jeudi, mai 18, 2006

La Creación



Vi al siempre muy guapo Jaime Bayly el otro día en “Animal Nocturno” y contó sobre la candidatura de este tipo homofóbico, Humala . Y ante su relato mi máquina mental hizo un flash-back.

Recordé la historia de Juan, cuando estuve en el Cuzco el año 2000, en plena campaña presidencial de Fujimori y mientras Pinochet era liberado en Londres (no puedo ni siquiera linkear a estos dos "señores"). (Cusco según algunos residentes, pero en honor a la tradición seguiré con la “z”).

Juan era un niño de 12 años que siempre estaba en la plaza de armas, en las tardes y tenía la cantinela de varios ahí: “De dónde eres amiga”, “Buy me a postcard” y así todo el rato, todos los días.

Como yo pasaba bastante por ahí, llegó un momento en que nos saludábamos y le empecé a preguntar qué tal iban las cosas… Lo que más me impresionó de Juan fueron unas manchas en los brazos. Le pregunté, pero se arrancaba sin contestar. Vi las mismas manchas en varias personas, pero en Juan me impactaban más, quizá porque era chico él, y pareciera que las manchas fueran más y más grandes en sus brazos.

Entonces tomé un tour a Machu Picchu, luego al Titicaca, pasé por Copacabana y alojé en la Isla De La Luna… Y entre otras muchas cosas que me llamaron la atención, vi a demasiados lugareños con las mismas marcas en la piel que Juan.

Regresé al Cuzco. Volví a la plaza. Vi otra vez a Juan, y esta vez, cuando le pregunté, no sé qué pasó que no sólo se le llenaron los ojos de lágrimas como las otras veces, esta vez se quedó y me respondió: “es el agua. No tenemos agua potable. Esa solamente está para los turistas”. Quedé helada. Pero calzaba. Todos los turistas, como se acostumbra, usábamos agua de botella, nadie bebía agua de la llave… Pero los lugareños no….

Le pregunté más cosas pero no me quiso decir. Entonces fui a hablar con él: un artesano de Salvador de Bahía radicado en el Cuzco, a quien conocí en el viaje a Bolivia, guapo y sensible, y que tenía un puesto en la ciudad… o sea vivía ahí. Le pregunté por el agua. Fue raro, no se atrevía a hablar, pero al final me contó que sí, que el agua potable era un lujo, que no había, que él había visto las manchas en sus amigos, que él bebía agua embotellada.

Yo me quedé con eso y escribí eso, la historia de Juan. No hice el reporteo completo ni averigüé qué tan cierto era… ni nada. Nadie me pagaba para eso y hacerlo es caro. Me impactó la historia de las personas y más allá de las implicancias políticas, me conmovía lo que veía… y se me salió de las manos casi en forma mecánica. Y ahí lo escribí. En un cuaderno de matemáticas que era mi bitácora, parte en las noches lluviosas del Cuzco en febrero y parte a pleno sol en la plaza de armas, frente a la catedral de yacimientos incas.

Recuerdo que como no tenía pc me demoré mucho en transcribir eso al llegar a Chile. Traté de enviar la historia a El Mercurio y otros lugares, pero nada. A pesar que los entendidos en literatura (de los cuales conozco a varios por la universidad, decían que estaba muy bien escrito). Y ahí quedó esa historia, en algún diskette (claro, así era en el 2000) inservible y en el disco duro de ese computador que debe estar en deshechos tecnológicos en alguna planta de Santiago…

Pero ayer, cuando pensaba en todo esto… pensaba en una amiga mía escultora. Ella para crear debe tener una instancia de inspiración, pero además debe tener un lugar de trabajo (ella arrienda un taller), y debe conseguir las piedras –que son caras y es un atado nada menor el transporte- (y por eso ella tiene camioneta).

Y aunque tenga todo eso, igual ella necesita tiempo, dedicación, concentración, paz mental y corporal, ganas… Y para eso, necesariamente, tiene que tener resuelto la bencina, la comida, la ropa, la vivienda. Y hablamos una vez que ella ya sabe esculpir, o sea ya no está en proceso de aprendizaje.

Es decir para que ocurra la creación deben confluir TANTAS variables. Y entonces pensaba que pasa igual con el arquitecto que debe proponer algo y para ello debe salir a mirar un poco el entorno… y con el escritor, y con el artista… y con el periodista….

Pero entonces, muchas veces, todo el peso de lo cotidiano te anula. Anula. Y uno se encuentra con uno mismo, yo me encuentro conmigo. Y ayer cuando a mi amigo yo le hablaba de que me gustaría la figura de las colaboraciones en medios, recordé que un tiempo traté N.

Recordé las cosas que escribí en el Cuzco, y en Tokio cuando visité el Koiko y los jardines imperiales y conocí al futuro emperador, Naruhito (quien dijo que gustaba de escalar y quería probar en Los Andes), y en Singapur y sobre todo arriba de un crucero de líderes jóvenes del mundo, en el cual yo era Líder de Chile… y escribí cosas y mandé fotos, y el medio al cual le conté, el único en el que tenía un cierto contacto, pues no pescó y ahí se quedaron esas historias… Sin publicación… y sin dinero. Hasta creo que las perdí.


Y ya hace tanto tiempo que busco poder escribir en alguna parte, que ese “estilo” propio, si es que lo tenía, se fue disolviendo en el camino… Fui tratando de acomodarme a algún formato “vendible” que nunca vendí. Estoy permanentemente buscando espacios afuera de mí para poder estar en el sistema, que no me permito (ni tengo) financiamiento para la contemplación y el proceso de creación…

De hecho los fondos públicos que hay, son a proyectos… y me cuesta tanto armar uno sin infraestructura, sólo por la motivación monetaria... o más bien, por la sensación de estabilidad económica por un rato que sea…Nos cuesta tanto, a varios. Y a veces, muchas veces, he estado a punto de ganar… pero al final ha sido no. Y todo el tiempo, la energía, la esperanza y el dinero invertidos… pues se pierden. A tal punto que ya, muchos, desistimos de la postulación incluso.

Entonces me vienen a la cabeza las palabras de mi amiga escultora “estoy tan cansada de hacer clases. No tengo energía, me la chupan, voy tan lento en el taller, ando mal”. Y la frase de mi prima compositora de piano, “sí, menos mal que tengo este trabajo en la orquesta, así puedo componer y participo de proyectos interesantes. Claro, si no debería dar clases y no me gusta, siento que pierdo el tiempo y son tan mal pagadas”.

Y mi amiga arquitecta, que una vez que ya tuvo casa, auto, viajes, se cansó de estar siempre proponiendo sin espacio de energizarse… y obvio, por eso no tiene hijos porque entonces no cabe parar un poco el mundo (en la más Castañeda) y hacer otra cosa con los ahorros de años trabajando en un banco… que fue lo que hizo. Y ahora cambió de giro…. y tiene un café que se llama "No sólo de pan vive el homnbre" (sin web aún)...

Y finalmente aparece la biografía de Miguel Ángel que alguna vez leí, en mi memoria. Donde su hacer se vio tan, pero tan entorpecido por la falta de recursos, porque los mármoles no le llegaban a tiempo, porque los proyectos se tardaban más de lo supuestamente permitido (igual que le pasó a Rodin con las puertas del Infierno, que terminó pagando él). Para qué hablar de Van Gogh.

Y hoy todos esos países que no apoyaron a esos hombres, obtienen tantas divisas por ese arte a pesar de todo… ¿pero todo artista tiene esa resiliencia?... y hablo de escultores, pintores, fotógrafos… y arquitectos y periodistas colaboradores…. Que bueno, o hacen lo que pueden con recursos propios, o mueren en el intento. Literalmente.

Y pienso en todo esto después de haber visto exposiciones tan hermosas (post anterior) y películas increíbles (Las tortugas también vuelan, la marcha de los pingüinos, etc.). Y me pasa que es me es tan evidente que el arte, o más bien los procesos de creación, no deberían estar tan asistematizados… tan desprovistos de infraestructura… tan destinados a la anulación… Y sabemos que es así en Chile.

La biografía de Andrés Pérez el otro día en el canal 13 evidencia esto. Mi amiga chilena avencindada en Rotterdam que es invitada a miles de eventos en Europa, trató en Chile, y tocó todas las puertas pero no tuvo espacio, otra vez, y se fue de nuevo… mi hermana en Berlín dice que es otra vida… mucho frío pero esperanzas…

Y aquí tenemos talentos, gente que quiere y puede, y -no creo- que esta infra tenga que ser un regalo, créditos a lo francés, y puede ser… pero según yo falta sacarse la camisa del paternalismo y de que “los poderosos siempre sean los mismos” (como dijo con otro tono el economista Lamarca) y dar espacio al respeto por el individuo en su diferencia y espacios urbanos concretos… espacio mental.

Aunque obvio, esto lo digo yo, o sea una ciudadana sin ninguna incidencia... Y eso entonces se conecta con la pregunta del millón: ¿hasta cuando seremos subdesarrollados mentales?. (subdesarrollo mental fue un concepto que le oí una vez en la tele a Óscar Andrade para un capítulo de Patiperros, en el 2001-no encontré link de este programa en ese año-).

Y todo esto me pasa porque ayer hablé harto rato por teléfono con mi amigo periodista y me contó sus periplos como colaborador en los diversos medios chilenos (o sea increíble, ha estado en todos, en ¡¡¡TODOS!!!, súper divertidas las anécdotas).

Todo partió en la facultad de la Chile hablando en el patio, en el casino y así, un conocido llevó a que él hiciera algo, y ese algo fue visto por otra persona y así una cosa llevó a la otra y pues significó que estuvo en muchas partes, y entonces ganó un premio súper valorado en el medio y por eso ahora está donde está: contratado en un diario líder.

Me contó que ese día (ayer) le escribieron de una importante editorial para preguntarle si podían usar un fragmento de un artículo suyo en libros escolares. Él estaba súper feliz. Me contó que el artículo en cuestión era lo más decente que había escrito en el último tiempo, que el reporteo fue intenso… Y me contó como fue.

Donde tuvo que ir, las cosas previas que averiguó al viaje, la elección del personaje a quien seguiría y las causas de esa elección… la historia (desde cuándo y hasta cuándo) la contaría… cerca de 15 días duró el reporteo. Y feliz, lo hizo bien. Gustó en su pega, lo publicaron. Le pagaron (el viaje y el reporteo y el artículo). Y entonces entramos a hablar de las colaboraciones…

Me dijo que en general los medios no pagan los reporteos, sólo lo que les llega y les gusta y que publican (y pagan nada según él). Y me decía “Y para ser publicado debes hacer un buen trabajo. Eso implica incluso a veces 15 días intensos de reporteo, donde tú debes pagar tu micro, sacar tus fotos, pagar tu almuerzo y además tener tiempo y buena prosa para escribir y contactar y eso nadie lo paga”.

Yo no sabía eso (ingenua, asumo). Hace mucho tiempo que me gustaría colaborar en medios escritos impresos (no virtuales, eso ya lo hice) y pues no he sabido cómo hacerlo, ni gratis ni pagado… pero cuando él me habló de esto, sentí que aquí el periodista… no era tal. Era un escritor, un artista. Y me gustó mucho por una parte… y nada por otra.

Me gustó porque recordé los sueños de infancia, que era viajar y escribir sobre los viajes en la más “Viajes de Marco Polo”. A veces con ciertos focos, como un viaje espiritual o chamánico, onda Castañeda y Don Juan en México… O quizá cultural en París, o “de marcha” en Buenos Aires… Y recordé las veces que hice eso, no por dinero, sino porque la historia se me salía por los poros. Y no me gustó porque no tiene reciprocidad económica… ¿el periodista -o el cronista de historias de la vida real- es un ser condenado a la precariedad del artista?

Así que sigo buscando trabajo (ya hace demasiado rato, que casi me pasa como a Jhonny, de “El perseguidor” que decía “esto lo toqué mañana, esto lo estoy tocando mañana”… claro que en mi caso digo “esto lo busqué mañana, lo estoy buscando mañana”). Busco un trabajo de esos con contrato e isapre y AFP, con horario de 9 a 6, donde se llega cansado a la casa sin ver la ciudad, -ergo, anulando la posibilidad de la creación- pero pudiendo pagar las cuentas de fin de mes y los créditos a la universidad… crédito que se asumió por un futuro con sueños, de los que en mi caso ( y de muchos otros), casi sólo quedó la deuda.

Curioso, que a pesar de eso, demasiada gente, como yo, aspire a eso, tanto que la frase "lo siento, el equipo ya está completo, pero tienes un muy buen cv, te tendremos presente" parece spam: sale por todas partes.

Foto: obra: “Catedral”, de Rodin. (No sé el fotógrafo y la fuente es un post del 22 de marzo de 2004 de este blog: http://sulanorte.blogs.sapo.pt/arquivo/2004_03.html) .
Esta obra es como la inspiración divina para mí, que se materializa por las manos del hombre...
Me hubiera gustado poner más fotos, pero para varair eso es un atado gigante aquí.




5 commentaires:

Milana a dit…

Hola: leyendo tu post de crónica de Perú se me ocurrió que lo podrías enviar a la revista colombiana Gatopardo o a la peruana Etiqueta Negra.

Saludos

PD: Me hubiera encantado estudiar Lic en Estética, al menos el otro año voy a hacer el diploma en Estudios en Cine de la PUC.

andres racz a dit…

Katina,

escribes bien y efectivamente estas documentada.La historia del arte tambien es parte de mi formacion.Gracias por la visita y los comentarios.

Saludos Racz

sinseso a dit…

puta, la ondita se ve incierta, pocos saben de una pega estable, con un sueldo digno, que sea estimulante y que podamos hacer los aportes que queremos. habrá que buscar nuevas maneras de vivir, digo yo. en tus historias me reconcí y reconcí a muchos.

ah....y además el agua del cusco...

Katina a dit…

Hola a todos, bienvenidos, y gracias por comentar.

Milana: gracias, veré esas revistas en internet. Supongo que ya la historia no es new, pasó hace 6 años. Pero buen dato, thanks.

Andrés: Gracias por devolver la visita, y por decirme lo de "documentada" y que escribo bien. Viniedo de alguien que según yo sí sabe y sí escribe bien, pues es todo un honor.

Sinseso: Hola, me gustó que te reconocieras. Pero te voy a pedir un favor, soy media purista ( o sea maníatica) y no me gustan las palabras seces... ¿las podrías evitar please?. Gracias.

Milana a dit…

Katina: Al menos Gatopardo publica cosas viejas que quedaron en el tiempo