samedi, novembre 14, 2009

historias de micros

1- El chófer de la 503

El otro día me subí a la micro, y como siempre, saludé al chófer. Esta vez, él contestó:

"Hola muñeca, ¿cómo ha estado?". Quedé muda, abrí los ojos grandes y avancé rauda hasta el final del pasillo, a un asiento vacío. Me fui todo el camino mirando por la ventana... Y la sonrisa no se me quitó en todo el día.



Al chófer de la 503 (Colón-Providencia), la semana pasada, tipo 13 hrs.


2- La señora santa

Ese lunes, como todos los lunes, tenía prueba de Actualidad. Salí corriendo de la oficina y pasé a robarme La Tercera del Sturbuck, de Alonso de Córdoba (lo que a las 6 de la tarde no me parece un pecado en verdad), y subí a la micro.

La señora a mi lado dice: "¿ese es el diario de hoy"?, "sí," contesto, sin muchas ganas de que me metiera conversa, ni que me pidiera mi "tesoro"... Porque por una parte yo tenía que estudiar y por otra, nobleza obliga y debería habérselo dado. Y entonces ella dice: "¿Salió la noticia de las hermanas de San Carlos, de la niña que quemaron?"... "No sé", respondo buscando esa información.

Y entonces la señora me empieza a contar que eso ha sido la noticia de todos los medios, que se supone que ellas robaron 10 mil pesos o algo así, que son dos hermanas jóvencitas, que no tienen mamá, que ésta apareció ahora por este tema, que la niña quemada tiene gran daño en el cuerpo y además cierto retardo mental.

Me cuenta que supo porque su hermana (la de ella, de la señora) le avisó, y ella partió al hospital a ver "qué podía hacer, en qué podía ayudar". Yo la miro incrédula. (Jamás he hecho eso cuando escucho una noticia terrible, salvo para la teletón, donde voy al banco). La señora debe tener 50 años y algo, se ve una persona trabajodara, humilde...

Sigue hablándome: "Así que fui, y vi a la hermana mayor, la de 18 años. La pobre no sabía qué hacer con los periodistas, se notaba que no tenía adonde ir, así que me la llevé a mi casa". Y entonces ella añade como si nada, sonriéndo ante mi sorpresa: "Yo siempre llevo a mi casa a gente así, que se nota que no tiene. En eso puedo ayudar... Ya, yo me bajo aquí"...

Le tomé la mano y le dije "que le vaya bien", y se fue. Yo me quedé con el diario, pero no lo pude leer más.

3- "Desafiandóme a mí misma"

Es temprano y subo a la micro. Va más o menos llena, pero encuentro asiento al poco andar. A mi lado, ella teje. "Qué viaje más útil" le digo. Y nos ponemos a conversar. Me cuenta que es para sus lolas, una de 17 y otra de 20, creo. Que ya lleva varios, que ella hace muchas cosas, que ahora va a cuidar a un paciente, que trabaja de turnos de 24 hrs., día por medio.

Hablamos de la vida y me cuentó que vino de chica desde sur, que no sabía hacer nada así que trabajó de nana. Que al tiempo hubo unos cursos de capacitación en la municipalidad y ella se dijo "esta es la mía". Y agregó: "Pero no era así no más, habían sólo 80 vacantes y postulamos como 500 personas". "Y ¿porqué quedaste tú"? le pregunté, súper interesada. "Yo creo que fue por la respuesta que di, dije que quería saber si yo podía lograrlo, que yo quería desafiarme a mí misma". La miro contenta de toparme con alguien como ella...

Me sige contando que le hicieron hacer un ejercicio de relajación y que ella cerró los ojos y estuvo al segundo en su lago... La profesora le dijo que ella tenía una sensibilidad especial, y ella le creyó. Hizo unos cursos de masaje de relajación, así que ahora a sus enfermos los masajea. Así descansan ellos, y ella también. Por eso ella solía tomar los turnos de noche de sus colegas del hospital.

Algunos años después había que evaluar si estos cursos seguirían o no en la municipalidad, así que empezaron a ver en qué estaban los capacitados. La ubicaron. Y le hicieron un resportaje , salió en El Mercurio. El título fue el mismo de este relato... Hoy ella trabaja independiente. Nos bajamos las dos en Vitacura, nos despedimos de beso y obviamente le pedí el celular.

La semana pasada en un asado de unos ex compañeros de mi papá alguien necesitaba una cuidadora de enfermos. Les conté esta historia... Y les tincó. Le di su número. Ja, ahora soy yo la que le da pega a otros. Bien.

Imagen: de aquí



vendredi, octobre 09, 2009

Mendoza y la Arquitectura de la Información.

 

espejito_dime 10 años. Mi primer viaje a Argentina. Mi papá. Alfonsín y una enorme librería son los antecedentes para lo que hago hoy. ¿Cómo todo eso se mezcla y a título de qué viene esto? aquí la historia.

Cuando cumplí 10 años, ya como era “grande” puesto que pasaba a una edad de dos dígitos, mi papá decidió hacerme un regalo a “la altura”, un viaje al extranjero. Y me invitó a Mendoza a conocer a la parte argentina de mi familia (mi abuela, la mamá de mi papá era rusa de sangre por todos lados, pero nacida en Argentina).

Eso se unía a la pregunta “¿papá, qué es democracia”? que yo le había hecho, y él, un republicano de tomo y lomo, no podía soportar que su hija querida no supiera algo tan básico. Entonces decidió mostrarme ese estilo de gobierno: la elección de Raúl Alfonsín, primer presidente democrático luego de la dictadura.

Como todo en Argentina, era así grandilocuente, y los tíos hablaban de fulano y sutano. Y que los no sé cuánto que los parió y que el gobierno ahora… y tal… Pero en medio de toda esa propaganda, igual fuimos a un asado al Carrisal. Un club muy exclusivo en las cercanías, del cual eran socios varios de mis tíos, y donde la gente navegaba en veleros. De hecho, con el tiempo, mi papá también se compró uno. Y así como eso, fuimos a una librería.

Me acuerdo que era una librería gigante. O era enorme para mis 10 años. Creo que era una sede del Ateneo, pero no estoy segura. Lo más similar que he visto, es la  Ghandi, sede principal, del DF en México. Ahí, mi papá me dijo “Katinita, saca todos los libros que quieras, yo voy a ir a mirar también. Cuando termines, me dices y ahí vemos cuáles te llevas” y me dejó instalada…

Por otra parte, en mi colegio, en ese tiempo, era muy frecuente que tuviéramos que hacer  un “exposé”, o sea, una disertación. Estos “exposé” eran sobre un tema de “éveil”, éveil significa despertar en francés. O sea, eran sobre cosas del universo. Eran onda, ¿Cómo los pájaros pueden volar? ¿Porqué la Capilla Sixtina se considera maravillosa? ¿Cuándo empezó el universo? etc. Entonces, yo busqué libros para hacer exposés, de cosas que me interesaran.

Como yo siempre quería saber todo, igual que ahora, elegí muchos libros de diversas materias. Sobre el mar y la fauna marina, sobre la luna y sus fases y cráteres, sobre el cuerpo humano, sobre el interior de la tierra, etc. La cosa es que debo haber elegido como 40. Al cabo de varias horas, mi papá me dijo “ a ver”….

Y entonces él alzaba cada libro –grandes, de colores- y decía “este sí, este sí, este sí, este no”. Y así. De los 40 me debe haber comprado como 35. De modo que llegué con todo eso a mi casa.

En mi casa, había una salita donde estaba el mueble con los libros de la familia. Yo llegué con un montón que había que poner en alguna parte…. Tema.

Entonces, me las ingenié para sacar algunos (inventé criterios de qué dejar y qué guardar y cómo dejar y cómo guardar). Hasta que logré armar espacios. Luego, tuve que inventar un modo de clasificar los libros. ¿Por materia afín? Pero, resulta que tenían tamaños tan disímiles…

Después de varias pruebas, logré encontrar una manera. Hice espacio en el mueble, y en virtud de eso, seleccioné mis libros y los organicé de la mejor manera posible (afinidades) y dentro de eso, por tamaño, para que se viera lindo.

(Cabe mencionar que los leí todo, e hice varios exposé con eso. De esos libros, aprendí que el mar de la tranquilidad estaba en la luna, que el centro de la tierra se llama magma, y que los animales marinos habitaban en capas según temperatura del agua y posibilidades de alimento).

Pasó el tiempo y de mi casa de Vitacura con mi mamá,  me fui a vivir con mi papá a la casa de La Reina y luego al Arrayán. En todas había una sección especial para los libros, pero en la montaña ese espacio era una pieza grande, con hartos muebles. Y la encargada de clasificar, etiquetar, organizar, TODOS los papeles y libros de la casa siempre fui yo. Supongo que eso lo aprendí casi por ósmosis por ese viaje a Mendoza.

Y resulta que hace como 4 meses y algo, empecé a editar unos textos para el web site de una empresa. Al hacerlo, me percaté de problemas estructurales y ofrecí asesoría. Lo hice.

Luego, una gran persona con una gran empresa, me pidió ayuda para armar su web site, yo obviamente le podía ayudar a pensarlo no más… Claro, yo entonces pensaba en un “no más”, y también  funcionó. Y con ella había que editar y construir textos, y organizar toda esa información. 

Y esta persona amó lo que yo hacía con ella y me recomendó a otra empresaria y a ella  tambiénle fascinó mi trabajo (claro, si además le hice coaching, ja) y entonces me asocié con unos arquitectos y todo ha dio in creccendo. Y así, tengo 3 empresas como clientes más una en sociedad, todo casi de repente.

Y cuando le conté a mi amigo qué hacía, y que me encantaba y que estaba construyendo un aporte sustantivo a estas personas. Que les ayudaba a editar todo su contenido, a clarificar qué hacían, a organizar las cosas.

Y que me miraban como si yo fuera un mago, que lograba de alguna manera develar el alma oculta, decir en palabras simples aquello exacto que ellos querían decir, y con lo cual se sienten representados y se quieren presentar.

Y yo siento que TODOS mis años de estudios, de libros, de charlas de miles de temas, de museos, de cine, todo confluye y vale la pena: es una verdadera ayuda al prójimo, y se me hincha el pecho de puro saber que yo fui parte de eso.

Y entonces mi amigo me dice que yo hago “Arquitectura de la Información”. Y respondo que no. Que eso es tecnológico, dado lo que yo sabía al respecto. Pero él insiste. Entonces averiguo mucho en la web, y llego a un documento que dice algo y parece que sí… pregunto a algunas personas que sé que saben, y la respuesta es unánime, sí, esto es lo que yo hago.

Desde entonces estoy leyendo más, para saber qué partes hago y cuáles no pero deben hacerse, cómo, quienes, cuánto (tiempo y dinero). También he preguntado N, con mucha suerte, porque me responden, por mail y en persona, como me gusta a mí. Tengo ganas de armar un equipo súper pro para hacer esto, porque en esto, siento que sale lo mejor de mí.

Es súper raro, porque me pasa lo contrario que me pasaba cuando estudiaba Arquitectura (de verdad). Ahí, yo miraba atónita a mis compañeros que dominaban la física para diseñar soluciones constructivas que yo ni en sueños hubiera podido imaginar…

Ellos eran potenciales excelentes arquitectos, y de hecho, lo fueron. Mis amigos, esos amigos, hoy son profesionales de máxima excelencia a nivel internacional. Yo no. Yo era una potencial arquitecto menos que del montón. Me miré al espejo un día recuerdo, y como la bruja de blanca nieves, me enojé con mi reflejo que me decía la verdad : yo no era la más hermosa del reino…

LLoré, patalée, hice un plan de acción, pero igual que en el cuento, la manzana envenenada no hizo efecto… Y tuve que aceptar la cruda verdad, yo no tenía los dedos para el piano que requería mi ambición arquitectónica. Y me superó tener tanta claridad de mis limitaciones, o más bien de la genialidad de otros, que aunque yo me esforzara, jamás alcanzaría… Y dejé la carrera en la que me pensé siempre.

Me acuerdo que estaba perdida… Pero apareció Estética y me salvó del abismo. La amé, eso había sido inventado para mí. Luego el master y ahora universidad de nuevo, pero Estética era lo mío. Curioso, la Arquitectura de la Información, es mucho más Estética que Arquitectura, de hecho es pura Estética, aunque los que la ejerzan no lo sepan. Yo que estudié las dos cosas, lo sé.

He estado en esto en forma bien interesada, leyendo, y me he dado cuenta que es importante empezar por editar el contenido. Porque, igual que a mis 10 años, las categorías que inventé fueron en función de los libros que había comprado, o sea de lo que efectivamente tenía y me interesaba (por ejemplo, no compre ningún libro de cocina, por ende, no existió la categoría “cocina” en mi mueble. La única manera de saber eso, es conocer y tener claridad cabal de qué se quiere subir a la web).

Hoy realicé un documento muy acucioso sobre la estructura de lo que hay que hacer y en qué orden desde la concepción hasta el seguimiento del web site (aunque podría ser para cualquier producto en verdad, aunque en la web la diferencia es MUY significatva). Lo hice para poder comentarlo con un experto en esta área, que amablemente me dio su tiempo.

Él me dijo que le encantó mi documento, que era muy completo y muy minucioso. Yo sentí otra vez como una luz del cielo que me iluminaba, una especie de voz que decía “convéncete, estás en el buen camino, esto es en verdad o tuyo”.

Le conté a él porqué esa metodología, cómo había nacido todo, y recordé la historia de Mendoza…. Y que entonces, desde mi perspectiva, lejos la mejor opción de inicio de una re-estructuración o construcción de un sitio web, parte con un documento guía de objetivos, y demás, y continúa con una edición completa y muy exhaustiva del contenido.

(De hecho, le comenté, que pensé en un closet de mujer lleno, donde una encuentra que no tiene nada, pues… esta blusa está manchada, este pantalón requiere basta, para esta falda no tengo zapatos, etc. O sea, claro, en rigor, no hay nada usable… Si primero saco la mancha, hago la basta y compro zapatos o me deshago de la falda, con todo eso veo cuántas cosas tengo, si hay espacio suficiente en el closet o no, si no si debo regalar cosa so hacer otro closet, y ver qué me falta en verdad… O sea, con el contenido editado, clasificar y organizar es MUCHO más fácil…. y eficiente).

Después de esa reunión, fui a una charla de Michel Laborde sobre la identidad en el Observatorio de Lastarria. Tan interesante las tertulias ahí siempre. Estaba Santiago Elordi, Lafourcade, Cazús Zegers, la tía Aura, pura gente top.

Michel dice en una de esas “los exportadores requieren reforzar la imagen país pues, por ejemplo, el kiwi de New Zeland se vende 5 veces más caro que el chileno, y son iguales. Eso es por la incapacidad del chileno de construir una identidad y traducirla en una imagen país”. Quedé pensando…

Es justamente eso lo que yo ayuda a hacer, des-cubrir la identidad de cada empresa a través de develar el alma de las personas que las dirigen. Sin identidad, el producto no brilla….

Entonces, al venirme en el metro tras con todo eso en el cuerpo… hoy, pensé que todas las estructuras que estudié, todas las matemáticas, toda la semiología, toda la lingüística, todo el cine que vi y que analicé y enseñé, todo lo que leí, todo lo que trabajé en coaching, que mi tesis de master haya sido la identidad y los medios y el espacio público, el hecho de haber ido a un colegio cosmopolita y bilingüe, haber viajado harto, todas las investigaciones, las becas, los proyectos ganados y postulados, etc. Todo eso confluye y hace que yo para esto mire al espejito, y esta vez el de la pared me de la respuesta que yo quiero: “Sí, mi reina, eres la mejor de todas” Y me encanta.

Imagen: http://usuarios.lycos.es/peggyjum1/index.html

mardi, septembre 22, 2009

Congelé mi óvulos

  “Congelé mis óvulos”, me dijo mirando al infinito y con un pisco souer en la mano. Yo quedé atónita… Ella tiene 36 años, mi edad. Yo ni siquiera me cuestionaba esa posibilidad, hasta esa conversación.

              La historia entera, en Revisa Miss K,

vendredi, septembre 18, 2009

La maldita primavera

 

Me acordé de esta canción. Tenía el cassette y me lo robaron del auto hace mil años. Me acuerdo que me la aprendí porque el día que todo terminó con un tipo que me encantaba, era el 21 de septiembre. (Curioso, 15 años después, él felizmente casado y con dos hijos, y yo, estamos medio volviendo a ser amigos). 

Yo sé que hay versiones más cool, onda en italiano y todo, pero soy perna. Me gusta la Jury versión ochentera. Esa es la de mi memoria.

En la universidad, me acuerdo que tuvimos que hacer un trabajo para Fidel Sepúlveda, en “Arte y Vida”. Era sobre la patria. Nosotras éramos tres, la Denise, la Ximena Ulibarri y yo. Yo hice un guión-paya sobre cosas que hablamos, la mezclamos con “la Consentida”. La Xime hizo las diapos (no power point entonces). Usamos una maleta y una bandera, e hicimos una performance. Un 7, claro.

Camilo, compañero también, hizo un trabajo donde hablaba de septiembre. Y decía que no quería al 18, porque se relacionaba con el 11… Hasta entonces, yo, nunca había hecho esa relación. Raro, pero así pasó. Esa fue la primera vez.

Pasado el 2000, también se me apareció una maldita primavera en el corazón.

En fin, me acordé de esto porque es 18 de septiembre. Se supone que uno festeja con sus amigos y lo pasa bien… Yo estoy sola en un departamento en la ciudad. Los colores caen, las luces aparecen…. Y pienso en todo lo que fue y en lo que no fue…

El año pasado estaba al otro lado del mundo, y ahora estoy aquí y algo pasa que no pasa nada con la distancia a veces.

Leí hartas cosas. Corregí sobre arte, hablé de Arquitectura de la Información, y no obstante, lo que publico ahora tiene que ver con cosas viejas. Es raro. Se me mezcló todo. Y me acordé de la “Maldita Primavera” y de “De vez en cuando la vida, te besa en la boca”. No sé muy bien cómo todo se hizo un post, pero pasó, y aquí está.

samedi, août 29, 2009

Señales de vida

Parece la prehistoria, pero sólo fue hace cinco años, el 2004. Él y yo teníamos una especie de pacto y nos decíamos “señales de vida”. Eso era cuando por alguna razón no nos habíamos hablado o mensejeado por celular o alguno no había aparecido en msn, (sí, messenger, no gtalk, que aún uso, y en dos cuentas. Gmail recién aparecía, de hecho ese él me invitó y por eso tengo ese correo, desde entonces).

Hoy las señales de vida son públicas y en cierta medida “secretas” para los emisores. Ya si quiero saber de él (que desde hace tiempo es el él de otra), no le pregunto ni lo llamo ni le escribo… Lo puedo espiar, y él quizá ni se entere (sólo quizá, supongo que hay maneras de rastrear, que yo no manejo)…. Pero con o sin radar, yo puedo ver su blog, twitter, Facebook si lo tuviera público, etc. O sea, puedo tener señales de su vida. Igual que de muuuucha gente, número que ha crecido y crece en forma exponencial en un santiamén…

Ahora, esto de querer ver y ser visto y gritarlo en silencio no es un fenómeno de la web. Esto lo explicita la red, pero también lo hizo desde mucho antes la Arquitectura.

De hecho tengo un ejemplo personal al respecto. Me acuerdo que a principios de los 90, el 1994 creo que fue, yo estaba en no sé qué año de Arq, y se creó el paseo San Damián, de un arquitecto que me gusta mucho, Cristián de Groote y yo elegí ese destino como proyecto de esa semana. O sea, lo fui a croquear y a “levantar” observaciones para mi clase de taller.

Ese lugar estaba lleno de escaleras y puentes, como si fuera un mini pueblo, donde casi todas las miradas convergían. Onda, te miro y tú sabes que te miro, y todos saben… Hasta que me escondo en algún rincón. A mí me encantó ese concepto que se erguía en hormigón a la vista. Fue el primer espacio abierto que yo vi que tenía esa intención constructiva en forma potente y focalizada, y que estaba hecho para ser habitado de ese modo, de día. O al menos, también de día.

Este habitar urbano humano, de gritar a los cuatro vientos lo que hago (que en ese lugar era “te veo”, básicamente –claro que con más o menos sonrisas-ja) se transmutó en las formas de navegar de varios internautas en la web llamada 2.0.. Donde dicen a un público masivo y silencioso “yo leo, escribo, hago” etc. Y la internet, a la igual que la arquitectura, tiene la cualidad de la permanencia. No es un grito que se lo lleva el viento. Claro que a veces no sé si me gusta…

Prefiero cuando alguien me llama para preguntarme (y contarme) señales de vida… Como todavía ocurre con mis más cercanos, con mi mamá por ejemplo, que a penas usa cel. Mis hermanas y mi papá que no usan ni blog ni twitter, y varios amigos que con suerte usan mails.

Claro que por lo mismo, no siempre sé de ellos. Seamos justos y digámoslo. O sea, la calidad de la comunicación analógica es mucho mejor para mí, pero la disponibilidad de la comunicación con gente es mucho mayor con aquéllos que usan frecuentemente la red.

Y además, en algunas ocasiones, como ahora que son pasaditas las 5 am, y que tengo ganas de contar cosas, es muy bueno que existan los blogs. Y blogs así como este, sobre cosas de la vida. Yo escribo sobre eso, porque es lo que me gusta leer….

Sobre mis señales de vida… Me han pasado tantas tantas cosas en el último mes que no es posible para mí sintetizar en un post. Soy mejor narradora para todo eso. Con un café y algo dulce idealmente.

Sólo para titulares:

-Mi papá lanzó su primer libro de cuentos, “Siéntate un ratito” se llama. Estuvo top todo. Yo di un discurso que me significó varios elogios por parte de la concurrencia, incluyendo a la dueña de la editorial, la escritora Alejandra Basualto. Mi papá dio un discurso también, muy entrete, donde me echó miles de flores por ayudarle a editar los cuentos tantas veces. Eso me significó que dos personas quieren que les ayude con sus proyectos personales. Obvio, escribiré sobre eso, pronto, con detalles y fotos.

-Me quedé sin casa y tuve que raudamente encontrar un plan B. Hoy vivo con una gringa gringa en Colón, condominio con piscina temperada y otras regalías. Pero echo mucho de menos mi vida en provi con los agrónomos.

-Vi una obra de teatro en El Portal la Dehesa. La obra me gustó, pero la sala… O sea, ¡¡sillas plegables de plástico!!! Nadie puede. Menos si cobras 8 lucas la entrada!!!

-Terminé mi primer semestre de la Universidad. Promedio 6.0 final. Decente.

-Me robaron la billetera hace una semana, me di cuenta cuando tuve que pagar la cuenta del restauarant Normandie en providencia. Me morí de vergüenza. La mesera pagó (me dijo: “tranquila, si ud. ha venido varias veces”. Menos mal que ella es buena fisonomista, no como yo). Al día siguiente le llevé un cheque… la cuenta salió 13, el cheque era de 20…

-El martes fui a La Dehesa a trabajar. Volvía antes de las 3 de la tarde, por la costanera norte y mi auto de la nada se detuvo, y yo estaba sin minutos en el celular… La travesía fue increíble. Terminé haciéndome amiga del carabinero en moto que me rescató y me prestó su cel; el tipo de la grúa del seguro que me fue a buscar y su compañero (a quienes les regalé una coca-cola por lo buena onda que fueron y porque hacía un calor… el jueves) y de todos los bomberos de la Copec de ahí de Santa María al frente de Casa Piedra, de quienes me despedí de beso. Otra historia sabrosa para contar, no para vivir.

-Le hago los trámites de legalización de unos documentos académicos de la Univ de Chile a mi hermana chica. Ya me ha tomado tres días, porque en un lugar toman dos días, en otro otros dos días, y así. Y es que no PUEDO creer la burocracia y lo caro que es todo en plata, tiempo, y espacio considerando que estamos en la era web. (Para eso podría servir…). ¿Cómo no centralizan las legalizaciones, aló?

-Leo “1984” en el velador, de G. Orwell, impresionante como la telepantalla es en parte la Internet de hoy. Tenemos que tener cuidado con manejar la exposición y la privacidad… El libro es absolutamente vigente e interesante, considero que es esencial de leer o releer en la actualidad, sobre todo por altos usuarios web. Y un libro de cuentos que se llama “Remedios para melancólicos” de Ray Bradbury. Ese lo llevo en la cartera. Es ideal un libro de cuentos para las esperas… Sirvió para esperar a la grúa…

-Y finalmente, por primera vez en mucho tiempo, ya no busco tanto trabajo, ahora procuro ampliar mis clientes. Resulta que encontré una veta profesional en la que soy muy buena, que parece ser una necesidad y en la que me han recomendado… Ahora tengo tres empresas como clientes. Veremos si salen más. Sobre lo que vendo… pronto daré más señales de vida… laboral.

Sobre la vida sentimental, un up date de piropos:

Los dos son de 2007.

-El silencioso del Cerro Esperanza

-Era julio, hacía frío. Nos juntamos después de muuucho tiempo. Nos encontramos en el Mac de la Quinta Normal, por la bienal de arte contemporáneo. Llegó con un gorro de lana y los ojos brillantes como siempre. Se veía tan tan lindo. Y andaba cariñoso. Me tomó la mano, se la solté..

Caminamos y nos tomamos un chocolate caliente en la Peluquería Francesa. Conversamos un buen rato, relajados, cara a cara, con muchas risas y algunos silencios. Yo tenía un viaje a la playa programado. Pero entonces llamó mi amiga que hubo un percance y viaje cancelado. Y entonces él dice “vámonos a tu casa”.

Yo vivía en Valparaíso. Estaba enferma y la energía de los remedios se me iba a acabar pronto. Mi departamento era un vivo reflejo de mí en ese tiempo, o sea, un desastre total… pero de alguna manera él me convenció. Por último, pensé, él siempre puede irse a su casa del puerto. Llegamos a mi apartamento del Cerro Esperanza.

Me ayudó a ordenar y a cambiar mis sábanas, me trajo los remedios y un vaso de agua. Todo era muy lento, yo andaba a penas. Eran más de las 2 am. Yo estaba exhausta, a penas hablaba y me costaba moverme. El insomnio y el mareo eran propios de esa hora… Fui a lavarme los dientes.

Cuando volví: él estaba con mi pijama en su pecho… Lo miro, y me dice “te lo estoy calentando con mi cuerpo, para que cuando te lo pongas esté más tibiecito. Ven, te ayudo”. Fue impresionante el calor en el corazón que ese gesto me provocó. Fue el mejor piropo silencioso de mi vida.

-El decimonónico

Fue como en agosto o septiembre de 2007. Él vivía en Santiago y hacía bastante que no lo veía. Me invitó a comer a un restaurant que me encanta, el Normandie. Estaba todo bien. La comida, la música bajita, no tanta gente, lugar de no fumadores. Y entonces él, mi amigo de varios años, me toma la mano. Y comienza a decirme mirándome a los ojos que yo le gusto mucho….

No lo podía creer yo. Todo era tan del XIX. Fue una declaración bonita, a la antigua, de esas de libros y de películas, de esas para guardar en la memoria y contarla. Le faltó sólo la rodilla en el suelo. No le fue bien en ese momento conmigo, yo entonces tenía el alma ocupada. Pero la declaración fue un gran punto… que le sirvió después.

Ya, ahora sí, terminé con las señales de vida, al menos por hoy.

mardi, juillet 14, 2009

Los 10 mejores piropos de mi vida

 

piropos-2web2 Es 14 de julio, y todos los años me pasan cosas en esta fecha. Es un día especial para mí, que estudié en la Alianza Francesa…

Este año fue diferente al 2008, en que estaba en Sydney. Hoy en cambio estoy en mi casa de providencia, volviendo de un café muy rico (Cinammon, Condell con Rancagua) con mi amigo Juan Pablo y su amiga Maca.

Hablamos del pronto viaje de él a Londres, por su beca… Hablamos de las decisiones de la vida, de poder tener el tiempo de ver cine, escribir, leer, conversar con gente en un bar… Dimos por finalizada la conversa por mis clases.

Fui, y resultó que no hubo (una lata, me encanta medios digitales), y tomé la micro por Bilbao… Pensaba en las frases del 14 de julio, liberté, égalité, fraternité… Pensaba en las frases esas que marcan, que te marcan.

A mí me han marcado ideas (seguramente redactadas en frases), de varios libros, films y conversas. Y así pensando en frases y palabras, me acordé de los piropos que me han dicho en mi vida, y me reí.

Considerando que es bueno reírse, y que hoy tuve tiempo extra, decidí escribir aquí algunos de los mejores que guardo en mi anecdotario personal, a ver si se ríen también… En general “le llevan” historias:

Up date:

Hoy lunes 20 de julio, ha acontecido algo que ha logrado el primerísimo primer lugar en la escala de piropos que me han regalado. “Le lleva historia” también, pero no la cuento yo, la cuentan en Australia…

1-El mejor:

Yo tenía como 20 ó 21 años. Era verano, pero tipo noviembre o diciembre. Me acuerdo que andaba con jeans negros más bien ajustados y un body negro, que tenía hombros calados. Un diseño de Barcelona muy fashon.

Caminaba por Pío Nono hacia el cerro, muy cerca de la escuela de Derecho de la Universidad de Chile. Deben haber sido cerca de las 18-19 de la tarde, y aún hacía mucho calor.

Yo caminaba y como a tres metros de mí un tipo me ve, para, yo sigo caminando… Cuando paso a su lado levanta los lentes oscuros que cubrían sus ojos, y con una sonrisa coqueta me dice: “¿Flaca, eres de verdad?”.

Me reí, lo encontré ¡¡¡¡ídolo!!!! Casi le dije “enterita, enterita”, pero me dio vergüenza. Y le respondí “aunque ud. no lo crea”. El quiso avivar la conversa, pero me dio cosa (yo pololeaba entonces), y seguí sin volverme. La sonrisa me duró haaaaaarto rato.

2- El osado

Yo debo haber tenido 25, iba manejando mi auto con mi amiga Maca, eran como las 12:30 del día. Estábamos conversando en la luz roja de la Costanera, frente al Bunquer (embajada de USA).

Y entonces, los tipos del auto blanco de adelante empiezan a mirar para atrás… La Maca me dice, yo no los había visto. Avanzo, pensando que los conocía. Me miran y me sonríen… No los conocía, y me dio mucha plancha. Luz verde y acelero.

Yo debía doblar en Los Leones hacia Providencia, y obviamente me detuve en la fila correspondiente esperando la flechita verde…. En eso estaba, cuando, por el espejo retrovisor veo que viene un tipo corriendo como de cuatro autos más atrás que yo, era el chófer del auto blanco. Llega a mi ventana y la toca para que yo la baje…

Me dice algo como “te pasaste para linda, por favor llámame” y me pasa su busness card. Yo miro para todos lados y le digo: “¿esto es cámara escondida o algo así?”. Él se ríe y dice NOOOOOOOOOOO, y agrega “por fa llámame… ay, no está el teléfono de la casa…es:..” y me lo dice, obvio que no lo registré en mi cabeza de pollo. Flecha verde, bocinazos, y doblé. La Maca miraba la tarjeta para saber detalles…

No me gustó el tipo. Era jefe de ventas de no sé qué. Lo llamé dos veces para darle ánimo a que se atreviera a hacer esas cosas, pero no lo pillé. Y ahí terminó la historia.

3- El publicista

Era 25 de enero e iba al cumple del Castro, debemos haber tenido unos 28 años, iba en mi auto, cerca de medianoche, sola, por Hernando de Aguirre hacia Bilbao… Cerca de Providencia paro en una luz roja, a mi lado para un auto con un tipo joven y solo al volante. Lo miro, me mira, dejo de mirar. Verde y avanzo.

Siguiente semáforo, misma escena. Miro y están sus ojos en los míos. Me corto y pasan segundos eternos, vuelvo a mirar, y ahí está él en ojos y sonrisa. Verde y avanzo. Misma escena como en 3 ó 4 semáforos. Paso Diego de Almagro y doblo en el pasaje donde vivía el Castro entonces…. El tipo me sigue. Me estaciono, él también.

Estoy ahí, igual tirito un poco ¿será sólo coqueteo o será peligroso?… Bajo y él también. Él se acerca a mí…

- ¿Vienes donde el Castro también?, fue lo único que atiné a decirle.

-Noooo!!!! Bajé para decirte que te encontré TAAAAN bonita que te lo quería decir. Yo veo harta gente linda, soy publicista, pero tú te pasaste….

Me dio risa y le di las gracias, hablamos 5 minutos y le pregunté si me quería acompañar. Me dijo que no, que tenía polola, que él sólo quería decirme lo linda que era, y que ahora que hablaba conmigo, “y súper simpática”…

Era cerca de medianoche y yo quería llegar antes de las 12 donde el Castro, así que me despedí. Nunca más supe de ese publicista.

Creo que esos son los tres mejores. Más actuales tengo de otro tipo:

4- El que me dolió

Lo conocí en una fiesta de pura gente inn, era amigo del amigo de mi amiga. Bello de comercial, sonrisa pep, colores dorados, facciones de italiano, ingeniero eléctrico egresado de la UC. Ambos rondábamos los 26. Lo vi y me dije, “No, stop, too much beatiful for me”.

Mi amiga lo saludó, conversamos un rato, él postulaba a un phd en Bonn. Era de todo todo todo mi gusto.

La música era concreta, nada de mi onda… Pasó el rato, mi amiga coqueaba con el Dj, y como andaba en mi auto y yo no quería ser mala onda, y tras un gran dar vuelta, me fui a hacer hora a una pieza que había….

Y ahí estaba él echado en una cama, con todos los abrigos encima, y la tele prendida…. “Sorry” dije, y me iba a ir…. Y él responde: “No, no te vayas si no quieres, cabemos los dos”…

Me tendí a su lado. Hablamos de que no nos gustaba la música, su hija, mi mamá, algunos libros… El tiempo voló y en algún momento mi amiga me buscaba para irnos. Él pidió mi número, y yo me fui feliz.

Salimos algunas veces, me acompañó a un matrimonio, le gustaba Rilke como a mí, leía en francés, y vi Koyla por él… Nos encontramos en Algarrobo y estuvimos arriba de un barco…. Era perfecto, pero de alguna manera él mantenía la distancia. En fin, un día no me llama y me entero por nuestra amiga en común de cosas…

Al poco tiempo su frase fue: “Tú eres demasiado especial, intensa, brillante, taaaan elevada, me provocas cosas increíblemente profundas y contigo no podría ser infiel. Lo siento, quiero más tiempo para ser irresponsable, sin compromiso, sin enamorarme, y eso es imposible contigo. Perdona, pero no estoy listo para estar a tu nivel”.

5- El insólito

Yo tenía 29 años, hacía clases de Historia del Cine en la escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile, y como todos los años, pedí “evaluación” personal, anónima y escrita, en la última sesión, previo a mi viaje a Japón.

En general me iba bien, onda “interesantes las clases, buenos análisis, muy culta la profesora” y cosas así eran la tónica. Pero uno de mis estudiantes puso, en la parte “otros comentarios”, “y la profesora es MUY bonita, buen viaje”. Lo amé. Nunca supe quien fue, pero fue insólito, ja.

6-El galán

Lo conocí el verano de 2007 en La Serena, yo tenía 34, me coqueteó sin parar. Yo hacía los reportajes, y él se las ingeniaba para contactarme todo el rato. Finalmente acepté una comida. Luego, no paró de llamarme, pero él tenía pareja y vivía en el norte, yo en Viña….

Un día, en nuestras largas conversas por teléfono en la noche, frente a mi sincera pregunta de “¿qué onda conmigo, porqué me coqueteas tanto, si tienes mina”?, él dijo:

“Eres mi mujer perfecta. Estupenda, letrada, viajada, conocedora de cine y arte, sensible, maravillosa, extremadamente inteligente….

Yo hablo contigo y me encantas, me iluminas, tienes percepciones tan interesantes…. Por eso te llamo, porque hablar contigo me abre el mundo. Pero no podemos estar juntos, estamos lejos y además…

Yo soy hombre, o sea esencialmente machista y huevón. O sea, no tolero en mi fuero interno que una mina sea mejor que yo. Menos, una como tú, o sea una mucho, muchísimo mejor que yo en todo”.

PLOP.

7- El perceptivo

El año pasado yo estaba en Sydney, era octubre, una tarde tibia y fui a ver una exposición de los impresionistas, maravillosa. Salí y caminé por Hyde Park, me senté en el Botanic Garden sola, a mirar el mar… 

Mientras caminaba hacia allá, a mi paso lento de siempre, vi a un tipo en bicicleta… Me senté al rato en un banquito y el tipo de la bici se me acerca. Andaba de negro y era muy guapo. Me dice “beatiful afternoon”. Con eso empezamos a hablar.

Resultó que vivía muy cerca, frente al Opera House y ante mi necesidad de irme por tema horario de buses, se ofreció a llevarme en auto y ya con con eso resuelto fuimos a comer.

Luego  me regaló un celular y quedamos de ir a Camberra (no lo hicimos). Salimos por cerca de tres semanas, justo hasta antes de mi retorno…. En una de nuestras salidas, le pregunté si era habitual que él fuera a ese parque, abordara a las chicas sentadas en bancos, etc.

Y entonces él me dice que es muy inusual (lo que comprobé) Y que cuando me vio le pasó algo… Me dijo (en inglés, of course):

“Parecías ser un personaje de un cuento, te vi y te encontré linda y seguí viéndote…. Pero me llamó tanto la atención que caminaras tan lento, como si volaras, que te sentaras a mirar el mar con esa calma, que leyeras con un diccionario que te cabía en la cartera…. Tenías un ritmo tan distinto… Sentí que sólo una persona muy especial podía hacer todo eso así, y quise ser parte de la historia”.

8- El tipo de las frases

Lo conocí en febrero de este año, yo cuidaba la casa de mi hermana -que estaba en USA- en el Arrayán, jugaba con mi perro y trabajaba en una tesis de una clienta.

En ese contexto apareció él y yo tenía tiempo y le hablé. Y llamó muchas veces y me visitó. Llegó cargado de cosas de supermercado, diversos tipos de panes y chocolates.

Decía que le gustaban mis frases….

Me repite varias de las que le dije, cada vez que nos comunicamos….

9- El francés

Lo conozco desde 2003, es francés y piloto. Viene casi todos los años, llama y escribe sólo de vez en cuando, pero cuando está… Sus ojos brillan y me dice cosas… Lo último que me dijo, hace unos dos meses, fue por msn y escribió : “Tú eres la mujer ideal, tienes cuerpo y cerebro”. Le agradecí, pero me reí… Él estaba en África.

10- El de los martes

Lo conocí el 2005, yo tenía 31, y desde entonces hasta el 2006 y a veces el 2007, nos veíamos los martes. Luego él se fue a USA, yo a Viña, a Santiago y a Syndey, y este año, hace algunas semanas me dice un día:

“Nunca te lo dije, pero a mí con esos martes me pasaron cosas contigo… Yo igual ya he hecho de todo, me va bien, y quiero tener hijos. Pensé en ti hartas veces, onda para tener buenas conversaciones, eres por lejos la mujer más inteligente que he conocido en la vida…. Pero tú nunca pescarías a un cabro chico como yo, que no sabe nada y con quien casi que pasarías vergüenza…. Pero,  Katina, ¿Tú tendrías algo serio conmigo, por favor?…

He tenido algunas otras declaraciones bonitas, pero creo que estas son las que me han deshecho más el alma, y me han disparado más el ego. O sea, son los mejores piropos de mi vida.

Imagen: de este post. de Josefina Muñoz.

samedi, juillet 04, 2009

Eritema Abignes de piel y de alma

 

3649742000_52e53dbe68 Resulta que el otro día me asusté, vi que mi pierna izquierda tenía como un racimo de venas rojas. La mitad de la pierna, y entre la rodilla y el tobillo. Eran por tercer día consecutivo, y me urgí.

Hablé con la V. y me dijo que parecía de derma, hablé con la Sol, y me dijo que eso de venas era otra especialidad, vascular periférico me contó. Yo ni sabía de la existencia de esa área médica.

La cosa, es que si bien debo N en Colmena, aún puedo sacar bonos, y con el dolor de mi bolsillo pero superada por mi angustia, pues tome hora con un dr. de esos vasculares. “Y que es raro, pero no es de venas grandes. No sé lo que es, pero parece una dermatitis”. Dijo  y me mandó a una dermatóloga. Y fui, el diagnóstico fue Eritema Abignes.

Es una dilatación de los vasos sanguíneos producto de la radiación de calor, onda estufa o guatero. Y claro, como soy la reina de las friolentas… Todo el rato estoy cerca de esas cosas.

Lo raro era que he sido adicta a la estufa desde siempre, dado el frío que me aqueja en invierno (tengo alma tropical yo). Y nunca me había pasado esto de que se me enrojeciera nada…

El tema  es raro, pero no es grave, es feo, y se tarda en desaparecer  (8 meses promedio dijo la dra.) y puede ser permanente. Pero, como llevaba sólo tres días, ella tiene esperanzas que se quite.

La gente con mala circulación como yo es propensa a eso. Hay algunas cosas que debo echarme y tomar, la receta completa, me sale 100 lucas, Uff (pero es para las piernas, pues ya está apareciendo en la otra, los pies que tengo otras cosas, y la cara. Todo por la mala circulación).  Con descuento colmenístico, sale 90. Carín. Menos mal que ahora tengo varios clientes… Ediciones pagará la farmacia, supongo. Ja.

Por otra parte, ayer llegué a la Univ, y mi amiga está sentada en el banco esperando que abran la sala. Está mal y me cuenta su día negro. Una de las cosas que le pasó, es que su tío diabético fue a un podólogo, le hicieron un mal tratamiento y mal… Anoche le tuvieron que amputar su pie. Desde el podólogo a la amputación, pasó sólo una semana…

Salí de la U, y llamé a mi amigo y comida en Normandie. Atravieso providencia, y me encuentro con T, un amigo que no veía hace muuucho. Nos reímos y hablamos en francés, de viajes y negocios frustrados, en la mitad de la calle y como siempre quedamos de juntarnos. Y me cuenta que el padre de un ex mío, murió de cáncer terminal hace un mes. Recordé el cigarro que no dejaba… Y anoté en mi mente, “llamarlo”.

Seguí al encuentro con el trío dinámico. Todos teníamos noticias fuertes esa noche. Era bueno compartirlas con cebiche y postres deliciosos  y lo pasamos súper, como siempre. Y ya de salida, caminando a tomar un taxi, luego de un día complejo por muchas cosas, a título de nada, resulta que dice algo trivial casi, y yo respondo también sin ni medio ánimo de polemizar, pero lo digo indebidamente.

Y entonces siento un florecimiento rojo en las venas del alma de todos.  Mal.

A veces las palabras se transforman en radiaciones calientes que queman las capas del alma, y molesta y duele, aunque no sea grave, queda. Y puede ser permanente.

Me ha pasado muchas veces, pero no siempre me he dado cuenta a tiempo. Anoche me percaté al rato, y procuré echar una de las cremas, que espiritualmente son raras, pero si las ves, las puedes encontrar al tiro en el corazón y son gratis. Como ayer.

Pero otras veces el tratamiento ha sido equivocado o inexistente, y ha generado amputaciones de confianzas y afectos. Situaciones que además, he conocido mucho después, sin querer, cuando ya es muy tarde. Tarde para reparar, pero no tarde para evitar la reiteración.

Eso me pasó hoy, en conversaciones con mi hermana y con mi amigo. Y he visto que he generado en la vida cosas poco gratas en gente que quiero, evitables absolutamente. Cosas como el eritema abignes, quizá no muy graves, pero feas, y quizás permanentes.

Cuando mis queridos me han mostrado eso, he pedido disculpas, que ya casi no sirven. Pero he agradecido mucho que me las cuenten. Y eso ha ocurrido por mantener conversaciones, de esas donde caben las confesiones. Creo que ahí está la clave, ya que si apelas a la humildad, te permite ver, y ya no para resarcir, pero sí para prevenir.

Pues, he visto muy patente estos días algo que sabía, pero que había ocultado: que el cáncer no sólo es corporal, es emocional también.

(Se puede provocar cáncer en las relaciones humanas. Y las matas. La internet es una agente delicada al respecto (puede ser benigna… o maligna…). Igual que las radiaciones, te pueden quitar el frío o generar eritema abignes, todo depende de como la uses).

El cáncer se produce muchas veces porque no paras a tiempo… No paras cuando te dicen que pares de fumar, o de hacer aquello que haces (ser indiferente, ser poco empático, etc.). No paras cuando el otro te dice, no paras cuando tu vocecita interna te dice.

Yo me equivoco mucho, la asertividad me es esquiva, pero no soy sorda, y no me haré la lesa con las voces del cosmos. Las de afuera y las de adentro. No quiero provocar cáncer evitable ni en el cuerpo ni en el alma. Ni que me amputen cosas preciadas por mal tratamiento. Y tampoco quiero que me salgan más eritemas por conductas inoportunas. Porque son feas, y a mí me gusta la belleza.

Por ahora, supongo que como todo, hay que dejar que los ungüentos hagan su pega con el tiempo. Para la piel y el alma. También hay que saber evitar los agentes inductores tipo estufa y  guatero espirituales (que podrían ser termas delicados, momentos, maneras). Y obvio, estar despierto y llamar a la humildad para parar, cuando haya que hacerlo. Ah, también ayuda la lluvia, que suele limpiar el aire… Es lo único que me gusta del invierno.

Foto: “Esa noche llovía”, del Flickr de Flavio Camus. Sentí que esta foto se vinculaba con lo que decía. Que lo pequeño puede ser grande, que lo trivial puede ser brillante u oscuro, dependiendo del enfoque. Y pasajero o permanente, según si se registra en el alma como una foto, o no.