La espalda


Foto por Bea Venegas, compuesta por mí
Era fines de los 90, yo estudiaba Estética y, para un curso mínimo (como se denomina en la UC a los obligatorios), de Luis Hernán Errazúriz,  había que hacer un trabajo sobre una parte del cuerpo. Yo quería los ojos, pero la Xime Ulibarri lo tomó primero (e hizo un trabajo maravilloso maravilloso). 

Entonces, 
apareció en mi cabeza la espalda como "sujeto" u objeto de estudio... Por millones de razones, entre ellas, que me gusta y que me duele... Y decidí darle connotación... Así hice un trabajo hermoso que se titulaba “La espalda, como apoyo del dolor del alma”.

Yo hacía todo un cuento-análisis poético en el cual graficaba que la pena se alojaba en la espalda... Eso quedó plasmado en un librito que presté sin recuperar... 

Iba además con un relato y en versión diaporama con música (que armé según drectrices aprendidas con Sánchez pero que me ayudó a construir el Seba , durante miles de horas en su casa estudio de Bellavista). 

Usé el coro de Ana y Miguel” –en letra y voz-, una parte de Carmina Burana (lejos la obra más intensa de la historia, para mí) y al final del diaporama venía esa parte No me pidas que sonría, que estoy triste ahhh, vida mía”, de Mecano. 

Recuerdo algunas cosas en las que basé, como que la espalda tenía la mayor superficie del cuerpo, pero que sólo la conocemos por fragmentos... (Al respecto, hay un texto maravilloso que se llama "La ciudad en fragmentos", que leí en una revista de urbanismo, cuyo nombre olvidé, para mi tesis de Master). 

Recuerdo que me gustó lo de los fragmentos, porque siento que son mucho más abarcables que el todo.... Y eso me gusta porque lo abarcable da certeza.  Con esto recordé una parte de mi texto –que era más o menos así:  
                                       “La espalda es la parte más amplia del cuerpo,
                                       Y sin embargo es la que menos conocemos”.

otra que me gustaba:

La espalda le habla a un otro,
Es el otro quién mira, quién toca,
La espalda”.

También me acuerdo que consideré que la espalda tiene connotacones importantes en el lenguaje, como "Dar la espalda", o, a la inversa un "Espaldarazo", sobre todo en los negocios. (Eso me lo dijo el tío Germán, economista y maravilloso escultor, presidente de "El Mostrador").

dedicado a Allende, Neruda y Víctor Jara
La Capilla del Hombre, Quito.
En fin, para ese trabajo, que en mi caso fue en textos y en fotos (y una parte tambien en música) yo busqué muchas imágenes en diversos libros y otras las imaginé y luego las construí.... 

En ese proceso, conversé un día con la mejor profe que tuve en esa época, entonces recién llegada a la docencia, la Patty Espinosa, quien ahora, además de dirigir la Revista Aisthesis del Instituto de Estética de la UC, escribe todos los viernes una crítica literaria en un espacio nada más popular, LUN.  Seca

Y ella me dijo algo de que la espalda se pliega... me habló sobre los pliegues de la espalda... tema que también tomé en cuenta.

Para eso,  dos amigas me ayudaron. Fueron a mi casa del Arrayán un día caluroso de fines de fines de noviembre, se sacaron la ropa e hicieron de modelo. 

Por otra parte, la Bea, una súper amiga de mi hermana y una maravillosa fotógrafa, con mi dirección y su colaboración, se encargó de hacer realidad las fotos, de manera mejor imposible ellas, entre ellas, la que encabeza este texto. 


Esa imagen la compuse inspirada en "Lágrimas de Sangre", de Guayasamín, cuadro que estaba a la entrada de mi casa. La modelo es una amiga mía, escultura, por eso las manos tan fuertes... 

Ese trabajo -que presté y perdí- me significó el elogio de varios profes (incluso que mi amiga la LL le sacara fotocopias, de tanto que le gustó cuando, tiempo después, se lo mostré...). 


Gracias al trabajo de la "Espalda, como apoyo al dolor del alma" la profe Viviani me pidió que la ayudara a hacer una investigación sobre el cuerpo en el arte, para un curso que ella daba para estudiantes de medicina, y partimos con los sumerios... 

Y así me enamoré de Los Orantes de Tell Asmar (obra sobre la cual hice toda una tesis de vinculación entre su forma física, en particular la de sus ojos, y la cosmovisión de esa cultura... Recientemente vi algo sobre el mismo tema, en inglés y me engolosiné con algunos otros datos interesantes, también en inglés).

Los Orantes del Tell Asmar,  2700 - 2550 a.c.
Según leí, los originales están, en parte en el
Pero, pese a mis intentos, no pude confirmarlo debidamente en la web.
Goya, 1823 app.
El Prado, Madrid.
En el link, un breve audio increíble,
del museo, que comenta la obra. 
En fin, en ese tiempo también leí "Lo Bello y lo Sublime" de Kant. Recuerdo que cuando lo leí, hablaba de que una tormenta no era "bella" propiamente tal, pero sí despertaba otros sentimientos, que él denominó estéticos, pero que podían ser perturbadores...

Entonces lo primero que se me vino a la cabeza fue "Saturno devorando a su hijo", de Goya, que yo había visto en El Prado y que me impresionó profundamente... Cuando leí a Kant comprendí lo que me pasó era que esa obra era sublime...

Entonces, cuando conocí "Los Orantes", no es que me parecieron bellos, sino que me removieron otras cosas en el alma... y entendí que lo sublime se manifiesta de diferentes formas...

Algunas violentas, como en el cuadro de Goya, y otras de una manera intimista, como L'Angelus, de Millet, o Los Orantes...


"L'Angellus", Millet, 1860. Musée d'Orsai, París.




bueno, esa experiencia me permitió ser ayudante deR onald, un arquitecto que impartía "Arte Antiguo, de Egipto, Grecia y Roma" en Bachillerato.

Finalmente, todo eso incidió en que yo pudiera hacer clases en la UC, en Arquitectura U.Chile, y otros muchos lugares, por casi 10 años.

Y además, en el intertanto, y dado eso, obtener una beca de postgrado nacional, una en México por la OEA y la más increíble de todas, una de liderazgo en un barco japonés alrededor del mundo, donde pude, entre otras cosas, conocer los jardines de palacio de Tokio y conversar con el emperador nipón (y donde hice mi primer discurso en inglés, del cual algo hablé aquí).



El emperador (más bien el príncipe heredero, Naruhito,
que muchas veces suple a su padre en eventos protocolares) y yo ,
en el palacio imperial de Tokio, el 2002.
Me dijo que le gustaba escalar, y le interesaba ir a Los Andes
(la foto me la sacó y mandó alguien del programa).
Aquí más sobre su alteza imperial: 

Yo, 2007



Muchos años después, el 2007, me pidieron modelar, recordé este trabajo y se le comenté al artista, entonces él se inspiró...

Esta vez yo participé mínimamente en la composición (cuando me las mostraba en la cámara y yo le decía esto o lo otro... y luego algo más por mail, pero muy poco). O sea, el cdito, si lhay. es sólo de él. un poco  En este casso, la verdad, él fue el titiritero y yo sólo la muñeca. 

La imagen de la derecha es una de las fotos de esa sesión (con un poco de recorte mío)...

El autor nunca las publicó, y si lo hizo no me dijo... De modo que, por si acaso, lo mantendré anónimo...

En resumen, un día, el hacer un trabajo académico desde el alma, implicó, para mí, un espacio laboral por casi 10 años, aprender muchas cosas interesantes, conocer gente valiosa, una beca de postgrado en Chile y dos en el extranjero y hasta inspirar a un artista mientras yo jugaba a la modelo...

Y todo por pensar en la espalda como objeto de estudio estético... Nada mal¿No?

Commentaires

Posts les plus consultés de ce blog

Los 10 mejores piropos de mi vida

Bye bye Wai Kitai

El arte de mi alma (la previa)