mardi, décembre 20, 2011

Los 80, la herencia

 

-No es tu culpa, tú eres un buen papá, el mejor, pero no puedes arreglar toda la cosa.

-Soy el hombre de la familia, y no puedo hacer nada. No puedo encontrar a la Claudia. Cuando me quedé sin pega no podía entrar a la casa, me daba vergüenza. Ahora es peor. No puedo mirarlos a la cara, a su mamá, a sus hermanos, no puedo.

En ese diálogo me quebré. Ya Gabriel había sido asesinado -ahí me horroricé-, pero cuando la angustia se cuela en lo íntimo, en la mesa, en los ojos, ahí todo lo envuelve otra dimensión. Ahí “el Ave María” del living de la casa de los Herrera, con amigos, es lo único que cabe en el corazón.

Las recomendación para ver este último capítulo de temporada de “Los 80” era estar acompañado, yo estaba sola, y en ese diálogo me acordé de él. Me hubiera gustado tanto tomarle la mano, preguntarle cosas, que me contara cómo recuerda él todo eso. Yo estaba en Santiago, vivía en  Vitacura, iba a colegio, a la Alianza Francesa. Debo haber tenido la edad de Félix.

Recuerdo sólo que hablé con una compañera, la Pascale, en un recreo. Nada más. No recuerdo que fuera tema. No recuerdo ausencias masivas, ni comentarios, no supe quién era Pepe Carrasco hasta muchos, muchos años después, pues, como a Félix, a mí no me decían nada. Había habido un atentado a Pinochet. No lo mataron. Fin. A hacer las tareas, comerse la comida, etc. Lo de siempre. No pasaba nada. Eso me dijeron a mí.

¿Cómo fue en otra ciudad, lejos en el norte? ¿Qué comentó él ese día, con quiénes? ¿Se acuerda, de qué? y otras preguntas me surgieron… Pero no estaba. Yo estaba sola. Y lloré.

Lloré porque me emocionó la mirada clara de Pedro, que lo dijo todo. Que no fue acogedora como siempre, sino altiva y distante. ¿Cómo la mirada puede decir tanto?… No sé, pero puede.

Pedro le mintió al Mayor y devolvió a la Claudia a la familia de Juan. Hasta con consejo, “sáquela de Santiago por un par de meses, y que  no se mande más cagadas”. Pedro reconoció la bondad y la decencia de Juan y los suyos, explícitamente además, cuando le dijo a Claudia, “Cabra de mierda, ¿cómo no pensaste en tu familia?, gente buena, gente decente” y no pudo hacer caso omiso. No pudo cumplir las tan citadas órdenes superiores. Y salvó a Claudia.

Pedro había asesinado a Gabriel, quién sabía era el amor de una persona a la que por cosas indirectas ya conocía y le tenía  cierto cariño (Claudia)… Lo mató, y su cara reflejó que incluso en ese minuto, de asesino y todo, le importó.

Tomó a la Claudia y la amarró, pero no le hizo daño… Y devolvió a la hija a su familia. Claudia y Juan tuvieron suerte, sí, pero ¿por qué?… Porque la decencia, la bondad y la humanidad importaban, incluso, a veces, a algunos mercenarios de la CNI, como ese Pedro de “Los 80”.

Hoy parece que no importa, a los poderosos de siempre –donde varios de los de entonces siguen siendo los mismos-, no les importa. Y lo que sembraron ahí, el odio, –palabra que casi nunca uso-, pero hoy no encuentro otra, se cosecha hoy.

Ya ese odio no se materializa en toques de queda y balazos, sin en la legalidad de lo inmoral, de lo indecente, de lo vergonzoso de la desigualdad. En resumen, del abuso.

¿Y si ellos, y no sólo yo, no pudieran trabajar o dormir, se arreglarían, al menos, en parte, las cosas?….

Hoy es martes, como casi todos los martes almorcé con mi papá.  Le conté que cuando salí del metro, en el barrio el Golf, en la escalera veo unas chicas de negro con un sombrero como de mago, creí que eran como disfraces de Pascua o algo así, pero no. Tenían un mensaje "Sueldos dignos. No más abusos, L’oreal”.

Le comenté eso, ahí en plena terraza veraniega mientras partía un bistec con ajito,  porque estos días, igual que hace un par de semanas, hay una huelga IMPORTANTE frente al Hospital de la UC en Stgo. O sea, cerca de mi casa.

(Que no ha salido en ningún medio, ahí, lo importante ha sido la Anita Alvarado, una Tanza que no sé quién es, y el fútbol, obvio. Lo de los sueldos o protestas en ese hospital central y todos sus muchos vecinos afectados, es una cosa que no amerita noticia…).

La huelga de los trabajadores consiste en hacer ruido. Mucho ruido. Mucho rato, sin parar. Cornetas, tambores, chiflidos, bocinas, etc. Horas. Yo, desesperada, fui a ver qué pasaba.

Los carteles decían los mismo, “Sueldos dignos, no más abusos”. Yo estaba molesta con el ruido, entiendo lo que piden, pero ahí hay enfermos, muchos residentes (torres), la Universidad, etc. Fui a hablar con uno de los manifestantes, a pedirle que se callaran un rato, por favor.

Un cabro me pescó –todos muy jóvenes-. Gritábamos, obviamente. Me dice que entiende mi punto, pero que llevan tratando el tema 5 años, que no hay arreglos adecuados, que no hay cumplimiento de las autoridades, y que tuvieron que llegar hasta esa instancia. Que están en huelga legal, indefinida, que han venido 3 veces los carabineros pero que no los pueden echar, y ellos no se irán hasta que tengan una solución satisfactoria.

Me dijo también que muchos arriesgan sus trabajos, pero que “así, señorita, así no se puede seguir. El hospital se llena de plata, y nosotros estamos cada vez peor, no puede ser, este abuso no se puede permitir, no más”. Su mirada era dulce, llena de impotencia y de esperanza, de alguna manera buscaba empatía en la mía. No supe qué decir. Lo entiendo, claro, pero no quiero el ruido y yo no puedo incidir en esa situación…

Él, rompiendo el silencio, me dijo: “Vaya y dígale lo que le pasa a nuestro jefe, está en el piso –2 ó –3. Él es el responsable para nosotros, y no nos da la cara. Vaya Ud.. y explíquele lo que le pasa, si él nos soluciona esto, se lo soluciona a usted, a todos”. Su mirada era de invitación, yo le dije que no tenía nada que ver, y me fui al metro. No me quería meter. Ya tengo harto con mis propios problemas, no quiero ajenos, además.

Mientras viajaba, pensé. ¿Si este mismo ruido, al mismo tiempo, lo hicieran los trabajadores de la Clínica Alemana y Las Condes, los trabajadores de los bancos, las universidades, los conserjes de edificios y condominios de las residencias de los “jefes”… si ellos, y no sólo yo, no pudieran trabajar o dormir, se arreglarían las cosas?….

Entonces pensé que sí tengo incidencia. Que esto de que “no me quiero meter, que el problema del tipo del lado no me incumbe”, es justamente el problema, es este individualismo atroz que nos heredaron cuando dejamos de confiar en los de siempre, en los nuestros, y  eso fue la semilla de todo este abuso perverso.

Cuando la gente del barrio se delata, se quiebra el alma… y el resto llega solo

Mi papá me dijo entonces que esto es consecuencia del odio que sembró Pinochet. Me cuenta que en la UP la gente se podía agarrar heavy, pero intelectualmente, y las discrepancias eran como en el fútbol. O sea, nadie dejaba de ser amigo de alguien por estar en contra o no. Me contó hasta una anécdota.

En esa época, la UP, él y otros ingenieros trabajaban en un lugar bien top y bien cuico. Una vez las “momias” hicieron una huelga de cacerolas vacías. El comentario fue “oye están bien ricas, vamos a verlas”. Y los hombres, como hombres que eran, fueron a ver a las minas, daba lo mismo el color político. 

También me dijo algo que nunca vi de esa manera, me dijo “las colas eran un derecho”. Había cola porque, sí, habían requisado mercadería, pero también porque la gente podía comprar. Todo eso así era, pero cambió.

Ahí me contó otra historia. En el pueblo costero donde él se crió, en su calle, habían varios niños que crecieron juntos. La pichanga, la playa, los bailes. Los de siempre. Con la llegada de Pinochet, uno de ahí, del barrio, delató a otro… Y así su amigo del barrio, de repente, era un enemigo para la patria… Y los enemigos eran los que uno conocía. Pero la gente se olvidó, precisamente, de eso, ¡de que los conocía! ¿qué instalaron los milicos en la mente y en el alma de la gente?

Otro ejemplo del tajo al alma que hicieron. En los 80 mi papá tenía una fábrica, con varios obreros. Uno de ellos para el 73 tenía 18, y fue reclutado para el Servicio. Este cabro le contó a mi papá que los hacían ir a matar a sus propios amigos, a sus poblaciones.

Como lo que pasa con “el Chino” y el hijo de la Nana de Ramoncito, Ramón Sarmiento, en “Los Archivos del Cardenal”. Donde ellos dos, mejores amigos de chicos, no sólo terminan divididos, sino que uno mata al otro. Como el escena final de “La Lengua de las Mariposas”.  Cuando esa inhumanidad entra en el alma, todo se quiebra. Y entonces lo demás es pan comido.

Lo demás es la política del miedo. La que se ve hoy. Donde las aseguradoras, partiendo por las isapres (que hoy se supo recaudaron 50% más que el año pasado, y el doble que la Teletón) y las AFP, alineadas con los bancos (los que prestan el dinero de las AFP, o sea de los trabajadores, a los mismos trabajadores, pero con intereses y gigantes además), todos ellos son los dueños de todos los recursos. Y los administran en forma usurera, inmoral, indecente, pero legal.

Como la forestales en el sur. Que están en manos de 3 empresas, 2 de familias, los Angelini y los Matte. Dónde las rentas y las condiciones contractuales son las  más paupérrimas del país (y es donde, paradojamente, también hay más riqueza concentrada, y mucha). Dónde además han dejado una erosión irrecuperable. Pero todo legal, hasta con exención de impuesto territorial. Y no les pasa nada.

O como Cossbo. Una empresa de agua para 18 torres del centro de Santiago (20 pisos c/u 5 deptos promedio por piso, 3 personas promedio por depa, calcule….), que cobra $9000 pesos el metro cúbico de agua caliente (El el Golf cuesta 3), y además el agua fría es intomable y hay que comprar.  La cuenta promedio, que pagamos todos los afectados, es de 60 mil al mes (60 mil al mes, sin lavadora, sin jardin). Y sin poder cambiar de empresa.

Hay miles de reclamos en el Sernac, esta situación la conocen algunos políticos en ejercicio y de oposición, hay muchos reclamos también en la Fiscalía Nacional Económica anti Monopolio pero no tiene incidencia así como tampoco a Súper de Sanitarias. Hablamos de Agua. En el centro de Stgo. que afecta a mucha gente.

A algunos medios les interesó, pero, dado que todo es legal. Inmoral, usurero, pero legal. No hay nada que hacer, ergo no hay noticia.  La inmoralidad perdura en la medida que llene los bolsillos de gente inescrupulosa, y cuando el sistema lo es y lo permite….

Si además se analiza cómo funcionan los Derechos de Agua en Chile desde Pinochoet, es para llorar.

No sé qué falta más, si la decencia o el sentido de realidad

El sistema económico que  instauró Pinochet, además de permitir lo anterior, acabó con los almacenes y los locales más pequeños, supliéndolos por supermercados y farmacias,  que más encima se coluden, y es un escándalo moral, pero nada más. No hay cárcel, no hay multas importantes, ni en derechos ni en dinero, sólo hay una burla a la ciudadanía.

Sistema que evidencia, a nivel internacional, que la desigualdad en la distribución de ingresos es impresentable. (Y no es de ahora, el Ministro Eyzaguirre trabajaba en eso el 2005). Desigualdad que, según la CEPAL y Velasco, entre otros, sólo se puede disminuir seriamente con el empleo, –dignos, se entiende- y en eso incide la educación de calidad (como bien social, no de mercado, como indicó el presidente que es actualmente…).

Y resulta que a pesar de todo eso, en el 2011, la Educación sigue siendo impagable para muchos, y si la tienes, tener un empleo es MUY difícil y si lo tienes, que tenga protección social en serio y sueldo digno es casi una utopía para demasiados. De ahí las huelgas. De ahí las marchas. Porque se sabe, hace tiempo, todo esto, pero ahora ya es oficial y todo. Pero, ¿y?… ¿Algún cambio real, legal, determinante?… Obvio que no, ¿por qué habría de haberlo si no le conviene, y si han sometido a la ciudadanía por 40 años, por qué no pueden seguir haciéndolo cuando además hoy tienen mucho, muchísimo más poder que antes?

Y en ese contexto, una persona, natural, tiene cara para hacer una donación de $1500 millones de pesos a la Teletón en forma pública, sin que le dé vergüenza.

¿Cómo no le da vergüenza? ¿Cómo no se da cuenta que eso es una humillación para la gran mayoría, (porque evidencia un sistema que permite una diferencia TAN abismante entre los unos y los otros)? (Sin comentar, además, que ya el hecho que los particulares deban asumir y hacer la Teletón, es otra vergüenza, particularmente con el negociado que les significa a las empresas, pero eso es otra historia).

Y no sólo eso, además, hay quienes aplauden a esa donante… Impresentable a ojos de la decencia, del decoro, de la prudencia, del pudor, de la nobleza… De todo eso que hoy no vale nada, porque no se transa en la bolsa.

Y Michelle tiene cara para hablar de protección social en la OIT… ¿Cómo se atreve?….

¿Ha visto cuánta gente duerme en la calle, ha visto la cesantía, ha visto la cantidad y calidad de la cobertura y pertinencia en salud? ¿Ha visto lo que se necesita para ir al dentista? ¿Ha visto lo difícil que es tener un trabajo? ¿Ha visto la desproporción entre los aranceles de la universidad y las rentas? ¿Ha visto el abuso entre las rentas y las funciones y responsabilidades? ¿Ha cuantificado cuántos contratos y de qué tipo hay versus los trabajadores? ¿Ha evaluado la estabilidad laboral que existe? ¿Ha visto cómo y qué enseñan en los colegios públicos, y para qué…? ¿Ha evaluado el nivel de (in)comunicación efectiva de la gente y la relación que eso tiene con la lectura, el medioambiente, el deporte y la cantidad de horas de trabajo necesarias para subsistir? ¿Ha considerado la cantidad de talentosas personas que no son valoradas y cuyas habilidades se desaprovechan, o sea la gran desconsideración por el valor agregado de la educación más cara del mundo? ¿Ha visto que el contingente carcelario aumenta desbordantemente, igual que el endeudamiento, porque en gran medida no tiene sentido trabajar, además de ser muy complejo acceder a ello? No creo. Si lo hubiera hecho, dudo que hubiera tenido cara para ir a hablar de Protección Social a un organismo internacional. Pero fue. Otra humillación.

La clase media ahora es un lujo

Esta protección social de la que habló Michelle, no sé cuál es. No la conozco. No la veo (y vivo al lado de la posta central, veo cómo es la necesidad). Yo veo que la desigualdad que hay hace que la clase media de “los 80”, la tradicional clase media, se vea hoy como algo lujoso.

Sí. Vivir hoy en una casa, propia, – y no departamento- que tenga un antejardín con pasto y un patio trasero donde cabe una mesa para comer con varios amigos, una parrilla, un lugar para guardar y para tender la ropa.

Un living donde cabe un sofá, dos asientos, una mesa al medio, y una tele…. Y además una mesa de comedor con 6 sillas. Una casa de 3 piezas con una cocina no americana. 2 hijos en la Universidad. Eso, hoy…¿es de clase media?…. Lo dudo.

Y no puede ser. No puede ser que eso, que es una aspiración moderada de una familia, sea concebido como algo extraordinariamente difícil de alcanzar. No puede ser.

(Estrato medio en verdad se dice, como me explicó un experto internacional que entrevisté el año pasado, cuando trabajaba en la Cepal. El concepto de “clase”, me explicó, es otra cosa).

Yo crecí en una casa muy similar a la de los Herrera. En porte, en tipo. Donde todas eran iguales. En una calle tranquila con árboles. Esa casa, como la de los Herrera, mi papá la compró porque en algún minuto la empresa donde trabajaba dio facilidades. Antes la mayoría de las empresas facilitaba que sus empleados tuvieran casa. Además, mis mejores amigos eran mis vecinos. Igual que en los Herrera. Yo vivía en Vitacura…

¿Hoy es pensable que una casa en Vitacura sea similar a una de un sector más popular?…¿Cuánto vale que en vez de conocer al vecino se le pague a las empresas de alarmas, que además lo hacen pésimo como vimos hace poco en la tele?…. Esa fue la herencia a largo plazo de la política de los Chicago Boys que tanto aplauden algunos.

Necesitamos urgente que el honor destierre al horror

Mi papá me decía que, al final, todo esto es una consecuencia del odio. Es cierto, le dije, pero tanto quienes se enfrascan en que “Pinochet” no sé qué y los de “la UP” no sé cuánto, hacen que la conversación se entrampe, y no avance, o sea no podamos tocar los temas de ahora, lo de los sueldos decentes.

Eso porque nos ponemos a hablar de lo moral, de cómo era, etc. Y no llegamos a lo que pasa hoy. A la aberración de un sistema que permite legalmente esta desigualdad perversa con la usura que le sucede. Y entonces, él levanta su mirada azul y me dice, enérgico.

“No es lo mismo, no hay que confundir errores con horrores”.

Cierto. Luego de ver “Los 80” hoy, el horror de lo que pasaba, el odio y la división que sembraron, en fin… Entiendo que si bien a mí me interesa que este sistema inmoral no prospere, eso pasa porque, primero, se restaure el valor de la decencia, de lo moral, de lo noble, de lo correcto.. De lo legítimo, y que eso sea lo legal, no al revés. Y para eso necesitamos, en forma urgente y definitiva , que el honor destierre al horror. De ahí se parte. ¿Habrá alguna chance?

(Yo casi nunca escribo cosas así aquí, pero bueno, hoy todo se mezcló. El video es de la portada, lo del “Tiempo en las Bastillas”, por la Francisca Valenzuela. Esa versión me gusta. No está el video del último capítulo disponible, por eso puse este).

samedi, décembre 03, 2011

Resistiré...




Me acuerdo que cuando vi "Átame" (mi primer film de Almodóvar), y en la escena final escuché "Resistiré", me encantó. No me acuerdo bien porqué, pero algo me pasó... Quizá fue la sensación de cuento filmado de "después de la lluvia, siempre sale el sol" (aunque todavía no haya salido y ni siquiera se vislumbre).

Es curioso como se mezcla esta canción en la escena, porque es un día primaveral, ellas están vestidas veraniegas, es el final de una serie de cosas increíbles que han pasado, y la letra es más bien algo profundo, no "light", como parece dada la atmósfera.

La co-piloto y Enrique (un joven -e igual de mino- Antonio Banderas), el delincuente, van contentos y  cantan.  La conductora - Victoria Abril, la musa del director entonces- va como preocupada...   Le dicen "qué pasa, tonta" y ahí todos sonríen.

Entonces da como la sensación de "A pesar de todo, aunque sea la cosa sea y se vea muuuuuuuy negra, o sea, de "aunque pierdas todas las partidas",  igual, al final final final, no es tan malo y se puede seguir, sonríe".

En este momento de la vida ando un poco así, sintiendo que "los vientos de la vida soplan fuerte" (y que "cuesta mantenerse en pie" y sintiendo "miedo (hasta) del silencio"... etc.).

Y hoy, justo acá, en el lugar donde vengo los sábados, escuchando la Paula fm, como casi siempre que escucho radio en el pc, apareció esta canción . No es muy popular, menos en una radio "inn", y recordé la escena. Y empecé a escuchar la letra.... Y, otra vez, algo me pasó.

Escuchar esto que da una mezcla de esperanza e inspiración.. Busqué la letra, luego un video con la letra, y encontré uno, que, además, tiene unas fotografías MUY bellas. Voilá:



Escribir esto justo hoy...

Igual es curioso escribir esto justo hoy, sábado 2 de diciembre, día 2 de la Teletón. Cuando en el titular del diario hablan del emotivo canto "Ángel para un final" de Isi, la niña símbolo, por Camiroaga, que hizo llorar a la plana mayor de ministros. 

Y cuando, también en portada, aparece Kevin de pie, con las manos arriba y feliz -el adolescente que iba a correr la maratón cuando un borracho (irresponsable mal nacido), lo atropelló cuando él estaba esperando la micro e hizo que perdiera sus piernas-. Y entonces, no puedo evitar recordar, también, a la niña del tren. 

Y cuando uno ve eso, se siente tan agradecido. Y, por supuesto, ayudas, porque eres tan afortunado de estar entero, físicamente, al menos.

Pero, cuando pasa eso, cuando vuelves a tu realidad, los "fantasmas", que, supongo, todos tenemos, aparecen.

Hay veces que son más débiles, controlables, echables incluso... pero otras veces se apoderan de la energía, del sueño (literalmente, no de te dejan dormir), etc. Y bueno, yo ando un poco así en este tiempo. Entonces, sí, agradezco estar entera, de verdad, pero no evita que me "toque" la canción "Resistiré". Y no sé cómo, pero ayuda escucharla. Supongo que también para los chicos de la Teletón.

Un poco más de "Átame" (para alivianar, digo)...

 "Átame", de Almodóvar. Hablamos de principios de los 90, donde Almodóvar y Banderas eran apenas conocidos...O sea, cero galmour y menos premios, y cuando Holliwood no era tema para esta, luego, famosa dupla de españoles.

Recuerdo que, en esa época, incluso, sólo conocer a Almodóvar en Chile, era como "alternativo", o sea sólo unos pocos, los "inn" en términos intelectuales y como medio de vanguardia, sabían de él. Para que decir si te gustaba, casi que eras místico. (Ja, otros tiempos).

Ya ni me acuerdo como conocí yo a Almodóvar. Creo que fue por una compañera de colegio que amaba el cine y era española, y veíamos muchas películas en su casa. Creo, no obstante, que "Átame", comedia y gran film en cualquier caso, la vi con mi papá... Bueno, da igual.

El asunto es que, en la última escena, van estos tres personajes en el auto  - esta "pareja" que se gesta por algo igual (o similar) al Síndrome de Estocolmo, más la hermana de la de la protagonista en el film-. Ahí, esta última, pone una cassette (yes, una ¡cassette!) y ponen "Resistiré" y cantan... ahí termina la peli. (Ok, es cierto, dije parte del final, pero mi comentario no  afecta  la peli, y vale la pena verla, ¡es muy entretenida!).

Y en esa historia, como en la vida, a veces decir "Resistiré", más que terminar, permite seguir. Y eso es muy relevante, sobre todo en ciertos momentos, como en la Teletón, y como para mí, ahora.  

vendredi, novembre 18, 2011

Yo no he sabido nunca de su historia…

Me acuerdo que era de noche y hacía frío, como casi siempre a esa hora en la costa central. Valparaíso, el 92. En “La República Independiente de Playa Ancha”, como le decíamos, medio en broma entonces, cuándo nos preguntaban dónde quedaba la universidad, o sea, la Escuela de Arquitectura de la U de Valpo. Yo tenía 19.

Me acuerdo que era viernes y que me costó llegar al lugar exacto. Uno de esos rincones raros que tenía ese espacio, lleno de escaleras empinadas, con barandas de fierro azules (no sé si sigue igual hoy).

Llegué sola esa vez. Un poco como en la que quiero y no quiero… Yo era santiaguina, no conocía a nadie… Pero de algún modo la escuela, la arquitectura y Valparaíso, todo eso junto, me tenían media atrapada en una cosa que era extraña, rica y de alguna manera, un poco peligrosa también… Era un asado mechón, sólo de nuestra escuela, y todo era, obviamente para ese contexto y en esa época, bastante hippy.

Me acuerdo que yo andaba con una jardinera de bluejeans (ja, ahora ni amarrada me pondría una, pero entonces era de lo más inn). Unos aros grandes, un collar de piedra de colores (como los que, mucho tiempo después, compré en Zipolite, de esa onda artesa-playera, y en cuarzo). Y un gamulán con chiporro from Argentina, estaba muerta de frío.

Un tipo de segundo año estaba ahí en la parrilla, haciendo choripanes. Un grupo por allá cantaba, con vino y chelas. Era temprano para el carrete aún, tipo 9 pm, la noche estaba negra negra ese abril, y aún no había llegado ninguno de mis incipientes amigos.

Me puse al lado de la parrilla por el calor. Un tipo me empezó a coquetear. Le gustó que yo hablara francés y no sé qué cosa dije de un libro y por eso se acercó otro tipo. Y así, de repente habían varios a mi al rededor… Hice un movimiento y un cabro me dijo si me dolía el cuello, dije que sí y al instante sus dedos me hacían un masaje… Todo era muy grato…

Llegó, entonces, una de mis compañeras. Con labios rojos y modales felinos. Me saludó y se sentó cerca, en uno de los escalones. Se llevó las miradas y atrajo a los galanes que aún no venían a nuestro sitio. Incluido el guitarrista.

Habíamos tenido a Silvio, Milanés, Sui Generis, y el repertorio habitual. Matizado, sí, por cosas más movidas, medias cumbiancheras… Pero llegó ella y dice "Cantemos “Valparaíso””…

No pesqué, creo que ahora hablábamos de Foucault con el tipo literato, y me imaginé que comenzarían con “Del cerro Los Placeres….”, pero entonces oí un rasgueo con una melodía que yo no conocía… Me callé y me gustó. Luego entonaron..… “Yo no he sabido nunca de su historia…”.

Ahí la voz del tipo del libro simplemente se hizo lejana, inaudible. Y me acerqué más al escalón, donde mi compañera de labios rojos, quien junto a varios cantaba a coro, acompañando al guitarrista, una canción que parecía ser de lo más conocida por ellos, y que yo no había escuchado nunca en mi vida, pero que me iba llegando al alma…

Terminó la canción y les comenté lo linda que era y “sí, claro”, pero al segundo seguimos con otros temas. Volví al masaje y creo que ahora la conversa era sobre Baudelaire y Rimbaud… (Los Malditos tienen esa cosa que se cuelan, indefectiblemente, en la conversación de lugares como ese).

Mucho rato después, cuando ya no quedaban choripanes y mucha gente se había ido, un grupo volvimos a un escalón con vasos de plástico medio llenos de un mal tinto de garrafa. Entre los integrantes, el guitarrista y yo…

Le pedí que cantara la canción de Valparaíso, la del “Un día nací allí, sencillamente” (esa fue la frase que se me quedó)… Él se río, y la tocó para mí. Me miraba mientras cantaba, sonriéndome…

Ni se me ocurrió preguntar por el autor, ni cómo la conocía, ni nada. Asumí que era parte del folclore de siempre (onda “Si vas para Chile”, “La joya del Pacífico”, etc.).

Mucho más rato, se la volví a pedir, él y yo ya estábamos solos. Le dije que me la quería aprender…que si tocara guitarra me gustaría saberla (yo tocaba un poco entonces, pero no se lo comenté).

Me dijo que si quería me enseñaba… y nos fuimos a otro rincón, todo estaba muy helado, y él empezó a cantarla, y yo a repetir los versos… Me acuerdo de la frase “pero este puerto amarra como el hambre”, con la que todavía me pasan cosas cuando la escucho.

Hacía tanto frío que sólo estuvimos ahí para esa canción, al rato nos fuimos. A la luz de los días siguientes, el guitarrista siguió con su vida y yo con la mía… Nuestro flirt fue sólo musical, de esa noche, pero nunca más olvidé la canción.

Pasó el tiempo.

El 2004 conocí a un tipo. Otro tipo. También en Valparaíso. Ahora yo hacía la tesis de un Master en Comunicación Social, y tomé especialidad en televisión, por lo que incluía un piloto en video. Y me dedicaba a enseñar Historia y Estética del Cine, en la Escuela de Cine de Viña (donde trabajé más de 4 años).

El tipo me ayudó a filmar unas cosas para mi tesis. Me encantaron -literalmente- su alma mágica y sus ojos brillantes. Él amaba la música, era sonidista, y tenía una voz increíble… También cantaba, pero poco, aunque muy bien según yo. (Una vez cantamos a dúo un par de cosas de Soda Stéreo, ja, aunque yo canto pésimo). Nos enganchamos.

(Con el tiempo, esa historia fue tremendamente importante para mí, pero no terminó en un happy end, y esa sí que es harina de otro costal, que no viene al caso aquí).

La cosa es que me acuerdo de un día, caminando cerca de 1 Norte, en Viña, llovía fuerte, y él y yo veníamos de hacer tomas lindas para el video –desde la Intendencia y cerca de la Ex Escuela de Hotelería-. Estábamos contentos pero empapados. Era como tarde-noche, todo estaba frío y oscuro. No habíamos comido nada y teníamos hambre.
 
Fuimos a un Macdonalds cercano, y ahí, entre una cosa y otra, él me cuenta que su papá escribió una canción. Yo sólo sabía que su padre había muerto hacía tiempo, y nosotros no hablábamos de eso, de modo que imaginé una canción muy antigua…
 
“¿En serio? ¡Wow! qué chori… ¿conocida?", le digo. –Ya estábamos en la cola del McDonalds-. “Sí, más o menos”… responde. "¿Cómo es?", pregunto, así como al pasar...en plena fila … y entonces, él comienza a tararear, suavecito “Yo no he sabido nunca de su historia"….

Me acuerdo que quedé helada. Pero creo que él no se dio cuenta –hacía mucho frío, estábamos estilando, la lluvia era un tema, y había mucha gente-. No recuerdo bien cómo fue, pero seguro le dije que me encantaba esa canción, que no podía creer que fuera de su papá…

Él no le dio importancia a mi comentario, seguramente le pasaba seguido.
 
No le conté de la noche mechona.

Al par de meses, en la Escuela de Cine donde yo trabajaba se hizo una presentación de los mejores films. Cortos en general. En el teatro de Valparaíso. Dentro de la “Torta” (como se dice en jerga cinematográfica al compilado de films) había un corto, cuyo título no recuerdo, pero que en el flyer tenía asociada una carátula con un dibujo que reconocí.

Era una imagen que él me mostró alguna vez, en algún boliche del puerto. Revisé y confirmé que el corto era sobre su padre, de ahí el dibujo (que, obviamente, era de su autoría). Invité, por ese film, a ese él a ver la exhibición…
 
Las luces estaban apagadas, sólo se oía la música cortina del film. Él estaba sentado a mi lado. Yo, desde nuestras butacas, revestidas de un cuero antiguo, noble y ajado, sentía sus ojos brillantes reconocer a la gente, los lugares y las obras que veíamos….  Durante la peli él, a veces, me explicaba cosas. Ahí supe, en verdad, quien fue el Gitano y  entendí por qué se hizo tan famoso.

El asunto con ese él tomó otro rumbo… Y así fueron pasando los años. Comenzó la era de los blogs, y yo abrí uno. Y él, al poco andar, también. Un día de 2006 leí algo que él escribió en su sitio. Se cumplían 10 años de la muerte de su padre.

O sea, pensé en ese momento, su padre estaba vivo el 92, seguramente en Valparaíso. Seguramente era medio amigo-conocido o habitué de gente de mi escuela, por eso se sabían la canción. Y bueno, recordé muchas cosas que él alguna vez me contó sobre el Gitano. Pero, entonces, yo no había sabido nunca de su historia….

(Lo que este “él” escribió el 2006, alguien, hace poco, lo citó en youtube, junto a la canción que su padre le escribió cuando él nació  (here. Ahí, en las fotos del inicio, padre -e hijo, en mi cabeza- se ven impresionantemente iguales). Ahora, esa no es la famosa canción, esa es "Valparaíso", (esta, cantada por el propio Gitano, en Alemania, el 82) y por si acaso, la letra ¡con acordes de guitarra! es esta-. Además, parte de la historia que este hombre me contó (que narró en su blog y que yo cito en el link de youtube), fue complementada, el 2009, por un amigo de su padre y cuyos datos, en parte, fueron validados por Mister “él”. - Todo ese relato, aquí.- ).

¿Y todo esto a qué viene?…

La Historia de esta historia…

Viernes laboral, cuando estoy al debe con tanta cosa que una trabajadora independiente como yo debe hacer para surfear las vicisitudes de la vida cotidiana. Y en eso estoy, organizando cuándo haré la propuesta del PNUD y cuándo escribiré la Estrategia para la Lily, entre otras cosas, cuando recibo un mail de la Sol (con un link para mandar mensajes a celular desde el pc y gratis, ¡TOP! este).

Recuerdo entonces que quiero comentar uno de sus post, y voy a su blog, y ella linkea algo, pincho y es una publicación anterior (suya), y la leo y ¡Zas! La emoción me embargó sin tregua.

Y todo entonces se transformó en canciones de guitarra. En historias de antes, que a veces son como de ahora. En risas y vida, y muerte un poco también, todo junto…. Y mis tareas se hicieron, de repente, tan lejanas y tan intrascendentes que necesité, visceralmente, parar, venir y contar.

El post de la Sol te lleva desde un camino lluvioso a una parcela con berenjenas y canciones de fogata, chistes, risas y política. Los 80 en pleno. Y, como en la serie de televisión homónima, también se te paran los pelos y se te paraliza el corazón, al final.

La mujer del relato de la Sol fue, después, MUY conocida en la prensa nacional y mundial. Pero en verdad no ella era la que cantaba ahí con la Sol y su familia, esa parte, de esa mujer y del gordo, se quedó callada, tan sólo expuesta por la voz de la Sol, no de las noticias…. Y pensé –tipo Bécquer- “¿Cuántas veces, así, duerme el genio en el fondo del alma, esperando una voz, que le diga, como a Lázaro, levántate y anda?”… 

O sea, ¿Cuántas veces nos callamos historias que parecen tan simples o pedestres y que no obstante son, o pueden ser, tan inspiradoras o tan mágicas… tipo el famoso discurso de Jobs?

Yo tengo de esas historias increíbles para tirar a la chuña… Me refiero a que conozco personas cuyas historias ganarían el Óscar y el Globo de Oro al mejor guión, producción y demás, por lejos. Historias de esas que calan profundo profundo.

Me puse a pensar en eso. Y con los ojos mojados, luego del post de la Sol, me puse a pensar en lo importante que son las canciones, ciertas canciones, para la vida de uno.

No necesariamente por las canciones en sí mismas, sino porque ciertas canciones, como esas del post de la Sol, se entonan, se cantan en ciertas circunstancias, en ciertos escenarios… que son momentos que a veces se guardan en el alma. Momentos, como los del relato de ella, que muchas veces forjan parte de la identidad o significan muchas más cosas, después.

(Como se ve en la peli Slumdog Millionaire, en varias partes, pero en relación con las canciones, con la parte del niño ciego).

Y también recordé que hace muy poco terminé de leer “10 mujeres”, el último libro de la Marcela Serrano. Y una de las mujeres, no recuerdo cuál ahora, va armando su relato según las casas donde había vivido. Pensé, en ese momento, que esa también sería una manera de contar para mí.

Luego imaginé que podría ser esa, o con los nombres de los hombres de mi vida…. Y bueno, ahora, pensé que hay tantas historias que se pueden contar desde la música. Eso pasa un poco en “Forrest Gump”. O sea, ahí hay dos relatos paralelos, el de él, claro, y el de la música.

(Hay otra peli, “Sueños de Fuga”, donde la estructura contextual se da con las artistas de Cine. Así vamos con Rita, Sophia, Raquel, etc.).  Pensé, entonces,  que hay varias historias de la vida que pueden contarse desde las canciones…

Curiosamente, algunos de mis últimos post han tenido, al menos en parte, esa componente. Como el de Violeta, por cosas obvias. El de, Las canciones que Wai Kitai me dejó, donde de hecho lo de "Wai Kitai" es por una canción (como explico en la última parte del post justo anterior a este). Y algunos otros, como este e incluso este . Y de antes tengo más, como este , etc.).

Y entonces me acordé de la historia de la canción “Valparaíso”, del Gitano Rodríguez, y lo que me pasó a mí con ella, cuando la escuché por primera vez. Y luego, en una tarde oscura de lluvia viñamarina, 12 años después. Y me dieron ganas de escribirla…

dimanche, novembre 06, 2011

Bye bye Wai Kitai

 

Hoy, domingo antes de las 10 de la mañana, sin mediar acuerdo previo, él llamó por teléfono. Me dijo que estaba a un par de metros de mi casa y que me traía las cosas que le he estado pidiendo,  insistentemente, por más de un mes… desde que supe que se iba de la ciudad.

En el proceso, pasó de ser alguien que yo quería, a ser una persona que no quiero ver más. ¿Cómo puede pasar eso?…  Es raro, pero ocurrió.

Entre pedirle algo, rogarle que respetara mi tiempos y los compromisos adquiridos, que dijera una cosa, que no cumpliera, que me dejara esperando, que no me pidiera disculpas, etc. Me hartó. Me agotó. Me decepcionó.

El tema es que en el intertanto, me dejaba enrabiada, comiéndome las ganas de echarle más que un par de chuchás (yo que evito eso, porque hace tan mal), haciendo el ejercicio de respirar profundo y preguntándome ¿valdrá la pena insistir, quedarse callado, volver a tratar en forma educada?…

Y me decía que sí, que yo quería recuperar mis cosas. Que ya había pasado el punto de giro, y que si no hacía el último esfuerzo nada habría valido la pena. Y así volvía a contactarlo, más de una vez, y él, todo campante: “ya mañana, ah, no hoy no… ah, ¿quedamos en eso?, no me acuerdo, es que estaba muy loco… Después te llamo” y demás respuestas indignas de un adulto.

Y yo ahí, diciendo “ommmmmmmmmm”…. y esperando que la próxima vez sí apareciera.

Hubiera preferido que la despedida fuera con abrazos, guitarra y vino idealmente, y con un “que te vaya bien”, al menos. No frío, sin palabras, en cinco minuto. Como fue.

Vini, vidi, vinci….

La cosa con más detalles fue así. Él llama un domingo temprano y yo tomo café en pijama. Pienso en si vestirme o no, no alcanzo a bañarme, pero opto por ponerme ropa.

Un vestido veraniego blanco, que me queda bastante bien (Pero eso da la mismo, yo me podría haber puesto un kimono, un bayby doll o un traje de astronauta y él no me hubiera dicho nada. Nunca me dijo que me veía bien o mal con algo).

Llega, me saluda, le ofrezco agua, té, café… No acepta, nada. Se ve bien. (No como la última vez, que llegó pasado a alcohol al teatro). Ahora anda con el pelo mojado o con gel. Un pantalón bermuda bonito y unas sandalias. No le conocía el atuendo. No quise preguntar, puede ser que me diga, como en esa otra ocasión, que se los regaló Ella. No quiero saber.

Él sale al balcón soleado que mira al verde del Cerro Santa Lucía, en el piso 19.

Reviso las cosas. Están los libros de esa otra historia que también debe sellar su fin (y ese era el bien más importante de todos para mí, el motivo de tantas insistencia, porque esa otra historia debe cerrarse completamente y este aspecto, devolver esos libros, era lo único que faltaba).

En la bolsa que me trajo venía también el libro de guiones que nunca le quise prestar. Que se llevó en febrero y que no terminó de leer para noviembre.

En una bolsa de cartón, dónde una vez le regalé unos pantalones que abrió en mi casa, y dónde, luego, le puse unas cosas que le dejé para su cumpleaños… estaban las herramientas que él fue eligiendo cuando arreglaba mi depa, y que se fue llevando al de él, sin siquiera decirme. Era obvio que sí, yo las pagaba, eran mías, pero él las usaba, para mí y para él también.

Había una cortapluma bien top. Recordé cuando la compramos y por qué… Le dije “¿oye, en esta cortapluma qué herramientas hay que no estén en la caja en forma individual”… “No sé”, dijo, con indiferencia desde el balcón. “¿puedes venir a ver”? le pregunté…. y él, con un gesto de “puta qué lata”, se aprestaba a caminar 4 pasos cuando le dije ¿”te interesa esto?”, mostrándole la cortapluma… y él dijo “No”. “Ah”, dije, “entonces no vengas”. Y guardé el elemento en la caja.

(Mi idea era reglársela, pero si no le interesa no le voy a insistir. Antes lo hubiera hecho, pero ya no me dan ganas de bancarme su habitual desidia de “por qué me haces hacer algo que no quiero” aunque miles de veces le parecía bien después, igual que a un niño. No sé si tenía otra, o no la usaba o no quería tener nada mío. Estuve tentada a preguntar… pero la verdad, pensé, da igual. No lo quiere, fin).

En el paquete estaban también los visillos de cortina que le di (y no le pedí, supongo que no los puso nunca y decidió devolvérmelos). El sacaldasono venía en su empaque (parecería que no lo usó, per creo que me dijo que sí, alguna vez).

Eché de menos la lámpara pero no le dije. Pensé en forma express “¿qué sale más barato, decirle y ver si me la trae de nuevo, o terminar con “no te la puedo traer ya”, o, en caso de, comprar otra?”. Y opté por lo último.

Guardé todo. No era tanto bulto… que, yo entendía, era la razón de su demora en llevarme las cosas, que le daba lata andar cargado…  No le dije.

Él seguía en silencio y solo en el balcón. Yo no sabía si salir afuera y hablarle de lo que fuera o no… No lo hice. Me puse a guardar loza.

Él entró a la cocina, me pidió un vaso de agua. Lo quise limpiar…. Él dijo “así no más”. Me contuve de decirle “pero espera un segundo que lo haga”, siento que no quiero discutir nada, y se lo paso tal cual. Le serví agua mineral sin gas fría. Mientras bebía le pregunto “Te mandé un mail ayer, ¿lo viste?”.

(Ayer, en un momento no sé si de iluminación o de estupidez, me dio ataque de dignidad y le mandé un mail que encuentro heavy. Donde le decía que me parecía pésimo su comportamiento, que lo que él había hecho en la oportunidad X se llamaba “estrechez de corazón”, y que era inaceptable.

Que como no le daba vergüenza que alguien tuviera que estarle cobrando todo el rato (por las cosas), que yo no me merecía ese trato, y entre otras palabras bastante fuertes, le dije que lo desconocía y que no tenía ningún interés en esta persona en la que se convirtió).

Yo no creía que hubiera visto el mail, por varias razones, pero también porque era raro que jugara al silencio luego de haber leído esas declaraciones. Pero, para mí su proceder, en general, no siempre, pero en casi todo, es imprevisible. Particularmente ahora, que está tan diferente….

Me dijo que no vio el mail. Casi le dije si lo quería ver en mi casa, y luego pensé que no. Que el lazo que alguna vez tuve, y quise tener con él, él lo arruinó, y ya está suelto y él está aquí para cortar las hilachas y darle punto final.

Tuve ganas de hablar hace un tiempo, pero él no quiso y ya fue. Mostrarle el mail es un detonante a una conversación que no queremos tener. Opté por no decirle.

Tomó el vaso y volví a verle el anillo plateado en su mano izquierda. Volvió a recorrerme ese viento helado por la espalda. Me acordé de todo lo que me pasó cuando me contó sobre la otra, hace tan poco tiempo. De todo lo que me dolió. Fue como una película entera pero en un segundo (los recuerdos usan una dimensión temporal distinta a la de la conciencia). 

Terminó el agua y dijo “me voy”. “Ok” respondí. Casi le dije “¿algo que decir, que conversar, algunas “últimas palabras”?… Pero decidí que mejor no. Que se vaya con su historia, su manera, su gente y su anillo. Lo dejé en la puerta. Le di un beso en la cara y entré. Se fue.

"Ahora sí se terminó” pensé. Aunque, si bien hubo algunos episodios medios confusos las últimas semanas, lo importante se había terminado hacía tres meses. Hoy sólo quedaba el trámite final. Y bueno justamente el haber realizado ese trámite perite decir, con propiedad, c’est fini.

Epílogo….

Sentí una liberación tan grande. Un especie de peso que se iba. También me dio mucha pena que todo fuera así, pero así era. Pensaba en las conversaciones de estos días con mi amiga. Sobre la coherencia y la dignidad.

Sobre que cuando las cosas no son coherentes en verdad, y/o cuando uno transa la dignidad, en pro de un bien superior supuestamente, igual, al final, no funciona. Alguna vez escribí sobre eso.

Este vínculo con Wai Ki tai se estructuró de una manera incoherente… yo lo permití, por supuesto, por echar a la soledad tan arraigada en mi alma, por querer tanto que funcionara… Y en pro de ello acepté tantas cosas inaceptables. Eso pasa cuando uno no anda bien.

Es como un imán de mala calidad, atraes a lo que corresponde a esa imán. Y no es lo que quieres. Y como todos sabemos, “lo barato, a la larga, cuesta caro”.

Este hombre se fue de mi casa. Ya no tenemos nada pendiente. No lo puedo sacar tan fácilmente de mi alma, pero lo saqué de mi celular.

Borré su teléfono, los mensajes que tenía de estos días, y los que guardé de antes. Porque…. porque una es tonta y guarda algunos mensajes de antes. Mal.

Y entonces vine a escribir un post acá que se llamaba “empezar y terminar”, que hablaba de cómo las cosas empiezan, terminan o terminan y empiezan. Este asunto lo detonó, claro, pero ´hay otras cosas que han empezado y terminado últimamente y tienen resonancias que ameritan reflexión para mí.

Como que me titulé de periodista el 20 de octubre…. Que fue un largo y tortuoso camino por muchas razones, sobre todo porque no me gustó la Universidad. Siempre sentí que yo no tenía nada que hacer ahí, pero ahí estaba.

Que entregué una crónica para una revista, que me felicitaron, pero aprendí que uno no puede disparar para todos lados…. Que leí dos libros en una semana, luego de leer muy pocos en varios meses. Y así. Comencé a escribir todo eso, pero me salió esto.

Mientras escribía esto escuchaba una y otra vez las canciones de la Guacha. La vocalista de ese grupo dijo, en una entrevista, que ella era “una guacha de corazón rotísimo”, o sea guacha de amor… Que le canta al desamor. Calzaba perfecto a este post. Las canciones acá.

Hasta donde hacer público lo privado y por qué….

Pensé en no escribir esto, que es muy personal y esas cosas… Pensé en ponerlo en un lugar más anónimo tb, pero luego pensé en por qué yo escribo…. No sé si alguna vez conté esta historia acá.

Un día del verano de 2005 yo estaba muy triste por esa otra historia de la que hablé en este post, y busqué en google “tengo pena”. Entonces, como en la tercera entrada, apareció un escrito de un tipo que lo decía… Revisé y era un chileno en Tokyo que decía eso, así, como en la personal… Yo había estado becada en Tokyo con pena, así que enganché.

Pasó el tiempo y yo visitaba esa página, veía que la gente comentaba, me di cuenta que no era un medio así importante sino tan sólo los sentimientos compartidos de una persona común. Me gustó. Así supe que existían los blogs.

Luego supe que habían más. Y leí varias historias, personales, algunas me gustaron, otras me sirvieron, etc. Un día pensé que así como a mí me gustaban y servían otras historias, quizá las mías podrían servir o gustar también. Y empecé a contar. Me comentaron y me encantó, y me sirvió. O sea, compartir no sólo era bueno para mí, también para otros. Y seguí.

Empecé a soltarme en la pantalla…. Pero se me fue la mano. Contaba cosas como si estuviera en el living de mi casa con mis súper amiguis y no en un espacio infinito y anónimo.

Y entonces el protagonista de esa otra historia, a quién nunca imaginé en ese living virtual, leyó mis escritos  y no fue bueno para mí. Cerré ese espacio y me prometí no revelar nunca más mi alma. Pasó un rato donde no podía evitarlo…. así que abrí un lugar anónimo y  luego otro secreto, me descubrieron igual, no sé cómo, me cargó. Volvía dejarlos.

Un amigo entonces me convenció de que no…. Y empecé a escribir sobre temas…no sobre la vida. Y abrí este lugar, en abril de 2006, con otro nombre.

Era raro, porque yo no leo casi blosg temáticos, me gustan los de la vida. Un día me pasó algo y fue la primera vez que publiqué en Azul una historia que etiqueté “alma”, fue este post , fue en junio de 2006.

Desde entonces, y cada vez más, escribí más desde mi alma, que siempre fue el origen de mi escribir, y de mi escribir un blog. Hasta que se hizo la tónica aquí.

Sé que hay límites entre lo que se puede decir “al mundo” y lo que no, tanto de mi vida como de los que me rodean. Creo que he aprendido a manejarlos más o menos bien, pero seguro a veces se me pasa un poco la mano…. no me gusta que pase. Pero he reflexionado que no creo que haya que callarse lo que a uno le pasa en el alma.

Si fuer así no existirían las novelas como Anna Karenina o el Quijote, ni las de Corine Tellado tampoco. No existirían canciones como las de la Guacha, ni teleseries, ni nada de eso que por alguna razón igual nos gusta. Hay quienes consumen más eso, hay quienes crean más eso, y otros que están como en los dos bandos. Yo soy de los dos bandos, y soy de las que crean. A mí me pasan cosas y me dan ganas de contarlas. Así nací.

Yo las cuento por varias razones. Porque tengo ganas. Porque se me salen de los dedos, se me escapan las palabras y necesitan un recipiente. A veces no se los doy, pero en general las historias las escribo en la cabeza igual. Siempre están.

Segundo porque seguro a más de alguien le pasa algo parecido y no sé por qué ayuda que a otro también. Nos gusta el enganchar con algo desde el “a mí también me pasó algo así”. (Eso tiene una explicación, tiene que ver con la identidad y la pertenencia y lo sé porque mi tesis de magíster en la UC fue sobre ese tema, pero no hablo casi de lo que sé acá, sino de lo que me pasa… Aunque sé muchas cosas).

Tercero, porque hace bien, me hace bien, registrar. Qué pasó ese día, qué sentí, qué hizo que me dieran ganas de escribir…. Cómo fue, dónde, qué dijo, qué no….

A mí me gustan que me cuenten las historias a colores, y me gusta contarlas así también. Me gusta imaginarme el escenario, el personaje, la atmósfera.

En fin, nací así, con ganas de contar. Mis insumos son cosas de mi propia vida que se van convirtiendo en post aquí. No hay una pretensión literaria. Sólo mostrar parte de mi mundo, para que las historias no se atoren en mi cerebro, para dejar testimonio y para ayudar a veces, también.

Y bueno…. si no es con “tenía anillo, me dio rabia”, y otras cosas no sé cómo uno se engancha… Y bueno, mostrar un poco pasa por pasar un poco de poder al otro. Y pensé que sí, es cierto, pero no me importa, porque me gusta ser coherente con quién soy.

Y soy alguien que le pasa esto, que le gusta contarlo, y que a veces a otros les gusta leer. Ahora, es cierto, hay que calibrar… y en este caso no sé si lo hice bien. Si alguien leyó tooooooooodo esto ¿le gustaría decirme su opinión en tanto si dije más de lo “adecuado” o no?….

Wai kitai….

Finalmente, y como diría el Rumpi, aquí va el folleto explicativo: Wai kitai es como una ella se refiere a un tipo que la deja, en una canción. Se supone que está en algún dialecto boliviano que desconozco. Y desde que escuché esta denominación, yo a él lo nombro así en mis pensamientos. Nunca le dije así a él en su cara, pero es su nombre en mi alma.

dimanche, octobre 16, 2011

Las canciones que W. me dejó

La primera vez que vi a W. me dijo “¿a ver, qué canción es esta?” y comenzó a silbar… Era bien tarde, pero ¡claro que adiviné! era mi canción favorita de la Violeta, “Run Run se fue pa’ el norte”.
De W. podría decir muchas cosas, pero me voy a detener en las canciones que me dejó.


Gracias a él supe que existía Manuel García. W y yo a veces nos juntábamos en su casa, en el piso 32, y con una vista increíble de la capital, él tocaba guitarra y cantaba, entre otras cosas, “El Reproche”, y así terminé aprendiéndomela.


Poco tiempo después, W. me contó de una cantante canadiense, de 36 o algo así, que se había muerto el 2010 de cáncer, que cantaba en inglés, francés y español, Lhasa de Sela. ¡Estuvo bien pegado con ella harto tiempo! Y de paso, a mí también me gustaron algunos de sus temas, sobre todo “La Marée Haute”.


Hace una semana, W. vino a mi casa y me dijo que había descubierto a Evelyn Cornejo, y me mostró “Los Ratones”. Me gustó.


Luego, me dijo, “tienes que ver este video” y me mostró uno de Calle 13, “Latinoamérica”. No suele gustarme mucho ese grupo, pero esa canción era tan… no sé, potente, acertada….
Para él lo era sobre todo el video, para mí, la letra de la canción.(No encontré el video que él me mostró, este no era).


Hoy me acordé de eso, porque fue la Marcha Mundial de los indignados (15 de octubre, #15-0 en twitter), y en mi Facebook una amiga mía compartió un video donde aparecía la gente con pancartas anti sistema neoliberal, y la canción de fondo era justo esa, Latinoamérica, de Calle 13. Donde dice que no se puede comprar el calor, el viento… Cierto.

Era tarde el viernes pasado, cuando W. y yo empezamos a hablar de algunas de nuestras cosas favoritas. Comida favorita, película favorita, libro favorito y así.

Él me habló de un pescado con arroz que hace su mamá y de que, además de Volver al Futuro 1, 2 y 3 (yo ni siquiera sabía que había una 3, ja), la película que él debía decir que era su película favorita cuando le preguntaran eso, era “Los Huérfanos”, creo que algo me contó de ella, ya no me acuerdo, yo no la ubico. (Pero la busqué y la encontré. Si no me equivoco... Es de un director quebéquois, canadiense, de 1997 y basada en un hecho real. No encontré su trailer, sí su referencia, aquí). No recuerdo si me contó sobre libros.

Up: date: No era esa la peli a la que W. se refería, sino una de un director de apellido Kápula o Cápula o algo así, que busqué, infructuosamente, en Google.

Yo le dije que me gustaban los mariscos, ojalá crudos y son salsa verde. Que mi película favorita es “No Amarás”, dónde me me enamoré, especialmente, de cómo se trabaja el silencio ahí. (Él me dijo si había visto Hierro 3, le dije que sí, coincidimos en que ahí el silencio es más atmósfera que guión).
Le dije que “No Amarás” era del decálogo de Kiesloswki, mi director preferido en el mundo (*). Le conté, antes, alguna vez, creo, que fueron 10 films hechas para la TV polaca, donde se tocaba, de una manera muy particular, cada uno de los mandamientos. Y fue a fines de los 80.

El viernes pasado, también le dije  a W. que “No Amarás”, junto a “No Matarás”, eran las únicas películas de esa serie que fueron también de larga duración, y proyectadas en el cine (las demás, para la TV polaca, fueron de una hora). Y que este director fue el mismo de la trilogía, Bleu (de cuya música me prendé sin remedio), Blanc, Rouge, que W. sí había visto.

(*) La Referencia de Wikipedia sobre el Decálogo fue obtenida de una ponencia escrita en el 2006, sobre este director, a 10 años su la muerte, y a mi juicio, es muy muy muy buena: es esta .


También le conté de otra de mis pelis predilectas, del 2006, alemana “La Vida de los otros” (tengo muchas más, pero hablé de esas dos).


Le hablé de mis libros favoritos, no sé si de todos, pero sí del Padrino de Puzo (y no recuerdo si le dije sobre al menos otros dos, La Insoportable Levedad del Ser y Demian).

(Claro, es cierto que dije que hablaría de las canciones, y sumé algunos libros y películas, no sólo que él me comentó, sino que yo también… pero bueno, estas cosas se mezclan, de ahí que no sólo nombre, sino que linkee… porque igual son cosas que me parece que vale la pena compartir… En fin, seguimos con las canciones).

Tras eso, él me dijo “¿y cuál es tu cumbia favorita?”… Me reí. No tengo, le dije, “¿y la tuya?” pregunté… Me dijo una que olvidé. Le dije si sabía bailar, dijo que sí, le pedí, le rogué que lo hiciera, pero no me dio en el gusto.

Con el pasar de la semana, si bien sigo sin tener una cumbia favorita, caché que me gusta mucho mucho “Se me rompe el Corazón” cantada por Washington-Camiroaga.


Así como la de “te vas, te vas, te vas” de Américo, y esa que dice “Todo eso fuiste, pero perdiste”, no sé de quién es, ni quién la canta, pero hoy la escuché.



Hoy en twitter vi que en Av. Italia con calle Caupolicán, barrio Italia, habría un evento llamado “ #mi cuadra”, donde habría carritos de hot-dogs del Dominó y helados del Emporio La Rosa, gratis, y fui. Y era, y comí, (fui sin cámara). La cosa es que, además, tocó una banda que se llama “La Guacha”, cuya vocalista, Soledad del Río, canta realmente lindo.

Me encantaron las canciones, que eran onda del amor-desamor desde el punto de vista de las mujeres. (No las encontré en su web). Pero este grupo es el que canta la canción “Esperanza, cántale a la Esperanza”, el tema principal de la primera teleserie chilena para después de almuerzo.


Y también tienen una canción en un ranking de la CooperativaTanta”, que me encantó (ranking en el que están también “El Reproche” y “Los Ratones”).


Y bueno, esta cabra cantó la canción de “todo eso fuiste, pero perdiste”. (Que bailé, hoy, ahí, en la calle). Y me acordé que esa cumbia me gustaba, y que no le conté a W.

Tampoco sé si podré contarle en persona, pues, él, como el Run Run de la Violeta, también se va pa´el norte, pronto, a vivir (y tampoco "sé, cuando vendrá"). Así que se lo conté acá.

Y no creo que visite este espacio, pero si lo hace… Gracias, W., por las veladas guitarreadas con Merlot y las canciones que me dejaste. Salud.
(Pd-Este post lo escribí como a las 5 am. de puro desconcentrada que ando, porque es sábado en la noche y no he terminado el reportaje que debía entregar ayer, aunque me dieron plazo para el lunes o martes. Ni he comenzado a preparar mi examen de grado, para el jueves (¡este jueves!). Así son mis nervios. Se calman, un poco, escribiendo post de madrugada, sobre canciones asociadas a gente que pasó por el alma).

lundi, octobre 03, 2011

Pausa

Hoy es un día que debió ser bueno, pero es de esos malos.

Es tarde, me duele la guata, no puedo dormir y pienso en tooooodo lo que tengo que hacer y que no me dan ganas.

Terminar el reportaje que hago, organizar un sitio web más pro para este blog (y uno para los servicios que vendo, con un cv online choro); revisar unas fichas, sacar las fotos de la cámara, organizarlas, limpiar el mail... Ordenar y limpiar mi casa, y así. Lo pienso y me agoto.

También pienso en cómo están las cosas, cómo estaban hace un año, antes, cómo pensé o esperaba que iban a estar.... Y ahí entre lo esperado, lo ocurrido, lo planificado y lo logrado hay tantas inconsistencias...

Este día debió ser bueno porque terminé, por fin, los trámites en la Universidad para que pronto me den fecha de examen de grado, y así ser periodista de derecho, no sólo de hecho. Avancé harto en el reportaje. Me quedan bien ahora unos pantalones que en abril no me entraban... 

Pero todo eso, a veces, en vez de ser motivo para celebrar con risas, amigos, guitarra y vino, por decisiones y acciones poco asertivas, de alguna manera se va al carajo, y en raya para la suma, queda un sabor amargo.

Y así, en vez de avanzar en lo pendiente o sentir que hoy hice un paso más, sólo me quedo acá, un poco paralizada, mirando las  luces de la ciudad desde el piso 19, en el centro de Santiago, en el que vivo desde abril. Apretando pausa en pleno rodaje.

La foto la saqué yo, desde la ventana de mi pieza, un día de lluvia de este año, cuya fecha exacta olvidé.

lundi, septembre 19, 2011

Cuándo...

Contexto:

Ya es tarde. Bajo un driver de una impresora en el computador recientemente re formateado. Estoy sola. Hablo con mi amiga en gtalk. Pienso en este 18. Y en antes. Ha sido un tiempo intenso. 

La intensidad partió hace varias semanas. Creo que partió cuando ganó la U. Yo estaba en mi casa, con un amigo que me ayudó a arreglar unas cosas. En ese momento, él y yo estábamos distanciados.

Él es entero chuncho. Ganó la U y lo supimos por los bocinazos que se oían desde mi balcón. Era histórico, me contó el amigo que me acompañaba entonces. Y me dio tanta pena que él estuviera lejos...Que hice estos pequeños dos videos pensando en dárselos, quizá, alguna vez...

Poco tiempo después, hubo una ceremonia de los 100 años, o algo así, del teatro Experimental de la Universidad de Chile. María Maluenda fue invitada, y su hija, mi amiga, fue en su representación y yo la acompañé.

Fue muy lindo todo, saqué fotos y videos (que alguna vez subiré, creo). Luego, cuando llegué a mi casa... La ceremonia me hizo pensar tantas cosas....Y le escribí un mensaje diciéndole que lo echaba de menos, cerca de las 9 pm.

No supe nada de él. Me acuerdo que conversé casi un Merlot entero por Skype con un amigo hasta como las 2m. A esa hora, bastante triste, me fui a acostar... Y entonces llamó él, me quería ver....

Y ese día, todo, de alguna manera, retomó su cauce.... por un tiempo. Un día de esos, pasó algo mágico, un 7 del 7...... Tras lo cual dormí mil horas seguidas como hacía muuuuucho tiempo. Además, me dio con escuchar y cantar "Derroche" de la Ana Belén...



Estaba tan feliz que escribí un relato... Un relato especial.... Lo edité por una semana, y cuando estaba casi en su versión final, en un arrebato (que no debió ser), se lo mostré. Ese fue, creo, el principio del fin. Empezó a haber un huracán de sinceridad... y como todo huracán, si bien limpia, también destruye. Y comencé un silencio (que nunca terminó).

Cosas que pasan durante al silencio

En eso estaba,  ensilenciada, cuando un amigo me llamó y me pidió que fuera su ayudante en la UDP. Ese mismo día fui a una inauguración de pinturas. Y, al salir, fue el cacerolazo, el primero.

Bajé en auto desde el Golf hacia mi casa, en Portugal con Lira, pero desde Vicuña Mackenna hacia abajo era un Santiago completamente diferente al que yo conozco. Barricadas y desmanes por doquier. Yo sola. Me asusté. Lo eché de menos.

LLegué a mi edificio, y en el hall de entrada había una señora, con un bastón y un carrito de feria lleno de cosas. Me dijo si le podía dar un café... Le dije que subiera. Me contó que caminaba por ahí cuando vio toda la trifulca y el conserje la dejó entrar. Le di café. Finalmente me pidió pasar la noche en mi depa... Le dije que sí, por supuesto (¿qué más podía hacer?..).

Mi roomate estaba con su amiga, y los 4 nos sentamos a tomar vino y conversar de la situación. Él me contaban que hacía una hora (como a las 9) estaban al menos 100 personas abajo del edificio, que en nuestra torre, y en las del frente y en todas partes, estaba lleno de gente tocando cacerolas, como lo que yo vi en la calle al bajar en auto. Y me acordé de él, de que me hubiera gustado tanto tanto que fuera parte de la mesa conversada de esa noche.

Al día siguiente, mi amigo de la UDP me cuenta que un genio, amigo en común, se había suicidado. Me dolió TODO. Yo lo conocía, me caía muy bien, vivía cerca de la CEPAL o sea, cerca de mi pega por casi 2 años, y yo lo recordaba a menudo, pero nunca lo llamé, ni visité ni le hice saber que lo estimaba y que las puertas estaban abiertas para cuando él quisiera entrar... Me llegó. Y me dieron ganas de no estar distante con gente que aprecio, y me acerqué. También, un poco, a él.

 Durante esos días hubo varios caceroleos desde mi ventana (los grabé, pero perdí el audio). Y también caminé varias veces por el centro, y la tónica, como hasta hoy, eran las marchas:




La ciudad, los amigos y las emociones

Poco tiempo después fui a La Serena, un finde rápido, en auto, con un amigo. Paramos a comer empandas de queso en Huentaelauquén, conversamos mucho, y conversé mucho también, luego, con mi amiga anfitriona. Allá caminé por la orilla marina, hice ejercicios con vista al mar y hasta bailé hasta las 4 am. (En la OVO, música de los 80, DJ Chico Pérez, TOP). Y ahí en la playa, le cuento a ella, que sería su cumpleaños esa semana yno sabía si llamarlo o no. 

Vino el paro nacional, y mi vecina y yo deambulábamos por la ciudad, pensando en cosas absolutamente propias ¡Éramos unas completas descontextualizadas!. Para estar un poco en sintonía, sacamos fotos. 

Ese día me llamaron  para pedirme que hiciera una entrevista a un botánico para una revista especializadas en forestal. Dije que sí, claro.Decidí que habría  mensaje para su cumple y un CD de fotos, era al día siguiente.

La entrevista fue en francés, a un botánico muy interesante. Ese mismo día murió María Maluenda, la actriz y diputada, que era la mamá de una muy amiga mía, y por ende estuve ahí. Del cementerio me fui al seminario en la FAO (ponencia del botánico) y esa tarde, antes y luego de ese evento, me encontré, respectivamente, con dos amigos de hacía tiempo.

El viernes de esa semana fui a un evento a Corfo, era sobre emprendimiento en tecnología, en la biblioteca. No conocía, me gustó. Y me encontré con Daniel, un compañero de arquitectura de hacía años. No lo reconocí, él sí a mí. Ahora es el dueño de un proyecto-empresa maravilloso que se llama mi ciudad de papel (miciudaddepapel.cl) y se ganaron un corfo de innovación y todo.

El fin de esa semana remató con el accidente del avión, donde murió Felipe Camiroaga. Me impactó, me hizo reflexionar sobre la fragilidad de la vida, la necesidad de estar tranquila y en buena onda con la gente... Me dio mucha pena también. Y el domingo de esos días fui a TVN con otra amiga (compañera de la CEPAL), su pareja y su perro.

Me emocionó tanto afecto, me cargó tanto vendedor... Los mercaderes del templo ¿Cómo no les da vergüenza?...

CEPAL, entrevistas, paseos, Valparaíso

La semana siguiente fui alumna en un curso, durante 5 días completos, de Gobierno Electrónico, en la CEPAL, que dirigió la Ale, a quién quiero tanto.

Esa misma semana, tuve un encuentro completamente desafortunado en un espacio impensado y en el peor momento imaginable. Luego, hablé con una de mis grandes amigas de la vida, quien tuvo un encuentro similar...Nos reímos de las coincidencias. Por la entrevista y otras cosas tuve harta trasnoche trabajando y además una pesadilla, nunca tengo, y tuve. Y hasta me desperté, mal.…

El curso de egov también incluyó vida social con los compañeros, muchos extranjeros, y al final, inspirada por la onda turística, deambulé un domingo veraniego por Bellavista. Comí sopa de cebolla en la Bohême, que me encanta, y saqué fotos por la Chascona, la plaza Camilo Mori y cercanías. Además, a mi retorno, en esa plazoleta había un show de fiestas patrias y grabé un poco.

La entrevista al botánico le gustó al editor y me encargó un reportaje, para ello debí, el martes, partir a un seminario en el Congreso, en Valparaíso, sobre la nueva legislación Forestal. Ahí escuché varias ponencias, la que más me impactó fue la e Cristián Frêne, de Ing. Forestales por el Bosque Nativo.

Él dijo, entre otras cosas, que el sector forestal es el segundo de importancia, luego de la Minería, y que está en mano de tres grupos económicos, 2 de ellos son familias, los Matte y los Angelini. Estamos hablando de un gran territorio... quedé helada. También hablaron de las condiciones laborales.... Me impactó. Pronto escribiré sobre todo eso, en el reportaje.

Aproveché y me quedé en casa de amigos queridos, de mi época de proyecto de arquitecta, en el puerto... a quienes no veía hace tiempo, (su casa, en el cerro Alegre, remodelada, es entera design). Y luego salí a sacar fotos en una mañana de lluvia... En ese trayecto y desde mi llegada, él se me apareció en el puerto, vestido de señales, por todas partes.


18


Al día siguiente, jueves chico, luego de cerca de 2 meses de un casi riguroso silencio, hablamos por msn. Me dolió la conversación. Y no dormí… 

De desvelada chatée con amigo, agendamos cerro para el sábado. Viernes. Merlot, amiga, risas, cigarros y lágrimas.

Traté de ir al cerro el sábado, pero no pude, sólo quería mi cama , y entonces mi amiga me convenció de ir a la Yein Fonda. A media mañana caminamos a comprar las entradas, al Paseo Ahumada.

Caminar por el centro medio vacío un sábado a medio día, en una mañana primaveral, fue muy grato. Y entonces conocimos a Dinah (Dayna se dice).

¿Houla, sabes dounde hay una tienda de anillos?  Nos dijo en mal español. ¿De dónde eres?... USA, dijo, y el diálogo siguió en inglés. Es que hoy es feriado… ¿Qué tipo de anillos quieres? … Y resultó que daba lo mismo, ella necesitaba el tamaño... Su novio en USA le pidió matri, y necesitaba el número para el anillo de rigor. ¡Ay qué romántico lo encontramos!

Y la acompañamos por Ripley, Almacenes París y una que otra joyería abierta que vimos. En el camino ella contó que la gran ocasión (media armada ya, dado lo del anillo) sería en Hong Kong, en octubre… No viven juntos. Pololean hace sólo un mes (yo abrí los ojos grandes), y entonces contó que se conocen hace muchos años, por sus familias. Todo era muy de cuento… Averiguamos el tamaño, ella estaba muy agradecida.

Caminamos hasta la Feria del Sta Lucía y murió de la risa con el Indio pícaro. Le recomendamos cosas de cobre y lápiz lázuli. Luego nos dimos datos, nos sacamos una foto y quedamos de vernos el otro finde. Nos despedimos con el corazón calientito.

Volví a mi casa.Chat con una compañera de curso que no veía desde  4 medio, desde mi cama, claro (ella se separó tras 14 años, y ahora vive sola, en el barrio Brasil, con 6 gatos...).

Cerca de las 9 pm, a la Yein, Quinta Normal, en metro. Mi amiga-vecina y yo caminamos hacia al parque, y ahí, dos señoras con un niño, por alguna razón del destino, nos regalaron sus dos entradas, así que luego pudimos vender las nuestras ¡Súper!.

 El show era con Illapu, Los Tres y, lo mejor  para mí, Buddy Richard. Además, entre medio, mucha música, muy buenaaaa. O sea, ¡Qué manera de cantar y bailar!. Fotos, videos. Choripán y chicha a $1500. Perfecto.  Me acordé enonces que él me debía un libro, y quiero que me lo devuelva antes que se vaya de la ciudad… Taxi y home… Tampoco dormí.

Domingo y asado a Peñaflor. Amiga querida que no veía hace un tiempo, sólo teléfono. Está de novia, conocí, por fin, al galán en carne y hueos y me gustó para ella. Casa grata y me mostró la que se compró. Se me puso feliz el alma. Carne, ensaldas y tinto. Todo delicioso..

Caminata por los alrededores, lleno de árboles y cerros, mucho silencio. Cansancio a la vela. Ducha a las 8 de la noche y pijama a las 9:30. 10 pm leía, 10:30 apagué la luz. Desperté cerca de las 6 am, dormí, pero seguía cansada.

Vuelta home a mediodía del lunes. A sacar un par de cosas y asado donde mi súper amiga. Hasta las 6. A esa hora, en La Reina, el sol caía delicioso adentro del auto, todo parecía calmo y enciendo la radio, y Arjona canta “Cuándo”…

No es de mi favoritas (sí, me gusta Arjona… qué le vamos a hacer), y, cuando cantó “cuándo fue la última vez que te quisieron tanto”, “Cuándo te ganó el orgullo y elegiste el llanto”, la pena me explotó en la cara.

¿Cuándo?… Esa es la pregunta del millón…  ¿Cuándo todo mejorará?...

Igual, en el intertanto, un galán se me apareció... Me dice puras cosas lindas... y eso ayuda bastante. Sobre todo ahora que llegó la primavera.

Además, recientemente, se publicó la entrevista al botánico francés, en la revista. Un tipo espectacular que estudia el dosel de los árboles a bordo de un Dirigible, si quieres saber más, aquí está la entrevista.

Es justo media noche. Bajé el driver pero me pidió un archivo entero raro p1005clp.dll que no pude encontrar ni supe qué hacer. Y mientras hacía todo esto, escuchaba diversas canciones, incluyendo "Se me rompe el corazón", cantada por Felipe Camiroaga. , tema que me cae como anillo al dedo... y aproveché de escribir este relato. Ahora, trataré de dormir.(La canción "Cuando", que detonó este post, es esta ).