de “Ana y Miguel” de Mecano, “de Lady Lady” del grupo Bravo, y tantos otros relatos anclados en la cultura, donde, de alguna manera rara, se valora la espera por algo añorado.

En síntesis, espero que pasen cosas que no van a pasar. Imagino por ejemplo que dado que fulanito hizo X, entonces ya es viable que pase A. Todo en virtud de que “ya ha pasado el tiempo”…Y mientras tanto, no tomo decisiones, o las tomo pero no suficientemente en serio como para acatarlas de verdad, y todo el rato. Resultado, no asumo cosas evidentes porque en verdad tengo tantas tantas tantas ganas de creer que… ¿y si justo ahora me toca a mí?….Y cuando la realidad cae por su propio peso… Uff, o sea, fuerte.

Yo creo que cuando no hay tal nivel de trascendencia, como en los casos de Cerati o del Coronel, el apego a la esperanza debería considerarse seriamente y no minimizarse. Enfrentar que pasará lo que pasará, y decirle a esa lucecita de excepción que uno alberga, que no, un NO así fuerte y claro, un NO tajante y firme, y lo antes posible, para evitar que esa esperanza, así suavecita y calientita como es, se enraíce en el alma.

Afrontar así a esa esperanza es quizá igual de difícil en todos los escenarios, pero cuando no es de vida o muerte, decirle que no se hace menos complejo… Y es importante dejarla ir a tiempo, sino la cosa se hace muy pesada después.

Es como un barco atracado en un puerto… Está bien que espere un rato, pero lo natural es navegar, y debe partir con o sin el pasajero que uno espera, aunque duela, así es la vida. Y mientras antes mejor, porque así se va más liviano y más rápido, y por ende el dejar atrás es más fácil de lograr….

Lástima que uno se dé cuenta de todo esto cuando es tarde… Y el apego a la esperanza ya se instaló, a sus anchas, justo ahí, en esa parte del corazón donde por mucho que uno quiera, la voluntad no llega. Entonces, cuesta más, mucho más, pero igual creo que se le puede desalojar. Un modo, que me tinca efectivo, es trayendo un suplente. Si lo encuentro y me resulta, les cuento.

mercredi, juin 01, 2011

Raro, migajas y dignidad

 

Es raro que a veces, uno sabiendo ciertas cosas, haga lo que tiene ganas igual, conociendo las consecuencias, y luego se queje… Pero como que hay una fuerza interna mega power que te impide hacer otra cosa… Necesitas hacer (o no hacer) eso sí o sí.

Un amigo me contaba, por ejemplo, sobre su pega, y me decía que para él saludar a una persona X era como decir “aquí no pasó nada”. Y no, no podía transar eso… Y piensa que si no lo hace perderá la pega y no quiere… Pero no puede y no saluda…

Y por otro lado siente que quizá aunque transe, igual quizá  perderá el trabajo, y ahí nada habrá valido la pena… Entonces menos transa.

Lo he padecido. Sé de eso… En ambos casos. Haber transado y haber obtenido un buen resultado, y sobre todo no haberlo obtenido a pesar de transar. Y es raro…

Es raro estar en el dilema y es raro después, cuando hiciste lo que no querías, y todo mal igual. Grrrrrrrr.

También es raro que uno esté con alguien que en verdad no quiere estar con uno, o no de la misma manera, y así y todo uno siga… Por esto o lo otro, o por la esperanza de mutar las cosas… Aunque uno sabe que eso no pasará y que lo hay que hacer es “Next”… ahí, uno se queda, inexplicablemente.

Lo he visto N veces, en tantas personas….

Y eso es como las migajas. O sea, el mensaje que se da al otro, al tener esas conductas, es “me quedo con tus migajas”.

Dan ganas de tener un ataque de dignidad y decir, “no, esto no es aceptable” y cortar todo… Pero uno se muerde los dientes, llora para adentro, se dice ciertas cosas, se justifica y se queda…

Porque siente que las migajas es mejor que nada, porque siente que no puede seguir sin eso (la pega, alguien, etc.). Y la verdad es que no es así, aunque uno no lo crea.

Con lo único que no se puede seguir es con la dignidad herida, porque la dignidad humana, el sentirse digno, es el motor para avanzar.

La dignidad, según toda la literatura que he leído (y he leído harta al respecto) judicial y moral, en resumen se define como “aquello íntimo, fundamental, e indescriptible que le da valor a un ser humano”.

A veces, con la vida, uno va mermando su amor propio, y cree que va transando, que es una decisión… Pero no, es una mella en la dignidad, que si no se ve, ni se cura, se profundizará.

Un buen ejemplo de esto es la historia de Fantine (la mamá de Cosette) en “Les Misérables” de Víctor Hugo y otro muy buen ejemplo es la progresión dramática del profesor en "El Ángel Azul”, la afamada peli que protagoniza la Marlene Dietrich (o sus piernas).

En ambos casos, los personajes comienzan su historia, en el relato, como personas normales, que tienen un sentido en la vida… Con el tiempo, y las cosas que les pasan, van transando….cediendo en varias cosas… Y de repente vemos que son estropajos humanos. ¿Qué pasó? Perdieron la dignidad.

Sí, es verdad, a veces se pierde, como en esos casos (aunque sean ficción, pueden referir a la realidad). Y sí, quizá a veces es inevitable, pero no siempre.

Yo he visto gente que no sé cómo tiene la dignidad instalada en el alma como un roble, pero no todos  son así y/o no siempre. Aspirar a eso creo que es una buena ambición, procurarles eso a los niños me parece que es un regalo invaluable.

En fin, creo que cuando las cosas se ponen raras, algo no anda bien y simplemente hay que salir de ahí, con la dignidad incólume, porque sino, sé, certeramente, que el remedio será mucho, muchísimo peor que la enfermedad y/o pan para hoy y hambre para mañana…

Y sí, es difícil cuando uno tiene hambre decir que no al pan de hoy, … que uno quiere leer como “el nuestro de cada día”… Pero, las migajas no satisfacen el hambre y, ya lo demostró Siddharta (del gran Herman Hesse), el ayuno de vez en cuando hace bien.

Día de la Hispanidad en el Estadio Español 2023

Foto del stand andaluz, 2023 (foto mía, ver álbum ) Desde que me acuerdo, el 12 de octubre, feriado, para mí era sinónimo de ir al Estadio E...