Para la "B con la A es Ba" no alcanza

Desde lo cotidiano al recogimiento

Mi tema era mi departamento nuevo. (No, no lo compé, se lo arrendé a mi papá). Está al lado del metro  UC. Es antiguo, como de los 70, grande, tres piezas, una vista que es como de NYC, piso 19, gran terraza, me encanta. Y lo recibí y estaba con filtraciones (GRRRRRRRR) y además lo quise pintar (O sea, estaba amarillo tipo naranjo, toooodo, valor, así que BLANCO fue mi opción). Y me cayó un él del cielo, que me ayuda. 

En ese momento, la llave de paso de la cocina, mala y antigua, que llevábamos de muestra por la calle San Francisco, (dato que nos dieron como "el palacio del Gásfiter" ), y que esta vez sí nos dieran la correcta y que  hubiera un local abierto un jueves santo en la tarde eran mis preocupaciones exactas, cuando le pregunté cómo estuvo su día. Y él, que es sicólogo, y trabaja en esas instituciones de ayuda social, cuando encontramos la llave acertada, a la vuelta, me contó la historia.

Me quedó dando vueltas y vueltas, se la comenté a mi papá pero nada más. Hoy, como hago la tesis, y transcribía entrevistas de Ciper, me metí ahí. Veo el premio del periodista de ese lugar que ganó el reportaje en la Paula, lo linkeo, veo que le ha dado como tarro a Karadima, y entonces, en la página dos de sus reportajes, veo otro tipo de artículos, de los niños abandonados, del SENAME, etc. (estos ). Uno de ellos, en la bajada, decía:

 " Las historias que se entregan a continuación le van a encoger el alma. Usted puede optar por no leerlas. Pero si no lo hace, hará exactamente lo mismo que por años han hecho autoridades y vecinos: transformar a los niños abandonados en seres invisibles".

Uff. Entonces me vino, así como en una ráfaga de realidad, la historia que él me contó. La historia donde para la B con la A, Ba, no alcanza y me dieron unas ganas imparables de dejar la tesis en pausa y venir a escribirla aquí.

La analfabeta de 15 años que es madre

"Hoy entrevisté a una niña de 15 años, que tiene un hijo de dos, y que no sabe leer", me dijo, casi como si me hubiera dicho que comió pollo con arroz cuando caminábamos ya con la llave famosa en mano. Quedé un poco helada. Agregó entonces que tenía tercero básico o algo así. ¿Pero cómo -le digo, ahora sí impactada- si uno aprende a leer en primero, a los seis años?.

Él se ríe de mí, como diciendo "pobrecita, ella que vive en el mundo irreal" y me cuenta algo que yo desconocía totalmente. En Chile hay una ley en que no se puede dejar repitiendo a los niños antes de tercero básico o algo así. 

¿Pero cómo dejan pasar de curso a un niño que no sabe leer?, pregunto, sinceramente estupefacta. Él, mientras atravesamos en medio de bocinazos y el ruido propio del centro de Santiago a las siete de la tarde, me dice:

"O sea, si hay una tía para más de 40 niños, y si  se reprueba a tantos, significa que la tía es mala profe, le hacen una serie de cuestionamientos profesionales, los apoderados la culpan, a ella la echan, se queda sin pega, entonces ni tonta. Aprueba a los cabros, ella es buena profe, los niños pasan de curso, aquí no pasa nada y todos felices". 

Silencio. Seguimos caminando. No lo puedo creer... O sea, sí, lo puedo creer. Mi hermana, que hoy vive en Canadá, que es Veterinaria y Porfesora, y hacía clases en un colegio público en Las Condes, tenía a veces problemas similares. Y yo lo viví  también en otro sentido, en una universidad privada, y cara, cuyo nombre omitiré, donde alguien dijo que qué me creía por poner rojos ahí, que eso no correspondía en ese lugar. Era como lo mismo. Me costó la pega de hecho. 

Y si bien no lo comparto en ninguno de los casos, el nivel de trascendencia de poner un azul o un rojo en un ramo electivo de una universidad, no se relciona en absoluto con considerar que alguien sabe leer cuando no es así. Eso es cerrarle las posibilidades de futuro en la cara. Me conmoví.

Él me contó que esta niñita fue abandonada a las dos años por su madre biológica. Se la llevaron a un hogar. Y luego, en la adolescencia, quedó embarazada. Ahora vive con los padres del papá de su guagua, niñito que es tan inmaduro como ella, y que no la pesca, y así. Todo mal.

Yo sigo sin entender por qué no sabe leer. Le pregunto: ¿Pero si fue a un hogar, no se supone que esos lugares son para rescatar gente, para reinsertarlos?. Él me mira con sus ojos buenos y su sonrisa irónica... No, me dice, no se supone. Hay diferentes entidades y no todas hacen las mismas cosas al mismo tiempo. Las hay de protección, de rescate y de  reinserción.

¿Los hogares? Pregunto. Son de protección, responde. Eso ¿qué significa?, sigo preguntando, él contesta:

Significa que ese hogar se encarga de que el niño coma, duerme y vaya a la escuela. ¿Pero y de si sabe leer? Insisto. No, me dice. Estamos en una luz roja y me mira como diciendo "¿en qué mundo vives?", luego me dice algo como: cuando tienes 60 niñas y tienes que cuidar que no se acuchillen unas a otras, no alcanza  para preocuparse de que la B con la A es BA.

Atravezamos. Pero eso es importante, le digo al llegar al otro lado. Si no, no tiene sentido... ¿No hay políticas Públicas al respecto?. Se ríe mientras caminamos por Portugal (ahora vamos a cambiar unos pantalones de él) y contesta raudo: No hay recursos. Me cuenta que según se sabe, para que la calidad sea tema, debería haber un psicopedadogo por cada cinco niños... Si eso fuera así, me comenta, se podrían evitar estas cosas. Pero no hay para eso.

O sea, le pregunto incrédula aún, ¿sí se ha estudiado y sí se sabe lo que habría que hacer, pero no hay plata para hacerlo? Sí, dice. Y recuerdo cuando leí la Biografía de Sarmiento, Domingo Faustino, cuando trajo profesoras de jardín infantil de Estados Unidos a Argentina, y a la básica, porque la primera infancia y los niños deben ser la prioridad, decía, y eso fue a principios del 1800...

Resultado: educación gratuita y de calidad, básica y superior, en el país de al lado, hasta hoy, tras dictadura igual de heavy que nosotros, y varios premios nobel en ciencias... Es obvio entonces que Sarmiento tuvo razón.  ¿Si es tan evidente, por qué en el 2011, aquí, en "los jaguares" de Latinoamerica, pasan cosas como la que él me cuenta?

Él me dice también, antes de llegar a la tienda de jeans, que la niña tiene un cierto nivel de retardo... que le hizo un test con preguntas del tipo: ¿Qué es un campanario? y la respuesta fue "un lugar de camping"; ¿cómo se llama el hijo recién nacido de una vaca? , vaquita.... Y así.  Le dije , algo esperanzada en el sistema todavía, que eso era sólo falta de vocabulario... no implicaba un problema neuronal necesariamente. 

Me dijo, otra vez con su tono de "¡pero sí es obvio!", que el vocabulario era uno de los indicadores del CI. Me explicó que cuando uno "no toma" esas cosas del entorno, entonces evidencia falta de materia gris. Ahora, en el caso de esta niñita, según la evaluación que él mismo hizo, su medio, es decir, en particular, la falta de estimulación intelectual, conspiró para que eso pasara. 

O sea, evidente, si no sabe leer, no puede relacionarse con una importante variedad de palabras y entonces las posibilidades se pierden, se atrofian, y la gente queda retrasada. De hecho, él me contó, antes, que algo similar le pasó a otra niña, de otro hogar, en otra ciudad.  

No obstante, las hormonas se desarrollan igual, independientemente de las sinapsis que se hayan efectivamente efectuado o no... Y así esa niña termina siendo madre de otro niño y seguramente el círculo se perpetuará. Es la tónica habitual que se da en Chile. El medio entonces, reflexiono yo, determina.

¿Hubiera sido distinto se alguien se hubieran tomado el tiempo para que esa niña aprendiera que la B con la A es Ba? Creo que sí, que sin ser suficiente, entender que ese es el primer paso, puede hacer una gran diferencia, que a la larga cambie ese destino tan desolador.

La historia quedó ahí. LLegamos a cambiar los pantalones, volvimos al depa, la llave esta vez sí era la correcta (menos mal!) y todo volvió a mi cotidiano otra vez. Pero no quise que esto, que me impactó, fuera tan invisible. 

Y si bien el depa y la tesis son mis preocupaciones personales ahora, quise tomarme el tiempo de contar esto. Porque a veces, estos pequeños tiempos de revisar la B con la A, o de contar, si ponemos todos de nuestra parte, pueden hacer un gran y positivo cambio para todos, no sólo para niños vulnerables, sino para todos, porque nos hace ver la humanidad en forma menos individualista, y también nos permite agradecer lo que tenemos y a lo que podemos aspirar, y eso es bueno para el alma. 

¿Por qué se me ocurrió contar esto justo hoy?... pues partí escribiendo eso primero, luego me puse más pro y conté la historia en sí, pero si te interesa y te animas, aquí está el origen de este post.

Procastino, veo, leo y luego escribo


Aravena y Sabatini

Estoy en plena transcripción de entrevistas para mi tesis. Es sobre la Ley de Transparencia vista desde la experiencia de los medios. Particularmente de CIPER y El Mostrador. Hacer las entrevistas me encanta, me súper encanta agendar, ir, conversar, grabar... Pero luego, oír, transcribir, procesar, me agota. Y como me agota, me pongo a "procastinar" y me hago la lesa y me hago pausas, a veces de tele, como hoy.

Vi gran parte de un programa que no conocía "Idea Central" donde estaban como invitados, el (gran y joven) Arquitecto Alejandro Aravena, y el sociólogo Francisco Sabatini. Hablaron de muchas cosas importantes y varias que me conmovieron. (Busqué arduamente el video en youtube para linkearlo pero no lo encontré). El asunto es que hablaban de la segregación (social, se entiende). 

Sabatini fue alumno en un colegio donde se aplicaba el concepto "Machuca" y conocía a la persona que inspiró al cura de la película. Sabía mucho y hablaba lindo y bien. 

Alejandro Aravena habló de la vivienda social con ADN de clase media. Lo mostraron en una obra entregada, junto a una de las habitantes,y explicaba cosas varias. Como que sí, que no se entregaban los cielos con volcanita, y que alguien podría decir ¡qué atroz, qué indigno! pero eso una familia, a su juicio, lo podría hacer con el tiempo... Pero ¿un dormitorio de 3 x 3 para que cupiera una cama matrimonial? ¿Un baño con tina? esas cosas no eran tan fáciles. Y eso entregaban ellos. Contaba que los recursos del estado daban para la tina o el calefont, no para ambas cosas... Para decidir, preguntaron.

Aravena contaba que preguntar es un camino difícil (y sí, lo es, obvio que lo sé si hago eso!!!!), pero que para su asombro, la GRAN mayoría prefería una tina ¿Por qué?... habían múltiples respuestas. Pero él plantea que la Arquitectura puede aportar el qué hacer, pero el definir ese qué es una empresa mancomunada con la gente, con los habitantes, con la sociedad, son las personas, los usuarios, quienes saben mejor que nadie qué prefieren... 

Una de las beneficiadas hablaba en la nota. Aparecía en el baño, decía "creo que aquí todos nos sorprendimos  con el baño. Porque es lindo, es amplio, es moderno y tiene tina. Una tina para tener un baño de relajo, para hacer el amor con el marido, el pololo... Cómo no va a ser importante?. Estas casas, siento, están con los tiempos, para gente del siglo XXI". Aravena se emocionó en el set. 

Habló de que él antes del 2000 no sabía lo que era un subsidio (y pensar que ahora hace diseños de vivienda social, con premios internacionales, considerando sólo los subsidios). Contaba que esto partió en Harvard, cuando Andrés Velasco, el ex ministro de Bachelet, y  en ese entonces profesor en Harvard, dijo que el tema de la vivienda social era una pregunta compleja. No sólo por recursos, sino que era un ejercicio intelectual. 

Claro, hacer viviendas sociales (40 mt2) , dignas, aptas para las familias, etc. no es una tarea profesional fácil. Requiere de los mejores profesionales como dijo Aravena, afortunadamente hay "Aravenas" en Chile (y no es el único, como se cuenta acá).

Ahora, Aravena también comentó que en Internet hubo varios comentarios de felicitaciones y similares por el conjunto (de la nota, cuyo nombre olvidé, pero que ganó un premio en la última Bienal, supongo que se refiere a la Santiago, pero no pude encontrar el dato exacto). Ahora, en el comentario, onda 81, había alguien que hablaba como románticamente, y decía que había que preservar los barrios, o sea la manera de vivir y las construcciones, por una cosa cultural, y hablaba de cosas así...

Y que entonces, en el comentario 82, una persona escribió algo como : yo soy una de las actuales habitantes de ese conjunto. Y me gustaría que la persona que escribió el comentario 81, hubiera conocido cómo era antes. Cómo era el susto de bajarse de la micro y ver a los jóvenes ahí vendiendo pasta de base, cómo era el olor de ese lugar"...

Aravena entonces comenta (parafraseo): "Más allá del valor que tiene que una usuaria dé su testimonio, es muy elocuente que lo dé en un foro de Internet. Es decir, su entorno cambió a tal grado, que ella que antes tenía susto de bajarse de la micro, ahora tenga las ganas y la posibilidad de meterse en un foro de Internet y opinar sobre algo que le concierne. Ese es un cambio de chip. Y eso vale la pena"...

El sociólogo entonces agrega: "Si los pobres dicen que a los únicos que les gusta la pobreza es a los intelectuales, que a ellos, los pobres, les gusta la riqueza, como a todo el mundo".

Aravena también comentó cifras de la pobreza en el mundo y las proyecciones. Dijo que ya se pasó la brecha de que hay más gente en las ciudades que en los campos, y que de aquí a 50 años, o algo así, los pobres serán pobres urbanos.

Hablando de la segregación e integración, la onda Machuca, el sociólogo, profesor universitario, comentó que sus alumnos fueron a ver el "animus" de las personas que habían sido erradicadas sus campamentos. Vieron, con sus propios ojos, que esas personas estaban muy insatisfechas, y que tenían muchas ganas de volver a sus campamentos (tal como lo dijo Marco Enrríquez Ominami, siempre, desde mucho antes de su candidatura, y tal como se lo escuché a Benito Baranda en el 2000, en un seminario al que fui en la Fundación Mercator ).

Eso pasa porque otros toman decisiones con respecto a lo que es bueno o malo para los usuarios finales, sin preguntarles y sin estar ahí.

(Nada nuevo: lo mismo pasó con el Transantiago y se da cuenta de lo mismo, en el último libro de Vargas LLosa que leo, El sueño del celta, que transcurre en los albores de 1900, cuando comienza la colonización inglesa al Congo). Pero, que siga pasando hoy, con todo lo que se sabe al respecto, luego de los exitosos plebiscitos que han habido en  los últimos años en Vitacura y Ñuñoa, que han parado importantes proyectos comerciales que pasaban por cambiar el plano regulador municipal, que prometían muchas cosas, pero que sin decir, evidentemente, mermaban la calidad residencial de esos barrios, aspecto por el cual las personas viven  ahí, y quieren seguir haciéndolo. De hecho, mi papá, mi mamá, mis hermanas y yo votamos en contra en el de Vitacura, el 2007 creo que fue). Bueno, que se siga considerando no considerar la opinión del usuario final, es inadmisible en estos tiempos.

Afortunadamente Aravena, que es clever, sabe de eso y se tomó el tiempo de hacerlo. Pero además, comentó, que eso es muy positivo para todos. Porque si la gente sabe cuáles son los límites, y por qué habrán carencias como el calefont o la volcanita, pero eligió y decidió, evita malos entendidos y alegatos varios. O sea, es como todo, si haces bien la primera parte, trabajas bien los datos, en forma segregada, profunda, luego se pone play y todos felices.

Con respecto a esto de integrar gente pobre en barrios ricos, por lo de sacar a la gente de campamentos, el sociólogo dijo que, él creía por varios motivos que no venía al caso comentar, que la gente, sinceramente, no tenía problemas serios con eso. Pero, que "le habían dichos" que eso depreciaría la plusvalía de su vivienda. Si hablamos de personas de clase media, que les ha costado un mundo tener ese bien raíz, que probablemente es la única herencia importante para sus hijos, obviamente no quieren.

Aravena entonces dijo, claro, "yo puedo decir varias cosas, pero cuando me toca a mí, es distinto" (usó una expresión en inglés que no conozco). Ahora, él dijo que la verdadera integración pasaba por poner a las personas más cerca de las oportunidades de trabajo, de superación, comerciales. No necesariamente en barrios más acomodados. (aunque, claro, comentó, normalmente se daba que esos barrios tenían más cerca más y/o mejores oportunidades). Pero que la localización de oportunidades era mucho más eficiente y menos problemático a nivel social que "mezclar" grupos socieconómicos distintos.

También explicó que eso pasaba por un conocimiento que hoy la humanidad no tenía. Y que los profesionales capaces de hacer todo eso, en Chile, eran muy seducidos por países del primer mundo, por ende esa era un riesgo que había que considerar y trabajar para que no hubiera fuga de talentos.

Aravena Y Sabatini estuvieron de acuerdo en que la localización era un tema, que antes no, pero ahora sí, sobre todo en países serios. (Con eso recordé un capítulo de "La Hora de la Igualdad", un documento importante de la CEPAL, donde hay un capítulo que escribió mi división que se llama "El territorio sí importa").

En fin, todo lo anterior hablaba de dar, fácticamente, calidad de un legítimo otro a las otras personas. Me gustó.

Aló Jesus

Entonces cambié la tele, y sintonicé a la Dra. Cordero que hablaba en "Aló Jesús". Y  hablaban de valores y derechos. El tema era  la virginidad....  la importancia de ella y lo positivo de llegar virgen al matrimonio. Y hablaron de las personas más pobres, a lo que la Dra. dijo: - que ahora ya no se llaman pobres, ahora son "vulnerables"- lo dijo con tono irónico... Y prosiguió: "esas personas que están súper superadas, tienen una sola neurona multifuncional, que les sirve para comer, cagar y hacer como que trabajan, a esas personas ¡no les puede pedir contensión! No les da, simplemente no pueden, están biológicamente impedidos! (cité textual).

No recuerdo si hubo répplicas a sus palabras, sí hubo risas y comentarios tipo "que eres tajante" y la dra. entonces dijo que a la gente le gusta así, y no le gustan las opiniones de medias tintas... Yo quedé choqueada.

¿Esa es una siquiatra que tiene cambida en la televisión, en programas valóricos? Desde su planteamiento, Aravena sería un ímbecil que pierde el tiempo preguntando a gente, mononerunal, qué prefiere para vivir, porque es impensable que tengan la capacidad para decidir, menos para opinar en Internet....  Qué rabia que las cosas no se conecten.

(Con eso recordé la Historia de Lizbeth, de Larrson, cuando escribe su carta para la corte, y todos consideran que enferma mental, partiendo por el súper siquiatra ultra mediático, y al final, todo aquéllo absolutamente inverosímil, era cierto. ). Aquí es como lo mismo).

El programa de Aravena y Sabatini me dejó pensando, conmovida por esas personas que siendo tan privilegiados y teniendo tantas opciones, por amor al prójimo, se quedaran acá. Aravena habló de "en qué valía la pena gastar los latidos". Lindo. Y me acordé de la doctora Cordero y me enrabié. Busuqué en mi gmail el mail de Aravena, porque alguna vez le escribí, y le conté un poco de todo esto.

Guendelman y cómo el círculo se cierra

Luego volví a mi tesis. Y volví a procastinar. Y por eso vi twitter. Y veo que salió la última columna de Guendeleman "ells no son brujas, ellos son mamones" (que suele escribir entretenido y con cuyas opiniones suele coincidir) y la leo. Me gusta, como siempre. Y al revisar los comentarios, me encuentro con otro link "chao jefe". 

Eso último es a partir de un comercial, pero en realidad se habla de los emprendedores, de lo bueno que es emprender, de lo valiente que hay que ser, etc. También hay comentarios que evidencian que hay muchas dificultades, uno en particular me llamó la atención. Uno que una niña (la araña se puso como seudónimo) se había ganado un par de premios en otros países, pero aquí no la pescaron (ja, ¿no les parece conocido... mejor ejemplo que Neruda, dónde?.  

Bueno, con todo eso me acordé del post anterior que escribí antes... de las ganas de emprender, de atreverse, de saber que las condiciones aquí son muy pero muy perversas, de gente como Aravena que igual aporta, y tal... y recordé una conversación con mi papá del otro día, de cómo gente de un medio bastante humilde, compañeros de él en el Instituto Nacional, lograron ser profesionales, algunos de ellos hasta eminencias en sus áreas.

Y entonces recordé la cara opuesta de la moneda. La realidad de aquéllos donde el medio los empeora. Donde los Aravenas y Klothz no existen o son demasiado insuficientes en todos los sentidos... Recordé la historia que él me contó cuando regresábamos de cambiar la llave de paso mala de mi cocina, por la calle San Francisco. 


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